DIBUJO Y PERSONALIDAD

Augusto Vels 

 

 

Prohibida la reproducción total o parcial, sin la debida autorización legal.

Registro n° Sg/078654-AV.

 

 ENTRA AL FORO DE GRAFOLOGÍA !!!

 

 

ÍNDICE GENERAL

 

Prólogo

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A modo de introducción

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Teoría general sobre la "proyección" en los dibujos 

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Presentación del impreso.

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Actitudes ante la prueba

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La calidad de los dibujos

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 Resistencia negativa frente a la prueba

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Los tipos "sensorial" y "racional" del Dr. Corman   

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Conducta durante la realización de la prueba

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 Aspectos a tener en cuenta en los DFH

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 Observaciones sobre la interpretación de los signos 

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LA PRESIÓN DEL TRAZADO EN LOS DIBUJOS

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Líneas recargadas - trazado grueso y pastoso - trazado grueso y neto - trazado fuerte - trazado  flojo - trazado fuerte y seguro, sin vacilaciones - trazado de líneas rectas y firmes - trazado de líneas interrumpidas y vacilantes - trazado fuerte en los contornos y débil o flojo en el interior, etc.

 

 

 

LA DIRECCIÓN DE LOS TRAZOS

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LA FORMA DE LOS TRAZOS 

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Líneas curvas - líneas onduladas - formas circulares - formas ovoides - formas angulosas - líneas de puntos - formas en espiral - formas cuadradas - formas rectangulares, triangulares, trapezoidales

 

 

LA RAPIDEZ DEL TRAZADO EN LOS DFH

 

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Dibujo acelerado - de trazado r pido - bloqueo  por retoques o distorsiones - dibujos realizados con lentitud - detención silenciosa, inactiva, re- flexiva, como no saber que hacer - trazos rápidos y acerados, trazos en maza, etc.

 

SOMBREADOS, RETOQUES, BORRONES, TACHADURAS

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EL DIBUJO DE LA CABEZA 

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El dibujo de los órganos de la cara

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Los detalles de la cabeza y cara. El pelo

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El dibujo de la frente

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El dibujo de los ojos

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El dibujo de las cejas

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El dibujo de las orejas

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El dibujo de la nariz

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La boca como expresión de la "oralidad". 

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El dibujo del mentón 

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El dibujo del cuello

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DIBUJO DEL TRONCO

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Dibujo de los hombros

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Dibujo del pecho y los senos

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Dibujo de las caderas

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Transparencia de los órganos internos

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LOS BRAZOS

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LAS MANOS

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Los dedos de la mano

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LAS PIERNAS Y LOS PIES

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Piernas juntas - piernas cortadas - asimetría de piernas y pies - faldas y pantalones transparentes - debilitamiento o corte de líneas en las reas sexuales - dibujo de los genitales - pies orientados en distinta dirección, etc.

 

 

 

PANORÁMICA DE LA FIGURA COMPLETA.

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Figuras altas y erguidas - Figuras sentadas o encogidas - figuras con los miembros en movimiento- figuras dibujadas con vaguedad de trazos - figuras de alambre o de palote - etc.

 

 

 

EL VESTIDO Y LOS ORNAMENTOS DE LAS FIGURAS

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Figuras desnudas - figuras con vestimenta sobria - figuras con ornamentos en los vestidos - rayas del pantalón - los botones,  los bolsillos - los sombreros - los bolsos - las corbatas - etc.

 

          

 

LA UBICACIÓN DE LOS DIBUJOS EN LA PAGINA

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Dibujos situados a la derecha - en el centro - a la izquierda - desplazados hacia arriba - hacia abajo de la página, etc.

 

          

 

LA PROXIMIDAD O DISTANCIA ENTRE SI DE LAS FIGURAS

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EL TAMAÑO DE LAS FIGURAS

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Figuras grandes - figuras de pequeña dimensión - figuras grandes y vacías - diferencias en el tamaño de las figuras - etc.

 

DIRECCIÓN HACIA DONDE MIRAN LAS FIGURAS

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Figuras mirando hacia la izquierda - figuras mirando hacia la derecha - figuras de perfil - figuras mirando de frente - etc.

 

          

 

LAS ASIMETRÍAS - DISTORSIONES - DESPROPORCIONES, ETC

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Asimetrías o distorsiones en el  área de la cabeza - desproporciones o asimetrías en brazos y manos - figuras incompletas por no caber en el papel - pies de frente y figuras de perfil - figuras muy desiguales en sus dos mitades - figuras muy asimétricas - iguales en sus dos mitades - etc.

 

          

 

LA AMBIENTACIÓN O ENTORNO DE LAS FIGURAS

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Figuras rodeadas de escenarios complicados - figuras situadas en tiempos prehistóricos - figuras entre nieve, lluvia o nubes - suelo recargado de plantas, flores u otros - poner el sol o la luna  en el paisaje - entorno sombreado - nubes sombreadas - perspectivas retorcidas o confusas - etc.

 

          

 

EL SEXO DE LAS FIGURAS Y SUS DIFERENCIAS

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Dibujar primero la figura del sexo opuesto – hacer más grande la Fig. Femenina - más grande y con más detalles la Fig. del propio sexo - diferencia entre la actitud biológica del hombre y de la mujer - etc.

 

  EL MOVIMIENTO EN LAS FIGURAS

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 Figuras sentadas e inmóviles - figuras luchando o jugando - elementos del dibujo     que expresan dinamismo - elementos en las figuras que expresan una actitud estática - otras posturas o actitudes en las figuras - figuras que se dan la espalda - figuras dibujadas de espaldas al espectador – una figura de espaldas y otra de perfil invertido figuras distanciada una de otra - figuras muy próximas la una a la otra - figuras unidas por las manos - figura femenina colgada del brazo mujer - un dibujo dinámico y el otro estático - figuras que se besan - figuras que se abrazan - figuras representando escenas de amor - figuras inclinadas - inclusión de una tercera figura en primero o segundo plano - etc.

 


          

 

INDICADORES GRÁFICOS PASIVOS Y DE MOVIMIENTO

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POSTURAS Y ACTITUDES DE LAS FIGURAS

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ANOMALÍAS Y PECULIARIDADES EN EL DIBUJO DE LAS FIGS. 

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En una figura se dibuja solo el rostro y en la otra todo el cuerpo - unas  reas de las figuras dibujadas con esmero y otras se dejan sin terminar - figuras interrumpidas por no caber en la página - figuras sin pies o cortadas por los pies - figuras rotas en la unión del cuello con el tronco -etc.

 

          

 

LAS OMISIONES

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Omisión de partes de la cabeza (ojos, nariz, boca, etc.) - omisión del cuello - omisión de los brazos, de las piernas, de los pies, etc.

 

         

 

DIBUJO DE MONSTRUOS O FIGURAS GROTESCAS

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Dibujo de payasos - dibujo de monstruos o esperpentos - dibujo de brujas - de figuras ridículas, etc.

 

         

 

LOS SÍNDROMES PATOLÓGICOS EN EL DIBUJO DE LAS FIGURAS  

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SIGNOS INDICADORES DE PERTURBACIONES EMOCIONALES      

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SIGNOS DE INHIBICIÓN EN LOS DFH

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LAS TENDENCIAS DELICTIVAS EN LOS DFH

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SIMBOLISMO DEL LADO DERECHO E IZQUIERDO EN LOS DFH

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ALGUNOS DATOS ESTADÍSTICOS DE LOS ASPECTOS DE LOS DFH 

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LA INTERPRETACIÓN DE LAS HISTORIAS SOBRE LAS FIGURAS  

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LAS "PALABRAS REFLEJAS" EN EL TEXTO DE LAS HISTORIAS  

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Amigos y colegas, colegas y amigos:

 

"Dibujo y Personalidad" es una obra que comprende varios tests proyectivos gráficos. El primero de ellos se refiere al "Test de la pareja humana" de Karen Machover, que ya está completo.

 

Seguirán, el "Test del árbol y la casa", el "Test del horizonte del mar", el "Test de los garabatos o dibujos, sin intención previa", es decir, esos dibujos que se realizan mientras se escucha una conferencia, una llamada telefónica o se está en una clase, en una reunión de trabajo, etc., el "Test elija su árbol", y quizás algún otro.

 

 Un amigo de Paris, parece que ha logrado que su editor se interese por la reedición de "L'Ecriture reflet de la Personnalité". Si se publica esta obra de nuevo, creo que favorecerá el prestigio de la A.G.C. en Europa. Serán ya dos obras, el "Dictionaire" y "E. y P.", que nos representarán con más fuerza que antes. Y quizás, después de estas obras sigan otras, vuestras o mías.

 

                                                                                           A. V.

 


 

 

D I B U J O   Y   P E R S O N A L I D A D

(Los tests proyectivos gráficos)

 

Por AUGUSTO VELS

 

DEDICATORIA: A mi nieto Augusto, mi primer nieto, y en justicia, a mis otros nietos: Alejandro, Marta e Ignacio. Una esperanza, un futuro...

               

               

 

OBSERVACIÓN : No consideramos prudente, ni aconsejable, cifrar las interpretaciones en detalles aislados, sin tener en cuenta el conjunto de cada prueba, ni tampoco dar fiabilidad a los datos psicológicos de un test, sin haber hecho las correspondientes comprobaciones, mediante la exploración con otras pruebas complementarias o paralelas, o mediante la técnica de la entrevista.

 

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P R O L O G O

 

 "Dibujo y Personalidad" (Tests proyectivos gráficos) es una obra que recoge más de 40 años aplicando las pruebas llamadas de "lápiz y papel" en mis tareas de selección y promoción de personal. Esta obra complementa, en cierto modo, mis otras obras ya publicadas: "Escritura y Personalidad","La Selección de personal y el problema humano en las empresas", "Diccionario de Grafología y de términos psicológicos y afines", "Manual de Grafoanálisis" y "Grafología estructural y dinámica", etc..

 

Si bien, en un principio, me serví únicamente de la poca literatura que había sobre los tests proyectivos gráficos, al ir con los años incrementando mi experiencia con la batería de tests empleada en los exámenes de selección y promoción de personal, y en las entrevistas, llegué a reunir muchas notas y observaciones, parte de las cuales desaparecieron en un accidente de automóvil que sufrimos mi esposa y yo hace unos años. 

 

Nuestro punto de partida fue‚ una pequeña estadística sobre 300 sujetos realizada en 1974. La estadística y los comentarios sobre esta prueba, quedaron en mi automóvil y desaparecieron con el accidente. Posteriormente, inicié, otra estadística mucho más completa en datos y número de sujetos examinados, pero no se llegó a realizar a causa de tener que utilizar al personal colaborador en otras actividades más primordiales.

 

Los que hemos trabajado muchos años en la aplicación de estas pruebas proyectivas, sabemos su importante valor psicológico, pero también conocemos el riesgo que este medio de expresión ofrece a causa de los errores de interpretación en que se puede incurrir cuando no se cotejan los resultados con la entrevista o con otros medios de psicodiagnóstico.

 

            Por otro lado, los autores que se han ocupado de la aplicación de estas pruebas proyectivas, generalmente han operado, en su mayoría, sobre enfermos psíquicos, delincuentes, oligofrénicos, etc. y las interpretaciones de los signos gráficos correspondientes a los dibujos, han sido vistas, en su mayoría desde el ángulo de la Psiquiatría, o de la Psicología Clínica, es decir, buscando, principalmente, el lado enfermo o deficitario de los sujetos testados, con fines terapéuticos. Por esta razón, aconsejamos al alumno o al lector, no especializado, que se abstenga de etiquetar en evitación de graves errores.

 

            Por mi parte, aunque he trabajado con sujetos normales, al menos con una normalidad relativa (2), he incluido también algunas interpretaciones que hacen referencia a casos patológicos al objeto que esta obra sea también útil a los psiquiatras y psicólogos clínicos.

 

            En algunos casos aislados, al haberse aplicado la prueba a grupos variables entre 6, 12 y 30 sujetos a la vez, según los puestos de trabajo, nos hemos encontrado con individuos que, al no poder controlar adecuadamente su emotividad o sus complejos internos pasaban, durante el examen, de una conducta normalmente adaptada a una conducta inadaptada o de fracaso. De todos modos, creo que esta obra puede ser útil a una gran mayoría de personas interesadas en el estudio de la psicología humana.

 

            Quiero aprovechar este prólogo para rendir homenaje de gratitud y admiración a la Dra. Karen Machover, creadora del "Test de la pareja humana", cuya agudeza psicológica está hoy mundialmente reconocida, así como a muchos otros investigadores que han continuado su obra y la han enriquecido con nuevas aportaciones. A la mayor parte de ellos los hemos consultado y los vamos a mencionar por orden alfabético: Dra. Ada Abraham, Anderson & Anderson, John E. Bell, Biedma y D'Alfonso, Dr. L. Caligor, Dr. Louis Corman, Dr. F. Chamorro Dr. Juan Mª. Escribano, J.H.Di Leo, Dra. Rocio Fernández, Florence Goodenough, Dra. E. Grassano, E. Hammer, Dra. Elizabeth M. Koppitz, Dra. M.E. Romano, Dr.Thomas Mendaza, Prof. M. Xandró y algunos otros que, en este momento no recuerdo.

 

            En el aspecto de ayuda y consejo, ocupa un primer lugar mi amigo Don Fortunato Frías que me confió, durante muchos años, con plena autonomía, la labor de Relaciones Humanas y Selección de Personal de nuestra entidad bancaria y empresas filiales, así como otras ayudas, no menos importantes, de mis compañeros Salvador Alemany, José Vila, Alfredo Morón, etc. y la de mis colaboradores más directos: Pilar Gómez, Ana Espeja y otros colaboradores que, en periodos aislados, trabajaron en mi Departamento de Selección. A todos ellos, mi agradecimiento más profundo.

 

        Tampoco puedo olvidar a ese contingente de personas, más de 16.000 jóvenes examinados hasta 1982, (fecha de mi jubilación), que aspirando a un puesto de trabajo en nuestra entidad, no fue posible, por diversas razones, entre ellas la falta de preparación adecuada, que llegaran a disfrutar del empleo solicitado. A todos ellos mi deseo que estén disfrutando hoy del puesto de trabajo que todo joven necesita y merece.

 

        Como toda obra humana, estoy seguro que la presente tiene muchas imperfecciones y quizás también muchos errores, pero no persigo otra finalidad que aportar mi granito de arena al amplio campo del conocimiento psicológico y de la ayuda moral a toda persona que la necesite.

       

        Quedamos siempre abiertos a cualquier comentario critico, a cualquier aportación o sugerencia que pueda mejorar la obra en beneficio de todos aquellos cuya delicada labor es la de comprender y ayudar a los demás, sea cual fuere su rol profesional: psicólogo, médico, pedagogo o educador, sin olvidar a los que tienen la misión de "juzgar personas" tras su mesa de jueces o magistrados.-

 

                                                                      El autor.-       

 

 


 

 

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A   M O D O   D E   I N T R O D U C C I O N

 

 

                               

                        La mano, expresa en sus movimientos, la realidad

                        de lo que pensamos y sentimos en un lenguaje no verbal.

 

                                                                Ch. Wolff

 

 

        Si pedimos a varios individuos que nos describan un paisaje imaginado e incluso el paisaje que tengan ante los ojos, veremos que es difícil que coincidan en el modo de hacerlo y en el sentido y enfoque de su descripción.

 

        Estas diferencias de unos individuos a otros en el modo de ver un mismo objeto o una serie de ellos, dependen de las vivencias y motivaciones, del archivo de experiencias, de la cultura e imaginación, de la vocación y del gusto ético y estético de cada uno.

 

        Cada persona proyecta, en su propio pensamiento sobre los hechos y las cosas, y en lo que dice y hace, los recuerdos y experiencias vividas,  sus deseos, sus temores, sus sentimientos de agrado o desagrado, su estado de  animo alegre, o deprimido, la confianza que le ofrece su propio cuerpo y su autoimagen, es decir, la imagen que tiene de si mismo.

 

        Si pedimos a una persona adulta que dibuje "una pareja humana", sin darse cuenta conscientemente, es probable que, al hacerlo, deje la huella de muchos de sus problemas profundos, de sus vivencias afectivas relacionadas con sus contactos familiares y sociales y con la imagen de su propio cuerpo.

 

        La ventaja de los tests proyectivos gráficos y muy especialmente del "Test de la pareja humana", de Karen Machover, reside en el hecho de revelar con más prontitud que en otras pruebas, el Rorschach, por ejemplo, el tipo de adaptación o el control adaptativo de cada sujeto examinado.

 

        Entre los tests proyectivos más utilizados en la selección y promoción de personal para las empresas (Rorschach, T.A.T, Szondi, Test de las relaciones objetales, Wartegg, H.T.P., etc.), el test de Machover o "Test de la pareja humana", ofrece alto interés, no ya por su facilidad de aplicación y por su economía de tiempo en la interpretación, sino por la rapidez que pueden captarse, cuando los hay, los deterioros de la personalidad. Por ejemplo, todo psicólogo sabe que, en la medida que en un sujeto es forzada o rígida una actitud, sea en los dibujos, sea oponiéndose a la prueba, su comportamiento es neurótico y su adaptación también. Por tanto, un sujeto de este tipo tenderá a fracasar al menor conflicto con la realidad.

 

        En los dibujos de las figuras, los fracasos de adaptación, se ofrecen a primera vista al psicólogo experimentado, bien sea a través de la  ubicación  de los dibujos, en su mala localización, en las desproporciones, en las distorsiones, en las lateralizaciones, en las asimetrías, en la falta de cohesión (roturas), en la posición inclinada o de caída de las figuras, en las  estructuras empobrecidas o rígidas, en los sombreados o rayados, en los contornos excesivamente repasados o sucios, en detalles aberrantes, etc.

 

        Cuando el sujeto muestra una adaptación natural y espontánea, "un buen ajuste a la realidad", los dibujos lo traducen y la actitud ante la prueba también. Los sujetos con buena adaptación aceptan la prueba de buen grado y se dedican a la tarea del dibujo como inspirados por la idea de hacer algo original. Las figuras guardan buena proporción entre sí y no se observan discordancias importantes de tamaño o de proporción entre las partes y el todo de las figuras. El trazado es limpio y, aunque haya algún retoque, el conjunto de las figuras da la impresión de equilibrio, cohesión y unidad.

 

        En algunos casos, el aspecto agresivo, distante o poco afectivo de algunos dibujos, se intenta camuflar en la historia sobre la pareja con relatos en los que se magnifica a las figuras dibujadas, dándoles un sentido psicológico distinto al expresado gráficamente. Por ejemplo, destacando en la historia sobre el personaje dibujado, la cualidad de un carácter afable, amoroso o  empático, mientras que en el dibujo aparece una expresión fuertemente agresiva. Los mecanismos de ocultación que operan en estos casos, intentan corregir, tapar o disimular el efecto gráfico del dibujo. Con este modo de proceder, el sujeto intenta evitar que se rompan o deterioren las relaciones que desea tener con su entorno.

 

        En el caso de los exámenes de aptitudes para ocupar puestos de trabajo, el candidato que obra de esta manera, intenta ocultar a los ojos del examinador -esto es muy humano- las cualidades de carácter que él mismo reconoce como "no adecuadas" para el puesto que solicita.

 

        Otras veces, la cuestión puede ser más grave, si lo que el sujeto intenta ocultar, o teme que se descubra, es la ineptitud para el puesto de trabajo o las "tendencias insanas" de su personalidad. Este es el caso de una candidata al puesto de azafata y vendedora, que en el Test de la pareja humana, dibuja la figura femenina con ropas muy "cerradas" y la casa y el árbol, en otro test, con una cerca, además de otros signos que descubrí en el grafismo, como la onda gráfica muy regresiva y angulosa, sobrealzada, apretada y vertical, con amplio espaciamiento entre palabras, con la firma desplazada a la izquierda y abajo, la rúbrica envolvente y con ángulos agudos a la izquierda, en fin un conjunto de signos negativos en donde esta candidata demostraba su falta de sociabilidad y empatía.

 

        El modo como cada sujeto toma posición en el papel (el papel es, simbólicamente, como el marco ambiental donde se mueve el sujeto), nos ofrece una visión reducida, un "microfilm" del modo como se mueve en su ambiente. La forma como actúa con el lápiz, la pluma o el bolígrafo, es una representación viva de las reacciones del sujeto frente a situaciones nuevas e inesperadas.

 

        Puede avanzar sobre el papel, dibujando las figuras, de manera resuelta y confiada, seguro y con aplomo, recurriendo a sus imágenes internas, reproduciendo en forma convencional o "formalista", lo que está memorizando, tal como se lo han transmitido sus sentidos, es decir, sin crear nada nuevo. En este caso, el sujeto demuestra su buena memoria perceptiva, se siente "conservador", adicto a las normas, a las costumbres y principios establecidos. Es un rutinario con buena memoria visual.

 

        En otros casos, el sujeto intenta ocupar el máximo espacio de papel, pero avanzando a trompicones, inseguro en el terreno en que se mueve. Quiere hacer algo grande y notorio pero le faltan recursos para dar a las figuras la grandiosidad o magnificencia y el aire que desea y a los contornos las formas correctas. Es el caso de los sujetos muy ambiciosos, cuyas aspiraciones

están en desproporción con las propias posibilidades.

 

        A menudo, nos encontramos con sujetos que intentan caricaturizar humorísticamente sus problemas, dándoles una visión esquemática, inacabada, ridícula y desviada de sí mismos. Estos sujetos, suelen evadirse de la responsabilidad de hacer algo serio y meritorio.

 

        Otros sujetos, toman la posición de un retraimiento defensivo, replegándose hacia el lado izquierdo del papel y minimizando las figuras dimensionalmente. El dibujo se proyecta en esta zona pasiva tímidamente, como si el sujeto encontrara bloqueado el camino de la expansión y avanzara con miedo y dificultad en un terreno donde a un lado está la irritabilidad  y al otro la angustia. Su avance entre la inquietud y la fatiga, entre la impulsividad y el vértigo, es la causa de su ambivalencia, nacida de alguna frustración importante que le pone en retirada.

 

        En cambio, otros sujetos, sienten la necesidad de expresar su narcisismo corporal exhibicionista y su agresividad en una actitud avasalladora frente al ambiente. Hacen la figura masculina grande y en posición de ataque. Disminuyen o dan menos volumen a la figura femenina mostrándonos los detalles libidinosos y ostentatorios del cuerpo. Se expresa de esta manera

la satisfacción por el propio cuerpo.

 

        La expresividad simbólica de los dibujos en el "Test de la pareja humana" ella da también el siguiente caso, entre muchos otros que podría citar:

 

        “Haciendo un examen a un alto empleado, este dibujo las figuras correspondientes a la pareja con líneas claras y bien perfiladas. En cambio, aparecía en un segundo plano, una figura de niña con los trazos muy esfumados, como vistos a través de una nube. Extrañado por este contraste, pregunta, al examinado lo que representaba para aquella niña. Emocionado el candidato a directivo, me contestó lo siguiente: "Hace tres meses, en un adelantamiento peligroso en carretera, tuve un grave accidente en el que murió mi única hija de once años. Desde entonces, no me la puedo sacar de la cabeza, porque tengo la impresión de haberla yo mismo asesinado".

 

        En el dibujo de la pareja humana, en el test de Machover, siempre hay algo expresivo. Es un test que descubre una gran cantidad de problemas profundos de la personalidad, desde la normalidad de un buen ajuste o del sujeto que se integra sin problemas a la realidad, hasta los más extremos límites de las psicosis o de la "pérdida de sentido de la vida psíquica".

 

        El "Test de la pareja humana", capta con relativa facilidad, la gran cantidad de ansiosos, angustiados o neuróticos que tienen problemas de adaptación, problemas de fracaso con la realidad o que defienden su elevada pero frágil dignidad a base de evasión, negatividad, justificaciones anodinas, o intentos fallidos.

 

        Para aplicar el "Test de Machover o de la pareja humana", se pide a la persona (o personas) que se va a examinar que dibuje (o dibujen) una pareja humana, sin dar ningún dato de sexo, edad, estado, etc.

 

        El "Test de Machover", goza actualmente de abundante literatura en inglés, francés, alemán y español. Pero así como yo he trabajado este y otros tests, mayormente con sujetos normales, la mayor parte de autores y obras existentes en el mercado, son el producto de aplicaciones a sujetos más o menos desadaptados, delincuentes, neuróticos y psicóticos. Este test, como el Rorschach, el Szondi, el T.A.T., el Desiderativo. el Test del árbol, etc. se inspira en las teorías psicoanalíticas modernas.

 

        Dentro del amplio campo de los tests proyectivos gráficos, donde el Grafoanálisis es el rey, el "Test de la pareja humana" puede considerarse como uno de los más útiles, a condición, claro está, que la formación del psicólogo que aplique esta prueba tenga la adecuada experiencia y dominio de la misma.

 

        Como en todos mis trabajos y publicaciones anteriores, me limito a exponer mis observaciones, sin intentar ninguna justificación filosófica o teórica a priori. En algunos casos he procedido a la inversa, después de comprobar los signos y sus posibles significados, he intentado buscar la explicación para dar una base teórica a los mismos.

 

        Sin embargo, aunque para los teóricos de la teoría el conocimiento de algo empieza cuando se puede explicar mediante especulaciones filosóficas, o con apoyo de leyes o de estadísticas, para mí, como hombre práctico, lo que siempre me interesa son los hechos, las observaciones y cotejos, tengan o no un aval teórico o una ley en que apoyarse.

 

        Acostumbrado, por el Grafoanálisis, a ver al ser humano "en movimiento", me resulta difícil, a veces, localizarlo a través de leyes, clasificaciones, estadísticas y teorías, como si se tratara de estudiar a un "fósil".

 

        Para estudiar a cualquier sujeto, parto de la idea que el hombre y la mujer están en constante cambio y los intento ver a través de su incesante movimiento, cuando andan, hablan, gesticulan, escriben o hacen algo con las manos. El dibujo y la escritura tienen la ventaja de ofrecernos los aspectos más vivos y dinámicos de cada personalidad, registrados por el propio sujeto.  Esta es una ventaja que ya han sabido apreciar gran número de psicólogos.

 

                                        Vilassar de Mar,  Enero de 1994

 

 

 

 

           


 

 

PRIMERA PARTE

 

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1. T E O R I A   G E N E R A L

 

        La tendencia a dibujar personas es una de las manifestaciones gráficas que observamos en el niño cuando le entregamos una hoja de papel y un lápiz. La mayor parte de las veces, antes de dibujar alguna otra cosa, dibujan monigotes. En este hecho se inspiró Florence Goudenoug para realizar su test de inteligencia infantil mediante el dibujo de la figura humana, realizado por los niños.

 

        Basándose en el grado de perfección, en el equilibrio general y en la riqueza de detalles, el test de Florence Goudenoug determina el grado de inteligencia infantil.

 

        "Lo que cada cual dibuja -dice Portuondo- está íntimamente relacionado con sus impulsos, ansiedades, conflictos internos y compensaciones características de su personalidad. La figura dibujada es, en cierto modo, una representación o proyección de la propia personalidad y del papel que desempeñe el sujeto en su propio ambiente".

 

        Los dibujos de figuras humanas (DFH) ponen, de alguna manera en evidencia, las preocupaciones, las preferencias, las necesidades o deseos reprimidos, las frustraciones, el equilibrio o desequilibrio interior y la manera de conducirse o de elaborar el comportamiento de cara a su ambiente. Nos indica también cual es la situación afectiva del momento, en relación con el otro sexo, con su esfera profesional o con el entorno social y cuales son las razones inconscientes que determinan sus reacciones, sus actitudes, sus posturas, etc., cuando el sujeto se enfrenta consigo mismo o con sus problemas vitales.

 

        La experiencia psicoanalítica nos demuestra que la forma de realizar un DFH, corresponde también al propio esquema corporal, es decir, a la imagen que tiene el sujeto de su propio cuerpo.

 

        El test de Karen Machover del dibujo de la figura humana (DFH), tiene la ventaja de ofrecer economía de tiempo en su aplicación y fiabilidad en los resultados, al ser el propio sujeto quien nos ofrece, gráficamente, una proyección directa de sí mismo y de sus posibles complejos psicológicos. Por esta razón es una de las pruebas más utilizadas.

 

 

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1.2 - ACTITUD ANTE LA PRUEBA

 

       

        Los individuos sin problemas de adaptación y con una autoimagen positiva, es decir, con plena confianza en si mismos, responden normalmente ante la prueba y comienzan la tarea de los DFH sin ningún tipo de bloqueo, lo que quiere decir que la prueba no roza cuestiones que se puedan referir a complejos con gran carga afectiva.    

 

        Se observa, en general, que las mujeres aceptan de mejor grado que los hombres el desafío que se les hace para que demuestren su capacidad creadora dibujando la pareja humana. La mayor parte de las féminas hacen lo posible por demostrar su buena disposición y habilidad, tanto en los dibujos de la pareja como en el relato o historia sobre los DFH.

 

        En cambio, algunos individuos varones, se muestran indecisos, torpes o temerosos en salir del apuro, como si el hecho de realizar esta tarea fuese una prueba de su valía personal. Cuando se observa esta actitud, conviene recalcar que no se va a juzgar la valía del dibujo, sino la imaginación creadora, la originalidad como cada cual resuelve el tema.

 

        Cuando, a pesar de la aclaración, el sujeto sigue en estado de indecisión pasiva, sin tomar ninguna iniciativa, es de sospechar que la conducta de tal sujeto es aparentemente adaptada y sufre de una autoimagen negativa o de fracaso. En algún caso, el sujeto trata de eludir la prueba alegando fatiga, encontrarse mal, o no saber dibujar, siendo inútil toda explicación reto o estimulo para que realice la prueba. La negación rotunda a realizar los DFH, o el intento de justificarse con cualquier excusa absurda, puede interpretarse como un mecanismo de defensa frente a la desadaptación o frente a complejos de menor valía que privan al sujeto de la sensación intima de capacidad para resolver problemas indispensables para su evolución.            

 

        Por tanto, evadir la realización del DFH o del Test de la pareja humana, es un síntoma de angustia ante la prueba de sí mismo, ante la inminencia de la revelación, no deseada, de rasgos de personalidad que el sujeto no quiere que se descubran. Puede ser también que el sujeto se defienda o tema un fracaso que no sabría aceptar.

 

        Cuando el sujeto dibuja monigotes o figuras en forma de alambre (recurso de evasión del problema), si se le insiste en que debe hacer el dibujo completo, muchas veces se logran realizaciones más o menos buenas o logradas.

 

        Según la Dra. Romano, la resistencia muda, no confesada, a la prueba, puede estar indicada cuando el sujeto dibuja las figuras de espaldas (expresión de huida ante una tarea que no se quiere realizar, o ante un posible castigo o recriminación de personas que representan "autoridad") Si una de las figuras del DFH está de espaldas y la otra de cara puede indicar una situación conflictiva en la pareja.

 

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1.3 - LA CALIDAD DE LOS DIBUJOS

Y EL NIVEL DE MADUREZ PSICOLÓGICA

 

        La calidad (belleza, armonía, equilibrio, soltura y originalidad de los DFH), es decir, la habilidad para representar sobre el papel las figuras tal como son mentalmente concebidas, parece estar más relacionada con la escala o nivel de maduración psicológica, que con su capacidad artística o de ejecución. Lo contrario, se da por supuesto.

 

        Cuando el nivel de calidad del dibujo es bajo y el nivel del C.I. (cociente de inteligencia) está por encima de la media estadística, algunos autores sospechan la posibilidad de perturbaciones en la adaptación del sujeto a su medio ambiente, pero según nuestra propia experiencia con esta prueba, no siempre es así.

 

        Tal como sugiere Enri Wallon, debemos considerar, con respecto a la facultad de la expresión gráfica, tres niveles en la etapa de evolución:

a)       El nivel "motor" que corresponde a sujetos que reaccionan a partir de excitaciones o simples descargas motoras, produciendo garabatos o figuras deformadas o sin cohesión. Este nivel corresponde a una primera etapa infantil.

b)       El nivel "perceptivo" en que el sujeto es capaz de trasladar al papel aquellos objetos que tiene delante de los ojos y que está percibiendo en determinado momento y

c)       El nivel "representativo", que ya es mucho más evolucionado y permite al sujeto reproducir objetos anteriormente percibidos y crear nuevos objetos tomando como base otros objetos conocidos y memorizados.

 

        Por tanto, si tenemos en cuenta estos niveles defendidos por Wallon, ser  necesario considerar en cada sujeto, no sólo su memoria visual, sino también el aprendizaje recibido (estudios cursados y profesión ejercida)

 

        Cuando el nivel de calidad de los DFH es superior al C.I., es posible que el sujeto se haya desarrollado en medios artísticos o que busque una compensación a sus minusvalías desarrollando sus cualidades como dibujante o artista. Karen Machover observó excelentes dibujos en sujetos con facultades auditivas defectuosas.

 

        La forma como cada sujeto ejecuta los DFH, no depende sólo, como hemos visto, del grado de inteligencia. Influyen también los factores afectivos y el equilibrio de la personalidad total. En algunos casos, observaremos que algunos DFH aparecen muy inferiores en calidad de lo que los sujetos valen en realidad. Esto se puede deber a que, en el momento de la prueba, han intervenido factores afectivos de inhibición. Por eso, es conveniente pedir a los examinandos que dibujen cada personaje lo mejor que puedan. En determinados casos, no es aconsejable juzgar la inteligencia a través de los DFH.

 

        Los DFH inarmónicos o estructuralmente pobres, suelen darse en los siguientes casos:

 

a)       el de los sujetos que, por estar muy inhibidos, reducen su dibujo a un monigote, a un pulido esquema sin intensidad de vida, o a una figura de alambre.

b)       el de los sujetos disléxicos o con fuerte carga depresiva que producen dibujos mal lateralizados, por ejemplo, con predominio del lado derecho y torpeza en el modo de resolver el lado izquierdo, o viceversa, o dibujando figuras incompletas. Este caso puede darse también en ciertos "zurdos contrariados" o en sujetos con algún padecimiento corporal, que muchas veces se niegan a hacer la prueba, sea por una actitud de defensa inconsciente o para no proyectar las propias minusvalías.

 

        Mediante la observación de los DFH se pueden captar infinidad de problemas relacionados con el propio cuerpo. Minkowska y Corman, basándose la primera en los tipos "anal" y "oral" de Freud y Corman en sus tipos "dilatado" y "retraído", separan ambas tendencias de acuerdo con el aspecto estructural y la actitud de las figuras en los DFH.

 

        El Dr. Corman, siguiendo a Franciska Minkowsca, en su obra "El dibujo de la familia", (página 36), describe estos tipos de la manera siguiente:

 

       a) El tipo "sensorial" ("oral"-"dilatado"), se nota en la presencia en el dibujo de las líneas curvas, en la ampulosidad de las figuras y en su tendencia al movimiento.

 

        b) El tipo "racional" ("anal"- "retraído") se caracteriza por la estereotipia, por la casi rigidez de las actitudes, por el aislamiento de un personaje del otro, por el cuidado extremo en el dibujo y por el predominio de las líneas rectas y de los  ángulos sobre las curvas.

 

        "Cuando se observan estos dos tipos de dibujos --dice Corman--se tiene la impresión que han sido realizados por personas diametralmente opuestas de carácter".

 

 

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1.4 - CONDUCTA DURANTE LA REALIZACIÓN DE LA PRUEBA

 

        Al pedirle al sujeto la realización de una tarea imprevista y algo inestructurada, es interesante observar su reacción frente al nuevo trabajo a realizar. La conducta durante la prueba es equivalente al tipo de reacción del sujeto ante situaciones vitales parecidas, es decir, determina la manera como cada sujeto se ajusta a su medio ambiente, a las personas y objetos externos, a nuevos problemas y situaciones.

 

Por ejemplo:

 

a)       ¿Inicia la tarea rápidamente, sin dudas o vacilaciones, confiando en su capacidad para resolver situaciones nuevas?.

b)       ¿Expresa sus dudas o indecisión, directa o indirectamente, a través de movimientos gestuales o preguntas sobre la tarea a realizar?.

c)       ¿Se muestra seguro o inseguro, ansioso o confiado, suspicaz o tranquilo, arrogante o lánguido, hostil o conformado, tenso o relajado, divertido y consciente del trabajo a realizar, o cauteloso, impulsivo o reflexivo?.

 

        Conviene anotar estas observaciones que serán muy útiles a la hora de interpretar el test. Todo gesto, toda mirada, todo silencio, toda decisión o reflexión cautelosa, se integra en una semiótica general. ([1])

 

        Para algunos individuos, agobiados por su autoimagen negativa, por su complejo de inseguridad o miedo al fracaso, la prueba puede tener un sentido contrariante, amenazante, opresivo o angustiante. En algunos casos puede, incluso ejercer efectos castrantes y despertar los complejos nucleares de determinados sujetos.

 

        La prueba, no despierta complejos psicológicos en los individuos sanos y optimistas, en aquellos que se adaptan bien a situaciones nuevas, en aquellos cuya autoimagen es positiva y tienen confianza en su capacidad para resolver nuevas situaciones o nuevos problemas y no temen medirse y superar dificultades, vencer los obstáculos y salir airosos de situaciones inesperadas.

 

        Por tanto, la reacción ante la prueba, equivale de alguna manera, a la actitud que toma el sujeto ante toda dificultad u obstáculo que se interfiere en el camino de la realización de sí mismo o de los objetivos o metas que el individuo anhela o se propone. La reacción ante la prueba mide, pues, el nivel de la capacidad de recursos creativos y la fuerza de voluntad y de imaginación que tiene cada sujeto para realizar un comportamiento adecuado a nuevas situaciones.

 

        Batirse en retirada, es aceptar una derrota del Yo, es confesar, indirectamente, un sentimiento de impotencia y de inseguridad, un temor profundo al fracaso. Cuando el sujeto intenta evadirse con justificaciones más o menos absurdas o actitudes inadecuadas, antes de aceptar el reto que puede llevarle a una derrota o fracaso vergonzoso, aunque finalmente acceda a realizar la prueba, nos muestra un Yo inseguro afectado por complejos psicológicos.

 

 

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1.5 - LOS ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LOS DFH.

 

        Partiendo del postulado de Karen Machover y de otros autores, cada sujeto que realiza un DFH, nos da una representación de sí mismo en cada dibujo. Por esta razón, conviene tener en cuenta determinados aspectos del dibujo de los DFH. Por ejemplo:

 

a)       el lugar que ocupa la ubicación de cada una de las figuras en la página (en el centro, en la parte superior, en la parte izquierda, en la derecha, en la parte inferior, las figuras juntas o separadas, etc.)

b)       el tamaño de las figuras (grande, mediano, reducido, una figura más grande que otra, etc.)

c)       la rapidez de los movimientos (rápidos, pausados, lentos, etc.)

d)       la presión de los trazos que conforman la estructura de los DFH.

e)       la solidez y estructura del trazado.

f)         la espontaneidad y plasticidad de las figuras o la rigidez.

g)       las proporciones de las partes del cuerpo.

h)       la tendencia a omitir detalles en los DFH, por ejemplo, los ojos sin pupilas, la falta de dedos en las manos, o dejar débiles unas zonas y otras reforzadas, etc.

i)         la concentración de la atención del sujeto en la estructuración de una parte de las figuras, quedando poco detalladas otras áreas de los DFH.

j)         la actitud y posición de las figuras (en movimiento, en estado pasivo o inmóviles, inclinadas, verticales, en posición invertida, pisando sobre una base sólida o en posición flotante, etc.)   

k)       las distorsiones, las roturas o desconexión de unas partes de otras en los DFH, los sombreados, la dificultad para dibujar ciertas áreas de las figuras, etc.

l)         la comparación de una figura y otra en los DFH. Por ejemplo, más  grande y detallada la figura del propio sexo o viceversa. ¿Cuál de las figuras se realiza primero, la del propio sexo o la del sexo opuesto?. Lo normal es que se dibuje primero la figura del propio sexo. Si se hace al revés, puede haber cierta inconformidad con el propio sexo. Las figuras pueden estar aproximadas, distanciadas, una de frente y la otra de lado o de espaldas, etc.

m)     Otros detalles que se irán viendo a lo largo del texto.

 

        Como en otras pruebas proyectivas (Test del árbol, Test del árbol y la casa, Test de Rorschach, Grafología, etc.), cada zona de las figuras dibujadas, se corresponde con un determinado aspecto psicológico de la personalidad. Las principales zonas son las siguientes:

 

        a) Zona de la cabeza, zona de la cara y rasgos faciales, que corresponden, simbólicamente, al modo como el sujeto realiza sus contactos sociales. La cabeza simboliza al Yo consciente y controlado. El modo como el sujeto trata el dibujo de la cabeza nos informa sobre sus relaciones sociales y sobre el control de sí mismo.

 

        b) Zona de los brazos, de las piernas y de los pies, que representan los órganos de movimiento, de acción y de contacto. A través del modo como el sujeto dibuja estas partes del cuerpo en ambas figuras, podremos deducir el modo como el sujeto se enfrenta con su entorno y la organización emotiva de su comportamiento.

 

        c) El tronco, los hombros, el pecho y las caderas, que se identifican como el "almacén de los instintos". Los dibujos de esta zona nos informan sobre los conflictos afectivo-instintivos a través de los accidentes o anomalías que presentan los DFH en esta zona.

 

        d) La forma de tratar o dibujar los detalles correspondientes al vestido, traduce la importancia que el sujeto concede a su rol exterior y la forma como cuida las apariencias.

 

        e) Finalmente, los aspectos estructurales, el tamaño, la ubicación, la posición, la simetría, las proporciones, la sucesión de las líneas y la actitud de las figuras, en su conjunto, nos facilitan indicios sobre el equilibrio general de la personalidad y sobre la modalidad de la conducta.

 

        Son importantes indicios de inadaptación, de falta de cohesión en las ideas, en los propósitos o en los actos, por conflictos interiores, los sombreados, las borraduras o tachaduras, los debilitamientos, la exagerada insistencia de los retoques en ciertas zonas del rostro, las anomalías en ciertas áreas y entre otros más signos, las acusadas diferencias entre el DFH del hombre y el de la mujer en el dibujo de la pareja. La reunión de varios de estos signos en la misma prueba es siempre sintomático.

 

        Los DFH, al ser una imagen natural proyectada, una "proyección del propio cuerpo", nos ofrece una vía fácil para que en los dibujos de las figuras humanas, queden plasmadas nuestras tendencias inconscientes, nuestras necesidades físicas más desarrolladas y nuestros conflictos. Los DFH reflejan los estados físicos, psíquicos y mentales con la misma intimidad que lo pueden hacer la escritura, los gestos o cualquier movimiento expresivo del cuerpo.

 

        Karen Machover tomó de la Grafología importantes orientaciones, entre ellas la de afirmar que todo DFH es una proyección del propio sujeto y el  espacio que circundaba a los DFH es el medio ambiente. El Test de la pareja humana debe mucho a la Grafología, pero también es cierto que K. Machover se dio cuenta pronto que no en todos los casos se podían aplicar las mismas interpretaciones, pues, no es lo mismo la representación mental de un "grafema" que la representación del propio cuerpo. Ambas cosas difieren en su origen y tienen distintas formas de organizarse en la mente imaginativa para convertirse en ejecución gráfica.

 

        Como puede verse en esta obra, el test de Machover lo hemos experimentado junto con otros, entre los que cabe mencionar: el "Test de los colores" de Lüscher, el "Test del árbol" de Koch, el "Test del  árbol y la casa", el test "Mis manos", el "Test desiderativo", el test "Palográfico", el "Test psicodiagnóstico de Rorschach y otros tests proyectivos. Por supuesto, he empleado siempre varios tests psicotécnicos adecuados a cada puesto de trabajo y en todos los casos el Grafoanálisis. Por esta razón, puedo afirmar que los resultados del test de Machover o "Test de la pareja humana",  han sido siempre muy satisfactorios y orientativos, aunque no al cien por cien de los casos, por lo que es recomendable utilizar otras pruebas proyectivas para cotejar los resultados.

 

 

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1.6 - LA INTERPRETACIÓN DE LOS SIGNOS

EN EL "TEST DE MACHOVER"

 

        Es frecuente incurrir en el error de interpretar los signos aisladamente sin tener en cuenta el conjunto, como si la personalidad de cada sujeto fuese una especie de "puzzle" que se pudiera unir por piezas. La interpretación de un dibujo analizando los signos uno a uno como si se tratara de un recetario de cocina, es un procedimiento absurdo que puede conducir a graves errores.

 

        "Hay --dice Koppitz-- quien consulta el significado de cada signo y sale con un diagnóstico listo para llevar, sin considerar la figura total, sin tomar en cuenta el sexo, la edad, el estado civil, el nivel de inteligencia, el "status" económico y social, las circunstancias que rodean la vida del sujeto en el momento de la prueba e ignorando, además, las circunstancias en las que realizó el DFH".

 

        En nuestros protocolos, dentro de lo que la necesaria discreción permite, en la selección y promoción de personal, registramos en cada caso, en el expediente de examen, datos tan importantes como el C.I. (cociente de inteligencia) que nos da el sujeto, edad, estado, estudios realizados, profesión, tiempo de permanencia en cada empresa, aficiones al margen de la profesión, etc. Esto nos permite tener una información más o menos amplia sobre las circunstancias que rodean la vida del sujeto que, generalmente, se amplía con la técnica de la entrevista.

 

        El grafoanálisis se aplica, en todos los casos, como complemento a la batería de tests psicotécnicos y proyectivos, sobre todo en la selección o en la promoción de candidatos a puestos muy cualificados.

 

        Personalmente doy más importancia al Grafoanálisis, a la Grafología, que a las demás pruebas proyectivas de lápiz y papel. La razón es la siguiente: Aparte de mi experiencia de más de medio siglo empleando la Grafología, está el hecho que la escritura se inicia con un aprendizaje en el que las letras parten de un modelo y se dan ya elaboradas, socializadas en sus aspectos básicos (forma, espacio y movimiento) que, con el tiempo, cada escritor va acomodando las formas, el espacio y el movimiento gráfico, a su peculiar gusto y manera de ser, evidenciando, más claramente que otras pruebas proyectivas, los aspectos caracterológicos normales.

 

        En cambio, en el "Test de la pareja humana" y en el resto de tests proyectivos gráficos, no se parte de ningún modelo escolar, sino de las vivencias libres e internas del sujeto, sin que medie ningún tipo de aprendizaje que lleve a plasmar, de manera automática o semiautomática, la representación mental que el sujeto tiene del objeto a dibujar. Es más fácil determinar, por la escritura, el carácter, nivel de madurez de la inteligencia y la facultad de poder expresarse a través de los grafemas, que juzgar la madurez de carácter y el nivel de inteligencia y habilidad de expresión, a través de los DFH o de cualquier otra prueba de lápiz y papel.

 

        Sin embargo, salvo en el caso de dibujantes, pintores, escultores,  etc., que pueden partir de algún modelo estructural previo, más o menos socializado o convencional, en la mayor parte de casos, cada DFH es una proyección de nuestros contenidos inconscientes en donde liberamos, sin darnos cuenta, la expansión de nuestras tendencias más primitivas, los conflictos internos y muchas de nuestras pulsiones inconscientes, más o menos dormidas, reprimidas o bloqueadas.

 

        Resumiendo: La Grafología descubre con mayor facilidad los aspectos caracterológicos, siempre importantes en la selección y promoción de personal. Los tests proyectivos gráficos, muy especialmente el "Test de Machover" o "Test de la pareja humana", descubren, con relativa mayor facilidad, los conflictos internos de la personalidad profunda, útiles en la labor de selección y promoción de personal, pero mayormente importantes en psicología clínica, en psiquiatría y en criminología.

 

        Conviene, a la hora de interpretar los DFH, tener en cuenta lo que puede haber en cada dibujo achacable a un aprendizaje previo, a un dominio artístico de la tarea y separarlo de lo que sea exclusivamente expresivo de la personalidad del individuo testado.

 

        Normalmente, la mayoría de autores que han tratado el tema de los DFH, empiezan su estudio haciendo referencia a los aspectos puramente simbólicos de los dibujos, tales como: la ubicación de las figuras, el tamaño, el sexo, las proporciones de una y otra figura, los vestidos, las posturas, las omisiones, los sombreados, las distorsiones o deterioros, las lateralizaciones, etc.

 

        Personalmente, quizás por mi deformación de psicólogo de la escritura, y por haber aplicado los tests sobre personas normales, empiezo el estudio por el aspecto dinámico del trazado, examinando primeramente la energía de los trazos, la dirección del trazado, la forma, la rapidez y continuidad. Siguiendo a continuación, lo que podríamos llamar "accidentes del dinamismo gráfico”: los sombreados, los retoques, las tachaduras, las roturas o soluciones de continuidad, las borraduras, las transparencias, etc.

 

        El resto de la obra, estudia lo que podríamos definir como la parte más simbólica y proyectiva de los DFH. Dado que el terreno del simbolismo es extremadamente complejo, he recogido, en muchos casos, la versión de varios autores de gran solvencia para dar interpretación a lo que por no estar por mí suficientemente cotejado, he preferido que lleve el aval de autores con larga experiencia y autoridad en la materia.

  


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2 - LA PRESIÓN DEL TRAZADO

 

        La presión del trazado en el dibujo, es para mi uno de los aspectos más importantes. La presión que el sujeto ejerce sobre las líneas de los DFH, refleja el nivel de energía psíquica y nerviosa fundamental, señala la potencia de los impulsos realizadores, el grado tensional de la voluntad en el mantenimiento de las actitudes y de los objetivos a lograr y la firmeza y resistencia frente a todo obstáculo, presión o dificultad.

 

        Un dibujo basado en trazos fuertes, profundos y en relieve, expresa las facultades creadoras y de acción, la vitalidad y energía de una persona que afronta con éxito los problemas vitales y marcha con confianza en sí mismo hacia los objetivos que se propone. Si el conjunto de las figuras dibujadas no ofrece desproporciones, lateralizaciones u otros signos de desadaptación, el sujeto vencer  normalmente toda circunstancia adversa, oposición obstáculo o dificultad para llegar a sus metas. Si el dibujo presenta desproporciones chocantes u otras anomalías que reflejen desadaptación e impulsividad, el sujeto tiende a destruir, arrasar o atacar con más o menos violencia las situaciones contrariantes, las presiones u oposiciones, es decir, los obstáculos que le impiden realizar sus deseos.

 

        De manera general, el grosor y la profundidad de los trazos está en relación con la fuerza vital del sujeto: esta fuerza o vigor personal, puede estar controlada, si las figuras son armónicas, bien organizadas y sin distorsiones. La fuerza vital puede ser impulsiva, destructiva y violenta, si los DFH presentan anomalías, desproporciones, desorden o discordancias.

 

        La presión de los trazos, fuerte, normal o débil, aparte de reflejarnos el nivel de energía psíquica y nerviosa, puede darnos también información sobre el retraimiento y la conflictividad (consigo mismo o con el entorno), así como preciosa información sobre el estado de la sensibilidad nerviosa y psíquica del sujeto que realiza los DFH. Veamos el capitulo de la presión en sus detalles:

 

2.1 - Trazos gruesos y pastosos en los dibujos

         Buena memoria y retentiva visual por la prolongación de las impresiones físicas. Puede faltar la capacidad para vivir y comprender temas abstractos y espirituales. Sensualidad, pesadez, abandono a los placeres del cuerpo. Materialismo. Decadencia moral o espiritual, con signos negativos.

 

2.2 - Dibujos a base de trazos fuertes, netos y bien delimitados

        Carácter enérgico, voluntarioso, activo y decidido. Buena salud mental y física. Capacidad de resistencia a las influencias externas. Buena afirmación de sí mismo y de las actitudes tomadas. Libido fuerte y en progresión. Capacidad de rendimiento en el trabajo. Perseveración en los objetivos a lograr, estabilidad, madurez y seguridad en sí mismo. En sentido negativo[2]: descarga o liberación violenta de las pulsiones, audacia, brusquedad, falta de consideración y de miramientos en las relaciones del Yo con el Tú.

 

2.3 - DFH con trazos flojos

        Nivel de vitalidad por debajo de la media. La energía nerviosa y psíquica es más o menos débil. El sujeto es más receptivo que activo. Escasa resistencia en la afirmación del Yo frente a los demás. Se deja influenciar por las opiniones, por las presiones y circunstancias externas, por los obstáculos, las dificultades, por las imposiciones u oposiciones de los demás.

 

        Esta debilitación del Yo o falta de resistencia a las personas o acontecimientos externos, condiciona la sumisión y dependencia, la timidez, la imprecisión, las vacilaciones, las dudas, la fácil fatigabilidad y los complejos de impotencia, claudicación y minusvalía.  

 

        Es frecuente en los DFH con trazos débiles, que el sujeto intente retocar algún desliz en la configuración del dibujo, lo que se traduce en una corrección insistente de la anomalía (repetición de trazos en una pequeña zona o área de los DFH)En estos casos, se debe sospechar una dificultad, minusvalía o problema, físico o psíquico, en la parte retocada de la figura. Estos retoques insistentes, suelen presentarse en la cara, los brazos, las manos, los hombros, la zona de los órganos sexuales, en el aparato locomotor (piernas y pies), etc.

 

        Según la zona donde se localicen los recargos de trazos o retoques, pueden deberse, como algunos autores indican, a la inhabilidad gráfica, pero en muchos casos, estos fallos, tienen un transfondo psicológico, es decir, o bien encierran sentimientos de culpabilidad, desadaptación, o miedo a ser infravalorizado, o pueden deberse a verdaderos problemas en la sociabilidad

del sujeto (retoques en la cara), a conflictos o problemas sexuales ( retoques en el área de los órganos sexuales), a complejos de masturbación, o miedo al castigo por algo hecho con las manos, si los retoques, cortes o roturas aparecen en las manos, etc.

 

        En general, pueden ser tan negativos los DFH realizados con trazos tenues, leves, inseguros y llenos de retoques, como otros que hubiesen sido hechos con trazos muy fuertes, bruscos, brutales y desproporcionados. En el primer caso, la delicadeza puede ir mezclada con una timidez, inseguridad e influenciabilidad morbosa que determinaría la incapacidad para afirmarse y la "neurosis de fracaso".

 

        En el caso de un exceso de vigor, brutalidad y desproporción en los  trazos, podemos sospechar una falta de madurez y de equilibrio en las reacciones, propio a veces, de sujetos epileptoides, fácilmente irritables, explosivos y violentos. Pero también puede tratarse de una reacción compensadora ante un temor de impotencia. Algunos autores hablan de posibles traumatismos cerebrales, tumores, encefalitis, etc. pudiendo darse este síndrome en algunos diabéticos mal controlados.

 

 2-4 - DFH con trazos fuertes,  seguros y bien centrados

        Como he dicho anteriormente, el nivel de presión de los trazos corresponde al grado de energía vital, a la potencia de la libido, a la fuerza de las tendencias, deseos y necesidades, al vigor de la voluntad para enfrentarse a los problemas vitales y superar obstáculos y dificultades en los objetivos que se quieren alcanzar.

 

        Por tanto, una fuerte presión en el trazado, seguida de un buen control y organización de la tarea a realizar, en este caso los DFH, es la expresión de un carácter enérgico, voluntarioso y decidido apoyado por una buena vitalidad. El sujeto resiste eficazmente todo acontecimiento, situación, obstáculo u oposición, toda presión externa, contraria a sus principios, a sus necesidades y conocimientos o a los objetivos que se haya trazado. Esta interpretación es tanto más justa, cuanto más neto, limpio y profundo es el trazado y cuanto más organizadas y equilibradas sean las partes y el conjunto de las figuras dibujadas, lo que se traducir  también en una buena profundidad de pensamiento y autenticidad en los valores personales.

 

        Si la robustez del trazado obedece solamente al empleo de un rotulador o de un instrumento de punta gruesa, en cuyo caso los trazos, vistos con la lupa, no presentan más que grosor sin profundidad, hay que desconfiar de la autenticidad de los valores del sujeto, especialmente si los bordes de los trazos no son netos, sino llenos de babosidades, (trazado pastoso y sucio), en cuyo caso el sujeto intenta hacer alarde de valores inauténticos, exhibe su personalidad ante los demás ostentando cualidades y méritos que no puede justificar o apoyar en la realidad.

 

 

2.5 - DFH con líneas seguidas, decididas y sin interrupción

        El sujeto pasa del pensamiento a la acción sin vacilaciones, se siente seguro de sí mismo y de lo que hace. Una vez toma posición y decide una acción obra con rapidez y de acuerdo con su determinación. Si el dibujo es rápido, bien proporcionado en su conjunto, y la presión de los trazos es firme, el sujeto aborda los problemas y realiza sus intercambios con los demás con plena iniciativa, confianza y resolución, sin crear conflictos a los demás, ni tenerlos consigo mismo.

 

        Si las partes y el conjunto de las figuras aparecen desproporcionados, discordantes, mal organizados o con anomalías, la interpretación debe hacerse en sentido negativo. Se tratar  entonces de un sujeto impulsivo, apasionado, individualista y mal integrado social y profesionalmente.

 

 

2.6 - DFH con líneas flojas, vacilantes y frecuentemente rotas

        Es propio de sujetos asténicos, débiles de espíritu y de carácter, con frecuentes titubeos y vacilaciones que inhiben la acción y la decisión.

 

        Las líneas débiles, con poca presión y vacilantes, hacen al sujeto permeable, vulnerable a los acontecimientos e indefenso frente a las situaciones adversas o que requieren lucha. El único recurso de estos sujetos, para mantenerse a flote en la vida, es la dependencia-sumisión. Los bloqueos psíquicos a causa de la timidez, la inseguridad y la falta de energía, crea en ellos la fuerte propensión a la angustia y a la ansiedad.

 

        Si la vaguedad del trazado (flojedad o blandura) es importante, puede dar lugar a pérdidas de atención, a olvidos, perturbaciones emocionales y coartatividad inoperantes, principalmente si el sujeto se siente observado por un superior, de donde la deficiencia para ciertas tareas, a causa de la frecuente pérdida de autodominio emocional. El sólo hecho de pensar que puede "no quedar a la altura que desea" (la timidez genera orgullo interno), le inhibe anormalmente ante los demás. Su renuncia a participar en reuniones, en seminarios de formación que requieren examen, o en cualquier acto público, no es más que un mecanismo de defensa frente a la propia inseguridad.

 

        Los trazos débiles, vagos, tenues o restringidos  son la expresión de la falta de vigor en las funciones vitales. Sea por la misma debilidad o por represiones y frustraciones repetidas, el sujeto que realiza con trazos delgados o tenues los DFH, se encuentra con falta de tono muscular y nervioso, es decir, con falta de fuerza y de vigor en la voluntad para hacer frente a las peripecias de la vida. Su sensibilidad y receptividad se acentúan y son pasivas. Por tanto, su visión de los acontecimientos es bastante dramática, limitada y subjetiva. No soporta, sin resentirse, cualquier reproche aparente, cualquier contrariedad u oposición sin sentirse dañado. Su fragilidad, sus disgustos, su impotencia frente a lo adverso, sus lamentaciones, se ponen fácilmente de manifiesto, así como su pusilanimidad, su evasión ante los conflictos y su sentimiento de inseguridad y de impotencia.

 

 

 2.7 - DFH con trazos bruscos, violentos, desproporcionados.

        Como ya queda indicado anteriormente, cuando los DFH son dibujados con trazos bruscos, violentos y desproporcionados, las cargas instintivas o emocionales logran romper el autocontrol, sea por falta de madurez en el sujeto, sea por traumatismos cerebrales, por tendencias epileptoides congénitas, o por cualquier otra causa que ha deteriorado la regulación de las reacciones (drogas, alcohol, etc.), el sujeto es excesivamente irritable, no soporta bien las contrariedades, tiende a las reacciones impulsivas, explosivas y violentas y muestran poca habilidad, poco ingenio, poca paciencia, para adaptar su comportamiento de un modo comprensivo a las normales incidencias, esperas, obstáculos y dificultades de la vida.

 

        En muchos casos, sobre todo en los epileptoides, si bien las reacciones son primarias e impulsivas, en la acción suelen ser lentos y en las relaciones con los demás, en la vida social, es notoria la inhibición, la retención pegajosa, la crispación repentina del humor, las reacciones explosivas y las perseveraciones en la actitud tomada.

 

2.8 - DFH con trazos dentados o en dientes de sierra

        Se trata de trazos que, en sus bordes externos o internos, presentan irregularidades en forma de dientes de sierra

 

        En general, parecen traducir tensión en la comunicación, por mantener el sujeto opiniones o criterios contrarios o en oposición a los demás. Es señal de mala adaptación, de irritabilidad, de crispación, de reacciones bruscas, propio de una emotividad mal controlada (Grado V de la escala de Pophal)

 

        Según M.T. Prenat, los dientes de sierra a la izquierda de los trazos, expresan el "predominio de las percepciones internas (cenestesia) y de las resonancias intimas", es decir, la prolongación del efecto de las impresiones recibidas. La voluntad predomina sobre el sentimiento y produce el tipo pobremente integrado de Jaensch.

 

        Los trazos con dientes de sierra a la derecha, según esta misma autora, reflejan el predominio de las percepciones externas y determinan la impresionabilidad producida por los estímulos recibidos del ambiente exterior. Se trataría, en este caso, de un tipo integrado o sociable, pero con un espíritu critico acentuado.

 

        Por tanto, según deducimos de las observaciones de M.T. Prenat, los sujetos con dientes de sierra en el borde izquierdo de los trazos, dirigen la agresividad de sus reacciones, principalmente hacia sí mismos (masoquismo) Y los sujetos cuyos DFH presentan melladuras o dientes de sierra a la derecha, dirigen la agresividad hacia el exterior (sadismo)

 

 

2.9 - DFH con trazos torcidos o en doble inflexión

        La torsión o doble inflexión es un trazo que describe dos direcciones opuestas. Puede ser el efecto de una dolencia física o de los trastornos propios de la edad critica (pubertad), edad en la que son frecuentes los estados de ambivalencia (existencia simultanea y con la misma fuerza, en la conciencia de dos afectos opuestos: amor-odio, atracción-repulsión, obediencia- rebelión, etc.)

 

        Por tanto, la torsión o doble inflexión, es un signo de conflicto interno, un signo de inseguridad e indeterminación, un signo de vacilación entre el deseo y el temor que conduce a una pobreza de medios para enfrentarse con el entorno y sus problemas. Este conflicto interno se produce cuando, ante un problema, deseo o estimulo, el sujeto oscila entre dos o más respuestas contradictorias y con la misma fuerza y no sabe a que, atenerse. Esta lucha interna consume energía, sin hallar una fácil solución. En este estado, el sujeto está raro de carácter y lleno de contradicciones, disminuye su capacidad de atención, pierde efectividad en sus estudios o en el trabajo y sufre interiormente.

 

        Tomemos un ejemplo: el muchacho que está pasando de niño a adulto. Por un lado, tiene aun sin liquidar el complejo de Edipo (amor y fidelidad a la madre) Por otro, quiere ser adulto, desprenderse de la tutela de la madre, divorciarse de ella e independizarse. Ha centrado su amor en una muchacha que le gusta, pero no tiene valor, ni suficientes recursos para desprenderse de la tutela de la madre e independizarse. En esta situación, el muchacho se ve obligado a soportar el dominio de la madre, a la cual ama y odia a la vez  a causa de sus exigencias.

 

        En resumen: la torsión es un gesto de sufrimiento físico o moral. Es frecuente en sujetos afectados por perturbaciones del aparato respiratorio, por ejemplo, en los asmáticos. Asociada a las roturas o soluciones de continuidad de los trazos, puede señalar afecciones cardiacas.

 

2.10 - Dibujos con líneas fuertes, rectas e inflexibles

        Cuanto más profundo y recio es el trazo, tanto más se acentúa la rigidez, la tensión, la inflexibilidad del carácter.

 

        La rigidez e inflexibilidad es una fijación a ideas, posiciones o actitudes en sujetos que tienden, inconscientemente, a regresar a una etapa o fase de desarrollo, a una motivación o necesidad profunda, que quedó pendiente de satisfacción. Por tanto, la inflexibilidad, la incapacidad, a veces, de ceder incluso a las evidencias demostradas, tiene su origen en frustraciones afectivas dolorosas sufridas durante la infancia. Es un trauma de una privación que puede estar relacionado con el complejo de Edipo o de Electra, o con tendencias homosexuales reprimidas.

 

        Los DFH realizados con líneas rectas, tienden a dar a las figuras formas cuadradas o rectangulares, lo que supone, salvo en raros casos, una adaptación pobre en la convivencia y en el enfrentamiento con las peripecias de la vida. (Ver mas adelante, en el capitulo dedicado a la FORMA el articulo "Los dibujos a base de cuadrados o rectángulos".

 

        Si las líneas rectas de los DFH son delgadas, tenues o con poca presión, reflejo de una vitalidad o libido débil, el sujeto se defiende, con su postura rígida, contra su vulnerabilidad interna.

 

        A veces, ciertas líneas, muy fuertes y alargadas, denuncian trastornos de tipo neurótico o tendencias paranoides. La pesadez, grosor y apoyo excesivo de los trazos, señal de excesiva fuerza motora, puede corresponder a sujetos maniacos o esquizofrénicos, pero para llegar a conclusiones de este tipo, es necesario contar con un informe médico.

 

        Cuando en los DFH los contornos externos están marcados con líneas fuertes y los detalles internos con trazos débiles, cabe sospechar que el sujeto pone un muro entre él y su entorno. O bien defiende su Yo de una vulnerabilidad o permeabilidad excesiva (exceso de sensibilidad) tomando precauciones defensivas contra los choques dolorosos o posible hostilidad, real o imaginada de su entorno; o bien posee un alto concepto de sí mismo (orgullo), que le impide comunicarse abiertamente con "los cernícalos que le rodean" pues así considera a sus semejantes.

 

 

2. 11 - DFH con líneas inseguras al trazar el contorno

        Al trazar el contorno, el sujeto emplea pequeñas líneas que dejan el dibujo inseguro y vacilante en su estructura. Estos fallos en el intento de dar configuración a los DFH, repasando a veces de manera repetitiva los mismos trazos, refleja la angustia del sujeto que, en circunstancias anormales  o inesperadas, le falta confianza en sí mismo para salir airoso de las situaciones.

 

        Intentando vencer su estado interno de vacilación, de inquietud y de inseguridad, el sujeto se balancea sobre varias ideas de corrección. Queriendo perfeccionar lo que cree defectuoso, deja la huella de su deseo de perfección, pero no la eficacia de su acción. Se trata de sujetos que, frente a situaciones nuevas o desacostumbradas, quedan indecisos o como obnubilados, sin saber que solución pueden dar a los problemas. Dudando sobre lo que deben hacer, pierden frecuentemente la ocasión de actuar en los momentos favorables, tomando a veces, decisiones erróneas o a destiempo.

 

        Como ya queda dicho en otro lugar, es importante observar la zona o área donde se producen estos fallos, anomalías o retoques, ya que representan, inconscientemente, el área donde el sujeto se siente más débil, impotente o minusválido, es decir, la parte orgánica o psíquica de su personalidad que mayores complejos de inferioridad genera, dando origen a sus conflictos.

 

2.12 - DFH con líneas de presión, forma, dimensión y dirección descontroladas

        Dificultad para reprimir los impulsos. Agitación. Incapacidad para planificar las tareas. Impulsividad. El sujeto pasa de la excitación que le produce cada estimulo interno o externo a la reacción inmediata, sin que medie la reflexión. En todo caso, la reflexión puede venir a posteriori de los hechos consumados. Este exceso de primariedad puede ser patológico. (Ver más atrás el articulo: "DFH realizado a base de trazos bruscos, violentos, desproporcionados)

 

 

 2.13 - DFH con presión floja o vacilante y frecuentes ángulos en el dibujo de los contornos

        He observado estos signos en personas sumamente impresionables y poco integradas en la convivencia social y profesional. Se trata, generalmente, de sujetos muy susceptibles, puntillosos y egocéntricos, siempre con un sentimiento inseguro del propio valer. Suelen interpretar de modo torcido o peyorativo cualquier observación critica que se les hace, cualquier broma o comentario que alguien pueda hacer sin propósito de ofender o de atacar.

 

        Cuando las figuras dibujadas son, en proporción, más altas que anchas, (figuras alargadas), el prurito de la propia dignidad, el orgullo, tiene algo de enfermizo a causa de la facilidad con que entran en el resentimiento, en los celos y el rencor.

 

        En determinados casos, he observado este signo como un efecto del exceso de mimo y prolongación del amamantamiento en la infancia, seguido de la frustración por la llegada de un nuevo hermanito que le ha postergado o marginado en las atenciones de la madre. Esta frustración infantil ha condicionado un "carácter anal", desconfiado, egoísta y egocéntrico. El sujeto no intenta integrarse y adaptarse al mundo, quiere que sea el mundo quien se adapte a él e intuya todas sus necesidades y deseos y los satisfaga.

 

        En resumen: la presión o vigor de los trazos, debe relacionarse con el nivel de energía psíquica y nerviosa, con la capacidad de afirmación, de voluntad realizadora y con la capacidad de resistencia orgánica y psíquica que posee cada individuo.

 

        El individuo que está dotado de mucho impulso, de mucha fuerza realizadora, de iniciativa, de confianza en sí mismo y fuerte ambición, lo expresar, en los DFH, o en su grafismo, a través de la presión en el trazado.

 

        Por el contrario, los sujetos con bajo nivel de energía (libido débil), sea por causas de tipo físico o psíquico, lo expresarán en sus DFH de líneas delgadas, tenues o débiles y más o menos indecisas o vacilantes. Los ciclotímicos, los inestables y los impulsivos muestran un trazado fluctuante en la presión.

 

 

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LA DIRECCIÓN DE LOS TRAZOS EN LOS DFH

 

        La dirección predominante de los trazos. en los DFH, puede ser vertical, de arriba a abajo o de abajo a arriba; horizontal, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda; seguida o interrumpida; decidida o vacilante; etc.

 

        La marcada tendencia a utilizar movimientos verticales dirigidos de arriba a abajo en los DFH, suele asociarse con la afirmación de sí mismo, con la postura viril de resistencia y de "aguante" a las presiones externas. Si el trazado es rápido y con buena presión señala la ambición y la capacidad realizadora. El dibujo puede recordar, por la rigidez,  el verticalismo de los soldados en los desfiles, la adaptación convencional a las disciplinas o a un orden sistematizado y la capacidad que tiene el sujeto para concentrar su energía y ponerla al servicio de un fin o de un objetivo determinado. En cierto modo, es también un signo de ambición, de contacto directo con la realidad, es un intento de imponer las propias ideas, la propia autoridad o el deseo de regir y dirigir, sin oposición, la voluntad de otros y los destinos ajenos[3].

 

Cuando los movimientos verticales se dirigen de abajo a arriba, el sujeto intenta sublimizar o supercompensar, mediante la actividad mental o espiritual, aquellas necesidades, tendencias o pulsiones que, por rechazo de la "censura", no puede expansionar o satisfacer de un modo directo.

 

        El predominio de movimientos horizontales, decididos y con buena  presión, indican una expansión libre y sin bloqueos afectivos, de las pulsiones, deseos y tendencias personales (libido en progresión o "libido objetal")

       

        La presencia marcada de los movimientos horizontales, de derecha a izquierda, suele estar asociada con el principio pasivo y femenino, con el narcisismo (dirección de la libido hacia el Yo), con la dirección inconsciente hacia la posición embrionaria (deseo inconsciente de volver al claustro materno) o con la posición acostada o de sueño (tendencia a la pasividad, a la contemplación pasiva, a soñar con los ojos abiertos) Los movimientos regresivos, de derecha a izquierda, señalan un retorno hacia atrás. Normalmente, pasamos de la percepción de un estimulo a la motilidad, es decir, a la acción. La regresión es un camino seguido a la inversa, el sujeto deja la acción y retorna a la percepción de los estímulos.

 

        Esta explicación última nos permite comprender el significado psicológico de los movimientos sinistrógiros o regresivos, que suelen corresponder a un mecanismo de defensa frente a la frustración o fracaso. Por tanto, los movimientos regresivos, no sólo expresan una evasiva y un escondimiento frente a las responsabilidades (egoísmo pasivo), sino que la evasión ante las dificultades o situaciones que no se podrían dominar, incitan a escoger la posición más fácil y cómoda: la huida hacia atrás o la dependencia-sumisión de otros que puedan ofrecer protección. En este último caso, el sujeto vive como en una especie de simbiosis con la persona o entidad protectora.

 

        La protección buscada por el sujeto, no impedir  que pueda aprovecharse, egoístamente, de cualquier ventaja u oportunidad que le sea favorable dentro de su rol de "protegido", lo que debe comprobarse buscando el nivel de los signos de egoísmo en la escritura (escritura regresiva, apretada, condensada y con óvalos en doble anillo)

 

        La libido en regresión o "libido del Yo" (autoconservación narcisista), cuando se acentúa, se presenta generalmente en los individuos psicóticos, en los hipocondríacos y en los paranoides con ideas de grandeza.

 

        Esta interpretación también es válida cuando en los DFH predomina en volumen y en detalles trabajados el lado izquierdo de las figuras.     

 

       Resumen sobre la dirección de los trazos que configuran los DFH:

 

Los trazos realizados desde arriba hacia abajo, mediante la flexión de la mano y del antebrazo, reflejan el nivel de centralización inconsciente de las necesidades y tendencias en el Yo. Todo movimiento en flexión, de arriba a abajo, sigue la dirección "de fuera hacia el propio cuerpo".

 

        Por tanto, no resulta extraño que los movimientos verticales, rectos y con buena presión, reflejen la actitud de firmeza, resistencia y vigor en  las posiciones tomadas. Del mismo modo que reflejan suavidad, buena adaptación o flexibilidad y comprensión de carácter, cuando los movimientos de flexión se curvan en los DFH armónicos y bien organizados.

 

        Los movimientos de abajo a arriba, que exigen la extensión de los músculos de la mano y del antebrazo, siguen la dirección del Yo hacia afuera y a lo alto. Si son curvos, flexibles, o no violentos, el sujeto muestra en ellos su nivel de idealización, su capacidad para sublimizar sus pensamientos y actitudes y su desarrollo o necesidad de desarrollo espiritual. Ahora bien, cuando los movimientos de extensión son rectos, rígidos, acerados y en diagonal, en relación con la página, el sujeto muestra su agresividad, su oposición, su rebeldía, su inconformismo.

 

        La dirección regresiva, el comienzo de los dibujos realizando primero la figura de la derecha y con trazos levógiros, con la posición de la mano en aducción, refleja los mecanismos defensivos de la personalidad, la actitud de avanzar para luego retroceder o dar la vuelta a atrás. El disimulo, la actitud de ocultación, la búsqueda de la imago "protectora" de la madre, la centralización de la libido en el Yo, el narcisismo, el egoísmo, el egocentrismo, etc., son cualidades de carácter que tienen esta dirección.

 

        La dirección progresiva, el comienzo de los DFH, primero la figura de la izquierda y luego la de la derecha y el empleo de trazos dextrógiros (mano en abducción) señala la necesidad de comunicación, la marcha hacia delante, la capacidad para luchar y enfrentarse sin temor a las peripecias y dificultades que ofrece el entorno. La vida es problemática y exige lucha, exige unas veces adaptarse y otras adaptar la realidad a nuestras necesidades. La persona sana y normal camina hacia delante sin retroceder ante la adversidad, aunque esto supone un nivel mínimo de energía para sostener la acción y no decaer.

 

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El ASPECTO "FORMA" EN LOS DFH

 

        La forma, tal como indico en mi obra "Grafología dinámica y estructural", es lo más consciente e intencional de los DFH. La forma es la expresión del propio estilo y señala las características de cada personalidad: la selectividad y gusto estético, la cultura, la capacidad creativa y el grado de retentiva visual y de convencionalismo que tiene el sujeto.

 

        En otro orden de cosas, a través de la forma o estructura de los DFH, podemos conocer los intereses y preocupaciones más sobresalientes, el simbolismo de ciertos estados anímicos y las deformaciones, los complejos o conflictos que preocupan al sujeto en relación con su propio cuerpo, o en relación con su pareja o con el otro sexo.

 

        La forma de las figuras refleja también la aptitud patoplástica, es decir, la tendencia inconsciente de cada individuo a representar en los DFH su "imagen guía", lo que querría ser, o la forma como le gustaría ser visto.  Las formas en los DFH, pueden descubrir si el sujeto se presenta a los demás tal cual es, o emplea cualquier "disfraz" para aparentar el ideal de lo que quiere ser, o para defenderse o supercompensar sus complejos de inferioridad.

 

        Por tanto, la forma en los DFH, ofrece una flora abundante de significados y de tendencias simbólicas inconscientes.

 

        Los psicólogos argentinos Carlos J. Biedma y Pedro G. D'Alfonso, en su obra "El lenguaje del dibujo" (Editorial Kapelusz, 1960) describen algunos arquetipos relacionados con el aspecto de la forma. Me he inspirado en estos autores para interpretar algunos elementos gráficos generalmente utilizados en la estructuración de los DFH.

 

        a) EL PUNTO, generalmente utilizado para señalar los ojos, las narices, los botones del vestido, etc.. Para Biedma y D'Alfonso el punto puede ser un "signo de perplejidad, de duda, de inseguridad o de confusión, a causa de su imprecisión". Nosotros lo interpretamos también como una imperfección o incompletud que denota la falta de preparación del sujeto para enfrentarse con los problemas que le plantea la vida.

 

       b)  LA LÍNEA RECTA, que se suele utilizar para enmarcar la cara, el tronco o las extremidades. Nosotros, las líneas rectas, en los DFH, las interpretamos como signo de un carácter escueto, firme, decidido, acostumbrado a abordar los problemas de manera simplificada, atendiendo el conjunto esquemático y la síntesis de las cuestiones. Lo que se traduciría también en una buena capacidad mental, desprovista de influencias sentimentales. En sentido negativo podría interpretarse como falta de habilidad, como rigidez de carácter y falta de consideración en la forma de tratar las cuestiones o asuntos de los demás, es decir, como falta de tacto en las relaciones humanas (Ver más atrás "LA DIRECCIÓN DE LOS TRAZOS EN LAS DFH")

 

       c)  LA LÍNEA CURVA. El predominio, más o menos constante, del empleo de las líneas curvas en el trazado de los DFH, suele expresar una expansión adaptativa, un comportamiento suave y empático en el que la palabra, el gesto y la acción, tienen un aire conciliador, es decir, el sujeto tiene una comprensión tolerante, una actitud benévola y un ánimo optimista y sociable.

        En sentido negativo, los DFH trazados con líneas curvas flojas, mal coordinadas y con distorsiones y desproporciones en el aspecto de las figuras, no sólo nos reflejar  una carencia de tono muscular y nervioso que llevar  al sujeto a indolencia, a la ausencia de deseo o interés por cualquier esfuerzo activo, a la dificultad para tomar iniciativas en la solución de los problemas

vitales, sino que puede traducir también la claudicación fácil a la presión de otros y a dejarse influenciar negativamente.

        Cuantos más signos de distorsión, desproporción y falta de equilibrio se observe en los DFH, tanto mayor ser n los desórdenes mentales y las cualidades neuróticas o psicóticas del sujeto.

 

        d) CUADRADOS O RECTÁNGULOS. Los DFH a partir de cuadrados o rectángulos para estructurar la cabeza, el tronco o las partes movibles del cuerpo, signo  ya estudiado más atrás refleja, para Biedma y D'Alfonso, "una disposición regular, equilibrada y bien delimitada, la capacidad de método, de organización y síntesis", es decir, la planificación de la actividad, la prudencia, la seriedad, el autodominio (control de nervios y emociones) y la constancia

en los objetivos y en las posiciones tomadas.

        En sentido negativo, los cuadrados o rectángulos en la estructuración de las figuras, podríamos asimilarlo con el concepto popular de "cabeza cuadrada", es decir, expresa la limitación del sujeto que no puede ir más allá  de las rutinas adquiridas, de sus hábitos profesionales, de su sistema de vida. En el modo de pensar del sujeto, la perseveración en sus costumbres, en sus hábitos de vida, determina ciertos rasgos de carácter, como la tozudez, la testarudez, la pertinacia, la intransigencia y la terquedad. Y es que, el sujeto, sólo se siente seguro dentro de su esquema de vida y costumbres.

 

        e) LÍNEAS CON CONCAVIDAD HACIA LA DERECHA. Los DFH donde los contornos están dibujados con líneas cuya concavidad se dirige hacia la derecha y en el lado derecho de las figuras, parece corresponder a tendencias, impulsos y necesidades que se orientan hacia un contacto abierto y comunicativo con los demás (buena sociabilidad y empatia)

       

         f) LÍNEAS CON CONCAVIDAD HACIA LA IZQUIERDA. Los DFH donde el lado  izquierdo de las figuras está realizado con trazos cóncavos, mirando a la izquierda  expresan la tendencia a recordar escenas o vivencias del pasado relacionadas con la madre o con etapas de la vida infantil. Otra interpretación es la tendencia a "retener" a inhibir o reprimir, impulsos primarios, deseos, tendencias o necesidades que podrían plantear al sujeto algún complejo de culpabilidad o conflicto con el entorno. Como compensación a estos rechazos o represiones, el sujeto evoca solamente experiencias, recuerdos, o escenas agradables. Entre otras interpretaciones halladas en algunos casos, está la regresión, la tendencia inconsciente a volver al claustro materno, al vientre de la madre.

 

       g) LÍNEAS ONDULADAS. El empleo de líneas onduladas, de líneas serpentinas poco afirmadas, es decir, blandas, inseguras y evasivas, corresponde, en sentido positivo, a una actitud alegre y no comprometida, a un suave balanceo que escapa a toda actitud firme y concreta. El sujeto evita toda actitud seria y solemne, toda tiesura y "formalidad", escapa a las situaciones comprometidas utilizando bromas, chirigotas o salidas de escurridizo humor, cambia fácilmente

de rumbo, sin dejar atrás ningún conflicto, roce o clara posición. Su carácter no es nunca igual, pero deja una impresión agradable allí por donde pasa.

        En sentido negativo, las líneas onduladas recuerdan a la serpiente astuta y sigilosa, escurridiza, ambigua, que se evade con suma facilidad. Cuanto más débil e imprecisa es la estructura de los dibujos (déficit de energía psíquica y nerviosa) la sensibilidad del sujeto es tanto más vulnerable, tanto más impresionable y vacilante. La actitud de evasiva, es en este caso, un mecanismo de defensa frente a la angustia, la ansiedad, los complejos de culpabilidad y la propensión al sobresalto, al desequilibrio emocional.

        No es raro, pues, la actitud flotante, la inestabilidad de ánimo, de humor y de voluntad, la falta de seguridad en sí mismo y el miedo neurótico de estos sujetos a las situaciones inesperadas, a las contingencias de fracaso, o a las situaciones reales o imaginadas de culpabilidad.

 

       h)  LÍNEAS EN GUIRNALDA. La tendencia acusada a definir los contornos, o el interior de los DFH, con líneas en forma de guirnalda, refleja, en general, una disposición abierta a las impresiones más variadas, ya sea a los sentimientos y opiniones de los demás o a los acontecimientos externos.

        Cuando el trazado es débil (delgadez, poca presión en los trazos) el sujeto es influenciable e indeciso, excesivamente dúctil e incapaz de mantener su propia individualidad e independencia.

 

        i)  LÍNEAS EN ARCO. La notable existencia de arcos en los contornos o en el interior de los DFH, en las partes de las figuras donde no es preciso,  señala, en general, los gestos defensivos de desconfianza y de salvaguarda del Yo. Los arcos, en zonas donde no son necesarios, pueden reflejarnos la tendencia a la actitud encubierta, la elaboración de una conducta en la que el sujeto oculta sus lados débiles y quiere presentarse en el exterior ostentando un prestigio, unos m‚ritos y cualidades insuficientemente respaldados por la realidad.

 

       j) ÓVALOS O CIRCUNFERENCIAS. Los óvalos y circunferencias referidas a los contornos (cara, tronco, brazos, piernas, etc.), es decir, allí donde estas formas no son correctas, reflejan que el sujeto no se arriesga, resuelve los problemas, los retos y las situaciones del modo más limitativo y fácil, recurriendo a formas inmaduras, infantiles y poco comprometedoras. En cierto modo, es una actitud evasiva o una incapacidad para resolver cualquier escollo o dificultad enfrentándose de modo decidido y valiente con un problema o tarea.

        En general, rehuir a dar la forma adecuada a los DFH, es indicador de falta de confianza en sí mismo para resolver problemas nuevos e inesperados. Ciertos individuos tratan los dibujos con una prudencia sospechosa, disfrazada a menudo con notas gráficas de humor.

 

 

  k) ÁNGULOS O TRIÁNGULOS en los DFH. En el enmarcado de las figuras, la existencia de ángulos, sobre todo cuando son agudos, y los DFH presenta distorsiones, sombreados, desproporciones u otras anomalías, son señal de incapacidad de adaptación, de crispación nerviosa y de cambios bruscos en el comportamiento, propio de personalidades esquizoides.  Estos sujetos pretenden que el entorno se adapte a sus necesidades y deseos. Esta actitud anómala, conduce a un constante combate o litigio del individuo con los demás e incluso consigo mismo y a un estado de insatisfacción y de frustración casi permanente.

        En sentido positivo, los ángulos y triángulos en las figuras, señalan un control critico de la fantasía y de la imaginación, la resistencia a dejarse influir y una defensividad argumental aguda e incisiva con la que el sujeto mantiene su derecho a la independencia y a la individualidad.

        Los triángulos dando forma, en los DFH, a la cabeza, el tronco, los brazos y las piernas, etc., reflejan un carácter duro, agresivo, oposicionista, tirante e incómodo. El sujeto inhibe toda manifestación espontánea de "acercamiento, convivencia y simpatía" hacia los demás, actúa como si pusiera el codo para ir apartando agresivamente a los otros. Quiere regir y dirigir a su entorno imponiendo sus ideas, sus deseos y objetivos sin consideración. Su antagonismo, oposición y falta de objetividad, sus fallos de comprensión, su ausencia de paciencia y de sociabilidad, hacen su carácter difícil de soportar. Es un "aguafiestas" que destruye con sus criticas, cualquier ilusión noble, cualquier reunión amistosa o familiar o cualquier idea altruista  y generosa nacida en otro.

 

       l) LAS CUADRICULAS (conjunto de líneas entrecruzadas formando cuadros), frecuentemente empleadas en los vestidos. Según Biedma y D'Alfonso, indican "una predisposición a la tensión y a la concentración. El exceso de análisis dificulta la claridad, reduce al mínimo la capacidad de síntesis. El sujeto no enlaza y construye sus ideas para dar una buena imagen del conjunto, carece de visión panorámica" y esta minusvalía de la inteligencia, se traduce también en falta de iniciativa, de decisión y de confianza en sí mismo.

 

       o)  LA ESPIRAL, gesto equivalente a dar vueltas en torno a un punto (simbólicamente, en torno al propio Yo), sea para captar (espiral concéntrica), sea para expulsar (espiral excéntrica o centrifuga), es un gesto que corresponde a sujetos egocéntricos, narcisistas y egoístas, siempre inclinados a referirlo todo a sí mismo. Se trata de individuos, incapaces de situarse en el lugar de otros, incapaces de reparar en los problemas de los demás.

        El egocéntrico, cree que el mundo las personas y las cosas no pueden ser de otra que como él las piensa, las siente y las ve.

        En la espiral concéntrica el sujeto actúa como un "caníbal psíquico" e introyecta en su Yo la mayor parte posible del mundo y de las personas y las transforma en fantasías inconscientes. De esta forma, el sujeto atenúa sus afectos libremente flotantes (frustraciones, angustias, ansiedades, etc.), llegando así a un ensanchamiento del Yo y del circulo de sus intereses.

        En las espirales excéntricas o centrifugas, el sujeto expulsa de su Yo y de su interés los afectos y tendencias desagradables o penosas.

        Las personalidades "distímicas", ansiosas, depresivas, obsesivas o fóbicas, son propensas a dibujar espirales concéntricas. Los histéricos, maniacos y psicópatas, tienden a dibujar espirales excéntricas o centrifugas.

 

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LA RAPIDEZ DEL DIBUJO EN LOS DFH

 

        Generalmente, la rapidez con que el sujeto realiza sus dibujos, está en correlación con la madurez psicológica, con la confianza que tiene el sujeto en sí mismo, con su memoria perceptiva y su habilidad de dibujante.

        El sujeto que emprende rápidamente y sin vacilaciones, la tarea de dibujar la pareja humana que se le pide, realizando la prueba con prontitud y sin paradas muy reflexivas o de duda, muestra su capacidad de adaptación a situaciones nuevas y prontitud de pensamiento y acción cuando tiene ante sí un problema nuevo, una dificultad o una incógnita.

        El nivel de presión de los trazos, la seguridad del trazado y las buenas o malas proporciones de las figuras, nos informarán sobre la calidad de sus respuestas ante circunstancias de parecida imprevisión.

        El tamaño de las figuras, nos indicar  si el sujeto influye sobre su entorno o se deja influir por su medio ambiente. La seguridad en sí mismo y su buen contacto social, lo descubriremos en la forma de resolver la cara y sus órganos más importantes (Ver el dibujo de la cabeza)

Un dibujo rápido, bien realizado, bien ubicado en el espacio gráfico, sin distorsiones ni anomalitas, será  siempre reflejo de espontaneidad, eficacia y feliz solución de los problemas, además de una buena adaptación.

 

 1. Los DFH realizado con rapidez, con trazos armónicos y buena configuración, reflejan que el sujeto ha realizado una buena evolución, deja a un lado los detalles o nimiedades, no se deja influir por ningún complejo y se dedica a sus tareas cotidianas o profesionales, evitando las perdidas de tiempo en consideraciones inútiles. Sabe lo que quiere y a dónde va, y trata de resolver con eficacia los problemas, obstáculos o dificultades que le impedirían llegar pronto y bien a alcanzar sus objetivos.

       

2. Los DFH realizados con lentitud. Si los dibujos de las figuras están bien detallados, organizados y equilibrados, refleja una actividad mental tranquila, reflexiva y prudente. Buena memoria perceptiva que concibe los hechos y las cosas tal como los percibe de la realidad. Sus juicios serán una copia fiel de lo que viven sus sentidos físicos. Por tanto, el sujeto será un excelente ejecutor de tareas metódicas o sistemáticas.

        La lentitud en los DFH, suele estar más ligada a la pasividad que a una actividad creadora, emprendedora y dinámica. Si el trazado es poco firme, relajado o con presión débil, la lentitud puede estar relacionada con una libido débil, con un escaso vigor vital.

 

        Las detenciones silenciosas e inactivas o el ensayar, en el aire, determinadas partes de las figuras, antes de dibujarlas, suele darse en personas que, hasta ese momento de la detención, habían realizado sin problemas parte de su dibujo, viéndose de pronto bloqueadas por cualquier trauma o estado interno conflictivo, relacionado posiblemente, con la zona o área corporal

que ha motivado la interrupción.

 

3. Trazos rápidos y puntiagudos, (acerados), en los DFH. Según su frecuencia, grosor y dimensiones, expresan las manifestaciones directas, más o menos violentas y agresivas, de los impulsos primarios, es decir, variados índices de agresividad, que pueden ir de la simple critica, ironía, impaciencia y mordacidad impulsivas, a reacciones de indignación, irritabilidad excesiva ante las contrariedades y al descontrol emotivo.

        Cuando los trazos tienen una fuerza y grosor muy marcados y una punta muy aguda, pueden registrar ya las reacciones sádicas: crueldad, encarnizamiento implacable, ferocidad y espíritu sanguinario.

 

 

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SOMBREADOS, RETOQUES, BORRADURAS,

BORRONES, TACHADURAS EN LOS DFH

 

        El sombreado, en general, ha sido interpretado por Karen Machover y sus seguidores, como signo indicador de angustia, como opresión del  animo, signo característico de los individuos encogidos por impresiones difusas de impotencia, de inseguridad, de inferioridad, frente a peligros reales o imaginados, determinantes de estados internos de sensación penosa, de malestar profundo, de inquietud extrema y miedo irracional.

        En estos complejos de angustia y ansiedad, puede jugar un importante papel las represiones o insatisfacciones sexuales, las frustraciones, el miedo injustificado a la pérdida de empleo o de algún ser querido, etc.

        Este signo, es tanto más importante, cuanto más negra y extensa es la zona o área del sombreado.

        El sujeto que realiza sombreados en sus DFH, muestra el deseo de querer protegerse contra cualquier influencia o estimulo perturbador que esté relacionado con lo que representa la zona del dibujo sombreada. El sombreado, entraña aspectos ocultos del sujeto que sólo se descubren indirectamente. Es por esta razón que, en muchos casos, el sujeto niega su angustia o inquietud, sus miedos irracionales, su ansiedad, echando mano de los argumentos o justificaciones que primero se le ocurren.

        En algunos casos, encontramos sombreados en DFH realizados con líneas fuertes, lo que quiere decir que el hecho de que el sujeto sea propenso a la angustia, no impide que pueda ser un individuo muy activo, lo que supone un empeño de superación, de compensación de algún sentimiento de vacío profundo de su personalidad (frustraciones sexuales, fallos en cualquier aspecto, fuertes preocupaciones, etc.) Es sabido que, el incremento de la actividad, es el mejor recurso para no alimentar la angustia o las preocupaciones y que estas se desvanezcan por inanición. La actividad seguida y útil, aparta el pensamiento y la atención de los dolores físicos y morales.

 

 1. El sombreado de la cara en los DFH.  Karen Machover encontró esta anomalía en sujetos con perturbaciones emocionales graves, dominados por la ansiedad y con un concepto muy pobre de sí mismos. También este síndrome gráfico en delincuentes agresivos con tendencia al robo.

        Por nuestra parte, los sombreados en la cara sólo los hemos visto en sujetos con problemas de adaptación social, faltos de confianza en si mismos, dos de ellos con problemas infundados de celos sobre su "partenaire", incluso habiendo llegado a las agresiones físicas.

 

 2. Sombreados del cuerpo y de las extremidades en los DFH. Suele ser indicio de problemas psicosomáticos y ansiedad por el cuerpo. El sujeto tiende a estar observándose continuamente, está al acecho de cualquier pequeña sensación o molestia que percibe en su organismo. Su preocupación hipocondríaca por el propio cuerpo, su egoísmo y egocentrismo, unido a su ansiedad, hace al sujeto fatigante para los que le rodean. Siempre está hablando de sus síntomas de enfermedad, generalmente imaginados, fantaseados y preocupantes. Requiere que los demás le estén escuchando constantemente y si sus excesivas reclamaciones de atención no son satisfechas, se llena de mal humor, acude a la visita de varios médicos, a veces más para sentirse escuchada, que para recibir un tratamiento, que no seguir  al pie de la letra.

 

 3. Sombreados en los brazos. Los sombreados en los brazos, pueden estar en relación con "sentimientos de culpabilidad" por algo realizado con las manos, como puede ser la masturbación o la apropiación de algún objeto. Pueden indicar también complejos de culpa por agresiones físicas a los demás.

 

 4. Sombreados en las piernas. Indicador de fallos o preocupaciones en el aparato locomotor. La ansiedad, en este caso, puede centrarse en sentimientos de inferioridad por el tamaño del cuerpo, por deficiencias o malformación de las piernas o también preocupación motivada por los complejos sexuales.

 

        Sin embargo, todas estas interpretaciones son relativas, lo único que podemos deducir con certeza, es que cualquier sombreado es un síntoma de ansiedad y que, por ejemplo, como dice la  Dra. Koppitz, "el hecho que aparezcan sombreados en los DFH, no nos permite otra cosa que sospechar, con relativa seguridad, que el sujeto padece angustia sobre alguna actividad, real o fantaseada, relacionada con los órganos localizados en el área donde surge".

 

 5. Sombreado de las manos en los DFH. Es indicador de alguna situación conflictiva o de pensamientos rechazados que producen angustia en relación con las manos. Puede tratarse de algún complejo de culpabilidad o de alguna actividad realizada o fantaseada con las manos. A veces, ciertos problemas psicosomáticos como el temblor, tener las manos feas, algún dedo cortado o atrofiado, etc., puede ser motivo de angustia.

 

 6. Sombreados en el cuello de las figuras. Suelen descubrir la existencia de situaciones en que el sujeto ha de realizar verdaderos esfuerzos para controlar impulsos rechazados por el Super-Yo, o que la conciencia reconoce como "inaceptables", violentos o inoportunos. Estos impulsos pueden tener un sentido contrariante y agresivo en su dirección del Yo al Tú.

     

Si el cuello está dibujado con líneas rectas e inflexibles, los sombreados pueden reflejar la lucha del sujeto entre sus impulsos violentos y su autocontrol rígido. Este es el caso de individuos que son intransigentes, polémicos, inconformistas y agresivos en la intimidad y, en cambio, en la esfera profesional y social se muestran humildes y retraídos. En algún caso, hemos observado este signo en sujetos con una nuez muy salida, o con gran sotabarba descendiendo sobre el cuello (complejos físicos en esta parte del cuerpo)

 

 7. Sombreados en el pecho masculino y en la zona de los senos femeninos. Si ambos sombreados aparecen en dibujos realizados por varones, puede tratarse del deseo de destacar la propia fuerza o la propia personalidad, a pesar de la posible dependencia económica o moral de la mujer. Si es la fémina quien sombrea los dibujos en ambas áreas, puede sospecharse que esta mujer vive afectada por preocupaciones cancerosas en los senos o por preocupaciones sexuales que la inhiben frente al varón.

 

 8. Sombreados en el área de los órganos sexuales. Normalmente, la angustia o ansiedad del sujeto (varón o fémina), puede estar relacionada con la función sexual. Hemos observado este síndrome gráfico, en mujeres con un embarazo no deseado o temido, y en el caso de relaciones sexuales ocultas y que se teme  puedan ser descubiertas.

 

 9. Sombreado de nubes. Es síndrome frecuente en sujetos que se sienten amenazados por impedimentos o circunstancias poderosas procedentes del medio ambiente. Lo hemos observado en individuos con temor a quedarse en paro forzoso o que ya lo estaban. También lo detectamos en algunos casos de personas con relaciones amorosas contrariadas por los padres.

 

 

RETOQUES EN LA CONFIGURACIÓN DE LOS DFH

 

        Los retoques, son fallos producidos por la inseguridad y torpeza del sujeto ante una tarea que le cuesta realizar. Refleja, normalmente, una cierta inferioridad en el desarrollo de las facultades perceptivas. Sin embargo, cuando los retoques aparecen en una zona o  área aislada y no en todo el conjunto, son indicadores de conflictos, problemas o preocupaciones en relación con los órganos correspondientes al  área donde se presentan.

        Los retoques, pueden ser también el efecto de alguna depresión, o la aplicación minuciosa y exigente de un Yo con un deseo de perfección exagerado.

        El retoque, considerado como "un acto fallido", es un impulso inconsciente que intercepta, momentáneamente, la idea de la tarea a realizar. Este tropiezo, fracaso o fallo, se puede considerar como un efecto gráfico de un conflicto, como una representación inconsciente y dolorosa de algún fallo personal relacionado con el lugar donde se ubica el retoque.

 

 a) Las borraduras en los DFH. Suelen coincidir en individuos que miran el  mundo y lo juzgan a través de una libido desatendida o bloqueada, es decir, de una manera subjetiva, condicionada y vivenciada según los problemas o distorsiones interiores. Algunos autores, relacionan este signo con la neurosis compulsiva (inclinación a realizar determinados actos, más o menos absurdos,  empujado por potentes fuerzas inconscientes, a pesar de reconocer consciente-mente su inutilidad e irracionalidad) Los niños pequeños, los esquizofrénicos, y los retardados mentales, raramente intentan -según Machover- borrar lo que ya han dibujado.

 

 b)  Las manchas o borrones en los DFH. Los borrones o manchas de tinta, o de bolígrafo, que se hacen en el papel, por sudor de la mano, descuido o torpeza, suelen reflejar estados de insatisfacción consciente o de ansiedad debidos a impulsos sado-masoquistas que condicionan la tendencia a la suciedad. La sensación de incompletud de estos sujetos, puede deberse a no haber podido formar pareja o a que el partenaire no satisface afectivamente  y sexualmente al sujeto.

        Las manchas acentuadas, en los DFH, en opinión de la Dra. Koppitz, pueden ser un síntoma de amnesia. Según el sitio donde están situadas las manchas, se puede tener una referencia sobre la localización del problema.

 

c)  Las tachaduras en los DFH. Ciertos individuos tachan las figuras después de haber realizado una parte de ellas. Este tipo de tachaduras está en correlación con complejos de fracaso y falta de identificación consigo mismo, lo que motiva la angustia de la indecisión. El sujeto intenta corregir con este acto lo que él cree incorrecto y teme se le juzgue de modo distinto a como él quiere ser visto. Es importante saber si la figura tachada corresponde al propio sexo del sujeto o al sexo contrario. Cuando se trata de tachaduras a la figura del propio sexo, el sujeto denota su sentimiento de fracaso y la anulación de sí mismo, lo que trae aparejado un empobrecimiento afectivo y de las facultades intelectuales. El sujeto consume gran energía en sus conflictos internos. Estas anomalías en la autoimagen, en el concepto de sí mismo, pueden dar lugar a una neurosis obsesiva o a un estado pre-psicótico por la tendencia desintegrativa y de disociación del Yo.

        Cuando la figura tachada corresponde al sexo contrario, señala problemas con este, o con su pareja. Inconscientemente, el sujeto desea anular, eliminar, al sexo opuesto o a su pareja, ya sea por tendencias homosexuales que sitúan al sujeto en inferioridad competitiva con la mujer, ya sea porque la mujer es un obstáculo insoportable para su expansión afectiva y sexual.

 

d)  Las transparencias en los DFH. En las transparencias, las formas del cuerpo se ven a través del traje o vestido. Según nuestra propia experiencia, hemos encontrado este signo en sujetos con un C.I. bajo, es decir, con deficiencia en las facultades criticas frente a la realidad y al medio ambiente. Es frecuente también en sujetos con sentimientos de inquietud, agitación emotiva e incertidumbre (alto predominio del temperamento nervioso), propensos a la ansiedad libremente flotante.

        Los traumas edípicos, los conflictos internos y miedo agudo con respecto a la sexualidad (complejos de castración), suelen estar presentes, así como ciertos estados de ambivalencia (alternativas desagradables de miedo y esperanza, de inseguridad y fe, de duda e ilusión, etc.), que reflejan la falta de confianza en sí mismo y hacen que el sujeto viva sobrecogido de angustia y emita juicios muy subjetivos.

 

        En el dibujo de las transparencias en los DFH, el sujeto puede actuar de dos modos distintos:

        a) dibuja primero la figura desnuda y luego la viste, indicando así sus represiones sexuales

        b) dibuja primero la figura vestida y luego insinúa, a través del traje o vestido, las diferentes partes del cuerpo. En estos casos, el sujeto muestra una particular preocupación por la parte del cuerpo donde está ubicada la transparencia. Generalmente, las transparencias se localizan sobre los genitales y las piernas.

        Cuando las transparencias se deben a los dedos de los pies, que se ven a través de los zapatos, según Karen Machover, puede ser indicio de una "agresividad patológica".

        En opinión de la Dra. Romano, las transparencias suelen encontrarse en "personas con escasa capacidad técnica para el dibujo. Nosotros hemos observado la veracidad de esta observación en bastantes casos, por lo que sugerimos el cotejo con otras pruebas y la técnica de la entrevista a la hora de interpretar.

 

 

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EL DIBUJO DE LA CABEZA

COMO ÓRGANO PRINCIPAL DE LAS DFH

               

       

        Generalmente, lo primero que se dibuja en los DFH es la cabeza, seguramente porque la cabeza es lo más importante y más visible de cada persona y es lo que, socialmente, representa mejor la personalidad de cada individuo.

       

        Cuando nos comunicamos con los demás, la cara y las manos es lo único que, normalmente, descubrimos a nuestros interlocutores. Lo que memorizamos con mayor facilidad de una persona, no es el cuerpo, sino el rostro, porque el rostro es lo más característico, expresivo y representativo de cada individuo. De ahí que pongamos cierto, énfasis en el estudio de los detalles que configuran la cabeza, que suele ser lo primero que se dibuja en los DFH.

 

        A continuación voy a exponer algunas interpretaciones sobre el dibujo de la cabeza y sus variados elementos: el cabello, los ojos, la boca, la nariz, la barbilla, etc.. Ahora bien, no me cansar‚ de repetir que cualquier signo o pequeño detalle de los dibujos, considerado aisladamente, tiene un valor muy relativo si no se tiene en cuenta la totalidad de las figuras.

 

1. Cabeza grande con rasgos de la cara excesivamente acentuados en comparación con el resto del cuerpo. Si la figura es la del propio examinado, colocada a la izquierda y la del sexo contrario a la derecha, puede indicarnos que el sujeto necesita liberarse de su temor a sentirse inferior con relación al otro sexo. Si la figura del propio sexo está colocada a la derecha y la del otro sexo a la izquierda, el sujeto se siente igualmente inferior, pero trata de compensar, de alguna manera, socialmente o profesionalmente, su sentimiento de inferioridad, destacándose por su atractivo, por su poder de dominio o por su habilidad o cultura.

        En el primer caso, los intentos de superioridad, los llevar  el sujeto de modo pasivo, por ejemplo, por el camino de la cultura, de la especialización técnica, cultivando algún arte, etc. pero siempre buscando el apoyo de otros. En el segundo caso, colocándose a sí mismo a la derecha, el sujeto ser  más o menos consciente de su minusvalía, pero luchara para alcanzar sus metas y adaptar el mundo externo a sus necesidades y aspiraciones.

 

        Los sujetos paranoides, los narcisistas, los vanidosos, etc. dibujan las cabezas grandes como símbolo de la preponderancia que conceden a su propia persona. También ocurre con los niños pequeños que dibujan la cabeza grande en sus monigotes. La ambición de todo niño es ser grande, para poder hacer lo que hace papá, o lo que hace mamá.

 

 2. Esmero en detallar los rasgos de la cabeza en los DFH. Interés en cuidar la apariencia personal, la imagen externa. Necesidad de compensar sentimientos de inferioridad destacando valores reales o aparentes para sobresalir sobre los demás, intento tanto más acusado, cuanto más grande o alta aparezca la figura que representa al sujeto. En general, esta tendencia, es un mecanismo de defensa contra la inseguridad interior, muchas veces compensada por el ensanchamiento del Yo en cualquier esfera. Exhibir una fachada, elaborar una conducta beneficiosa en el exterior, es muchas veces un factor de éxito. De esto saben mucho las mujeres y los políticos.

 

 3. Detalles normales en el dibujo de la cabeza: Siendo la cabeza la parte más importante del cuerpo y lo que nos identifica más socialmente, es normal que en los DFH se preste más atención y se dibuje con más detalles que el resto del cuerpo. Por tanto, una cabeza bien detallada en sus elementos, sin que se distinga por un exceso de esmero, refleja una adaptación normal, sana y equilibrada y una autoimagen sin grandes complejos psicológicos, especialmente si el dibujo del resto del cuerpo, no presenta sombreados, roturas, distorsiones u otros signos anómalos.

 

4. El emplazamiento o ubicación de la cabeza en la pagina  El emplazamiento que da el sujeto a la figura y muy especialmente a la cabeza, que suele ser lo primero que se dibuja, es un dato importante para deducir como anda la relación del individuo con su entorno. Cuando el sujeto inicia el dibujo que le representa, lo hace normalmente en el cuadrante superior derecho o en el cuadrante superior izquierdo. Si empieza el dibujo en el cuadrante superior derecho, detalla normalmente la cabeza y da al resto del cuerpo unas buenas proporciones con líneas firmes y decididas, se puede colegir que el sujeto está bien adaptado y bien integrado en su medio ambiente, no tiene grandes problemas en el desarrollo de su vida social y profesional y, en cierto modo, tiene una personalidad que influye sobre su ambiente.

       

       Cuando el dibujo de la figura del propio sexo se inicia en el cuadrante superior izquierdo, si no hay anomalías en el detalle de los rasgos de la cabeza, ni en la estructura del contorno, el sujeto se adapta y se integra normalmente a su medio, pero su actitud con relación al exterior, ser  generalmente pasiva, aunque intente destacar los rasgos faciales. Se tratar,  posiblemente, de un sujeto introvertido y algo tímido, con ciertas dificultades de socialización o contacto con personas de ambientes sociales distantes del suyo.

 

 5. Cabeza pequeña en relación con el cuerpo de la figura.   La ubicación o emplazamiento, el tamaño y la proporción de la cabeza con relación al cuerpo son datos importantes a tener en cuenta en los DFH. Si reconocemos que la cabeza es nuestro "centro de información, de percepción y archivo" y la sede donde se elabora nuestra comunicación con el exterior, no debemos extrañarnos que una cabeza pequeña en relación con el cuerpo de la figura, nos refleje, de algún modo, una disminución de la idea del Yo, un problema de autoimagen o del concepto de sí mismo, que invita a la reducción de la capacidad expansiva, una merma en las relaciones sociales o en la comunicación con los demás.

        Por esta razón, diversos autores nos hablan, en este caso, de la existencia de complejos de inferioridad, sea intelectual o de otro tipo.

        Karen Machover encontró este signo en sujetos con deseo consciente -y, por tanto, patológico-, de ignorar el raciocinio para seguir las exigencias de ciertos impulsos neuróticos, como ocurre en los sujetos obsesivo-compulsivos. En algunos casos, hemos visto esta particularidad de los DFH en sujetos "capitidisminuidos" (pobre y frágil idea del propio Yo), pero con una dignidad susceptible defensora del empobrecido Yo que les inclina a poner un cerco, una barrera, entre el sujeto y su entorno.

 

6. Cabeza pequeña con rasgos faciales omitidos o poco detallados  Como en el caso anterior, este signo expresa una disminución del concepto autoestimativo, bien sea por alguna causa objetiva o por una impresión subjetiva de fracaso o de minusvalía. El sujeto puede hallarse bajo los efectos de una curva depresiva, o enfrentado con algún problema o crisis que le hace sentirse pobre, marginado e inadaptado, o quizá  impotente frente a una realidad adversa o un ambiente hostil.

        En estos casos, las causas de la angustia, ansiedad o depresión, pueden estar originadas por algún complejo de abandono, de postergación o de olvido en relación con los méritos que el sujeto puede pretender tener, por privación de afecto por parte de los padres o de su partenaire y también por falta de confianza y habilidad para obtenerlo.

        Hemos testado a dos individuos que perdieron su trabajo de directivos por haber quedado obsoletos en su puesto y por esta causa fueron sustituidos. Estos sujetos sentían como una especie de "vergüenza de sí mismos", mezclada con un profundo resentimiento.

        En general, cuando la cabeza o el rostro  son pequeños en relación el conjunto de la figura y los rasgos faciales aparecen esfumados, poco detallados u omitidos, se debe sospechar algún problema serio en la autoimagen y en el desenvolvimiento del sujeto en su vida familiar, profesional o social.

 

7.  Cabeza grande, desproporcionada con el cuerpo y mal configurada. Como acabamos de ver, el concepto de sí mismo, la autoimagen, se centra en la cabeza de los DFH. Todo hombre desea que se le valore por su inteligencia y eficacia. El hombre desea triunfar por su "acción", por su "saber", o por su "savoir-faire". La mujer desea triunfar por ser bella, por su capacidad para "agradar", cuida ante todo su cabeza, su peinado, su maquillaje y su vestimenta.

        Por tanto, en el caso del hombre, exagerar las dimensiones de la cabeza  en los DFH, supone una ambición desmedida, sea en las aspiraciones intelectuales, artísticas, deportivas o en el trabajo.

        En el caso de la mujer, la ambición toma la vía de querer "protagonizar al máximo su feminidad", intenta ejercer dominio a través del deseo de "agradar y seducir".

 

        Una cabeza grande, desproporcionada con relación al cuerpo y mal configurada, suele ser la expresión, tanto en el caso de un hombre, como en el de una mujer, de una ambición fracasada, de un intento fallido por destacar. Es una ambición contrariada, quizá  porque el sujeto ha intentado triunfar por encima de sus m‚ritos y posibilidades. Es un signo de intento de compensación a base de fantasías de rango y de importancia social, buscando una superioridad ficticia, fantaseada, a través de la cual se dé salida a las frustraciones del Yo y a tendencias reprimidas.

        Se puede tratar también de sujetos con fuertes tendencia introspectiva, que huyen de la realidad refugiándose en la fantasía o con un carácter pedante que verbaliza situaciones en las que se siente protagonista de grandes hechos o historias fantaseadas (pensamiento mágico, delirio de grandezas)

 

        En otro orden de casos, las cabezas grandes y mal configuradas, se presentan a veces en sujetos que tienen, frecuentemente, problemas en sus relaciones interpersonales a causa de trastornos o disturbios de la personalidad. En éstos casos, la cabeza suele ser lo último que se dibuja.

 

        También hemos hallado éste signo en personas con cefaleas o dolores de cabeza frecuentes y en individuos con dificultad de aprendizaje, o que han sido muy rígidamente educados por un padre duro y castrante o por un educador excesivamente dominante y autoritario. En todos los casos podemos entrever una necesidad de compensar los complejos de inferioridad que oprimen y angustian al sujeto.

 

8. Cabeza cortada por el borde de la hoja. Cuando el sujeto no ha calculado bien el emplazamiento de la figura y le falta papel para terminar la configuración de la cabeza, puede reflejar una conducta más o menos impulsiva y de tendencia esquizoide que hace vivir al sujeto fuera de los limites correctos de convivencia y fuera del respeto a los semáforos sociales. Suele darse esta anomalía en sujetos refugiados en un mundo de fantasías, más o menos alejados de la realidad. Tendencias patológicas.

 

 9. Dibujar solo la cabeza de las figuras. Ciertos individuos, como no se les da una consigna concreta, optan por salir del paso dibujando sólo la cabeza de las figuras. Hemos visto con frecuencia este signo en sujetos separados, mal avenidos en su vida matrimonial o en hombres con complejos de impotencia sexual frente al otro sexo. En la mujer, puede reflejar un sentimiento de incompletud o de frustración sexual.

        Este signo se acentúa si los dibujos de las cabezas presentan dureza  de expresión, están realizados con líneas angulosas y colocadas de espaldas la una con respecto a la otra, en cuyo caso muestran una relación distanciante, agresiva y de oposición en el mundo de la pareja.

 

10. Cabeza dibujada después de haber hecho el cuerpo.  Si consideramos que la cabeza es la parte más importante de la persona y el centro que dirige el pensamiento y la acción, dibujar la cabeza después que el cuerpo, es un indicador de la carencia racional de control de los impulsos y de la acción. La reflexión sobre lo manifestado o realizado, puede venir a posteriori, cuando los hechos ya son hechos, y cuando las palabras no se pueden ya rectificar. Esta manera de reaccionar, condiciona frecuentemente, dificultades y conflictos del sujeto en su relación con los demás.

        Por otro lado, la cara es la parte más expresiva del cuerpo y lo que mejor nos representa socialmente. Lo lógico es que sea lo primero que se debe dibujar y así ocurre en el 97'8 % de los casos, por lo que el hecho de dibujar la cara en último lugar, es como postergar dar la cara, o esconder el semblante. De este hecho, se puede deducir, no ya un conflicto o dificultad en las relaciones del Yo con el Tú, sino también algún complejo físico o psíquico, tal vez moral, que incline al sujeto a retraerse, a sentir vergüenza de sí mismo y evitar, en lo posible, "dar la cara".

        Nosotros pudimos observar un par de casos. Uno de ellos perteneciente a una muchacha con un complejo de minusvalía física que había tenido la cara deformada por quemaduras sufridas durante la infancia. Después  de la operación de cirugía estética, que la dejó con un rostro bastante aceptable. Le aplicamos la prueba varios meses después de haberle restaurado el rostro, pero aún seguía con su autoimagen de mujer "deforme".

        El otro, se trataba de un muchacho con ojos muy saltones y cara poco agradable. En el colegio, sus compañeros le habían puesto el mote de "besugo". Tenia un cuerpo pequeño y gordinflón y evidentes signos de hipogenitalidad.

        Normalmente, el hecho de dibujar la cabeza en último lugar, suele ser un indicador de complejos físicos que alteran o disminuyen las necesidades de relación social y frecuentemente son causa de conflictos o dificultades de adaptación, tanto en el terreno social como familiar.

 

11. Cabeza dibujada normalmente en contraste con un cuerpo vagamente trazado o incompleto. Simbólicamente, la cabeza es el órgano del pensamiento, mientras que el cuerpo representa la fuerza vital y la acción sobre la realidad. Si la cabeza está netamente detallada y el cuerpo se dibuja vagamente o se omite una parte del mismo, es posible que como en el caso de un gran científico inglés, todo el valor del individuo se centre en una supercompensación en la actividad intelectual.

        El sujeto, en este caso, si no ha llegado a una supercompensación intelectual, como en el caso citado, desarrollara su imaginación y fantasía como factores compensatorios de sus minusvalías físicas o de sus complejos de inferioridad objetivos o subjetivos.

        Este signo, también puede significar que el sujeto descarga sus tensiones internas, sus frustraciones sexuales o la debilidad de su aparato locomotor (depende de la zona más debilitada o cortada de los dibujos), sea en la comunicación escrita o fantaseada o expansionando sus sentimientos de inferioridad o de vergüenza de sí mismo, en criticas a la imperfección de los conceptos, opiniones, actos o proyectos de los demás, en cuyo caso los dibujos presentarán signos de agresividad. La agresividad critica que no puede hacerse a sí mismo por sus minusvalías físicas, se descarga proyectivamente sobre los demás en forma de "mecanismo de defensa".

 

 12.  Cabeza, simplemente representada por un circulo u ovalo.  Los niños, suelen representar la cabeza trazando un círculo o un óvalo más o menos deformes. Y es que, el círculo para los niños, está asociado con los estímulos sensoriales, con la alimentación, con el lenguaje, con las emociones de agrado y con las funciones de desarrollo (Melanie Klein) El adulto

que, en los DFH, señala la cabeza simplemente con un óvalo o circulo, refleja la dificultad que tiene para integrarse en una vida social normal, es decir, nos expresa, simbólicamente, la tendencia a refugiarse o a escapar hacia la fantasía infantil, hacia ideas tan amplias e infinitas como inconcretas, sin limite ni cotejo con la realidad.

        En algunos casos este signo se da en sujetos que ejercen o han ejercido la profesión de verdugo, de basurero, de enterrador, etc., o ser un ex-carcelario, tener la piel negra o tener cualquier cualidad moral o física que inferiorice --real o imaginariamente-- al individuo, de cara a la sociedad.

 

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EL DIBUJO DE LOS ÓRGANOS DE LA CARA

 

        La cara, como sabemos, contiene los "vestíbulos sensoriales" (*), es decir, los ojos, la nariz, la boca, y las orejas. Estos vestíbulos, son las puertas de entrada de las sensaciones físicas, los órganos de la percepción. Mediante la función de estos órganos nos informamos sobre el mundo exterior, tomamos contacto, a través de la receptividad, de todo aquello que existe fuera de nosotros y que puede sernos útil o peligroso. Según algunas teorías filosóficas, "no existe en nuestra mente ningún conocimiento que no haya sido antes percibido por los sentidos".

        La entrada de sensaciones o impresiones (estímulos) a través de los sentidos físicos, puede explicarse, según Mehrabian y otros investigadores, como "una excitación que el medio ambiente produce en nosotros". Esta excitación, puede producirnos una sensación de bienestar o malestar, de seguridad o de inseguridad, de alegría o tristeza, de satisfacción o insatisfacción, de tranquilidad o de insosiego, etc. Un estimulo cualquiera, una excitación proveniente de fuera o de dentro de nuestro Yo, puede activar una necesidad de acción sobre el entorno o provocar la inhibición de nuestros impulsos expansivos o motores.

 

El hecho, por ejemplo, que alguien dibuje una figura humana sin rostro, o indicada la cabeza simplemente con un círculo u óvalo, omitiendo los órganos sensoriales que nos sirven para contactar con el mundo exterior, en el mejor de los casos nos indicar  una falta de interés por la comunicación con los demás, por la convivencia con otros. Indica, además, que el sujeto no recibe estímulos satisfactorios de su entorno y quiere aislarse. O bien sufre un complejo de minusvalía orgánico relacionado con el rostro que le invita a evadir los contactos sociales por no poder encontrar en la comunicación una compensación adecuada a sus complejos de deficiencia o minusvalía.

 

        Esta explicación justifica la importancia que debemos dar al dibujo de los "vestíbulos sensoriales", es decir, a los rasgos faciales en el dibujo de los DFH.

 

1. Rasgos de la cara (vestíbulos) dibujados con fuerza y detalles normales, sin distorsiones ni desproporciones. Es señal de un buen equilibrio y adaptación en el carácter y en la comunicación del sujeto con su ambiente, especialmente si no hay anomalías (sombreados, desproporciones, lateralizaciones, etc. en el resto de los DFH.)

 

2. Rasgos de la cara muy marcados, detallados con fuerza y decisión. El hecho de acentuar los órganos del rostro de manera sobresaliente y, a veces, en desproporción con el resto de la figura, señala la necesidad imperiosa de destacar el Yo en lo social, familiar o profesional. El sujeto puede ejercer su actividad queriendo poner orden, aclarar y decidir las cosas, imponiendo sus deseos o su autoridad de modo individualista. Hay que tener en cuenta la eficacia o ineficacia de estas personas, valorando el grado de equilibrio, proporción y organización de los DFH.

        El hecho de remarcar con mucho énfasis los rasgos del rostro, es frecuentemente un intento de compensación o de supercompensación de complejos nucleares, entendiendo por complejos nucleares, conflictos relacionados con el complejo de Edipo, sentimientos de inferioridad o cualquier otro conflicto infantil que haya condicionado un incompleto o defectuoso desarrollo de la personalidad, motivando, en algún aspecto, problemas de adaptación.

        El sujeto quiere compensar ciertos fallos personales fantaseando sobre sí mismo o sobre la importancia que tiene su ascendencia, su parentesco con personas importantes o la especial amistad con personas de alto rango. Construye fantasías en las cuales se coloca como h‚roe o como protagonista principal de hechos o anécdotas vividas subjetivamente.

        Si el resto del DFH está bien diseñado y con trazado más o menos seguro, puede indicar, simplemente, una actitud pedante, presuntuosa y de dominio agresivo, seguido de afán de posesividad exigente.

 

3. Rasgos de la cara (ojos, nariz, boca, cejas, etc.) dibujados suavemente, sin fuerza, sin vigor expresivo Suele ser signo de timidez, de inseguridad, de inhibición. El sujeto se siente coartado fuera de su ambiente habitual, en presencia de extraños o ante personas que representen autoridad, bien cuando trabaja, cuando es interpelado por un superior o cuando es objeto de atenciones por parte de los demás. Generalmente, sus reacciones demuestran una falta de adecuación a las personas y a las situaciones que pueden poner en juego su necesidad de sentirse seguro, valorado y apreciado.

       

 4. Hacer el rostro sin rasgos faciales. Puede indicarnos, con signos de distorsión, empobrecimiento, desproporciones y algunas otras anomalías, las dificultades del sujeto para adaptarse a la realidad y, en casos graves, el carácter asocial del individuo. En cualquier caso, y cuando esta anomalía va seguida de otros signos negativos, debemos pensar en cierta falta de coherencia y armonía entre el modo de pensar, sentir y querer del sujeto y el de su entorno. Prescindir de los rasgos faciales, es como ocultar el rostro, y ocultar el rostro, es una actitud que puede tener muchos sentidos. Lo mismo puede deberse ésta anomalía a un "mecanismo de defensa" motivado por deformaciones del rostro u otros complejos de minusvalía relacionados con la cara, que a necesidad de ocultarse socialmente por alguna culpabilidad real o fantaseada o por algo que avergüenza al sujeto.

 

 5. Hacer las cabezas alargadas. Algunos autores lo interpretan como signo de inmadurez y de independencia frustrada. El sujeto necesita vivir en simbiosis, depender de otros en todo cuanto se refiere a la propia afectividad, al ejercicio profesional, a la vida económica o moral. El sujeto es incapaz de moverse con autonomía, necesita el consejo del sacerdote, del médico, del jefe, o de alguna otra persona que le dé respaldo y seguridad. Tiene ansia o avidez de aceptación, de ayuda y empatia. Este signo se da  con alguna frecuencia en los niños y en los adultos que aún no se han desprendido del complejo materno, es decir, en adultos con necesidad de protección. Cuando el alargamiento de la cabeza es excesivo, puede ser un indicador de una supervaloración del cerebro a causa de algún posible retraso mental.

 

  6. Cabezas con protuberancias frontal y occipital.  Acentuar el volumen de las protuberancias craneales indicadas expresa el interés e importancia que concede el sujeto a la actividad cerebral, al desarrollo intelectual. Estos sujetos ven el valor de las personas en la capacidad para pensar y crear, en el estilo y originalidad de las ideas y en la eficacia teórica e incluso práctica de la actividad mental.

 

7. Cabezas con formas extrañas  Es un indicador probable de desequilibrios más o menos importantes. Algunos autores, Machover, Koppitz, Gunzburg, entre otros, han observado este signo en pacientes orgánicos cuyos cerebros funcionaban mal. Se pueden dar en individuos con "lateralidad" más o menos acentuada, es decir, con desigualdades en el funcionamiento de los lados derecho e izquierdo del cerebro. Por ejemplo: emplear preferentemente la mano izquierda o el pie izquierdo. Estos sujetos suelen presentar una actitud resentida y susceptible a cualquier estimulo que ellos interpreten como ataque a su defecto, minusvalía o padecimiento orgánico. Sin embargo, también puede tratarse de individuos con problemas psíquicos de adaptación a causa de errores educativos.

              

        En resumen: La cabeza y los "vestíbulos sensoriales" constituyen la parte más importante del "Test de la pareja humana". Y no sólo porque es la zona corporal más expresiva del cuerpo y el centro de control de la personalidad, sino principalmente, porque es la parte más representativa del sujeto en su vida social, pudiéndose conocer, a través de su diseño, no sólo el grado de sociabilidad, sino también algunas consecuencias funcionales.

 

        La cabeza es la parte de la figura que se dibuja primero y es, precisamente, la única parte del cuerpo que queda clara en el caso de los DFH realizados por personas seniles, deterioradas o con conflictos sexuales o psico-afectivos graves.

 

        Las cabezas de diseño poco claro, suelen ser realizadas por sujetos que  tienen una "autoimagen negativa" o por aquellos sujetos que son en extremo autoconscientes de alguna minusvalía o complejo de inferioridad, por cuya timidez y falta de confianza en si mismos, temen ser torpes, inseguros o indecisos en las relaciones sociales.

 

        Cuando la cabeza es lo último que se dibuja, según Hammer y otros autores, se puede deducir una actividad mental perturbada. Nosotros hemos encontrado este signo en sujetos con sentimientos de inferioridad o minusvalía relacionados con el propio cuerpo, es decir, con vergüenza del propio cuerpo en algún sentido (ser excesivamente gordo y bajito, tener las piernas muy torcidas, ser jorobado, tener una motricidad torpe y lenta), etc..

 

        Cuando el cuerpo de las figuras aparece esquematizado, esbozado, esfumado, rechazado, o no existe, y los rasgos de la cabeza se dibujan con claridad, se puede sospechar que el sujeto tiene fuertes dificultades de adaptación y quizás acude a la fantasía como recurso compensatorio.

 

 

016-DYP

              

LOS DETALLES DE LA CABEZA Y DE LA CARA EN LOS DFH

       

EL CABELLO EN LOS DFH

 

        La literatura psicoanalítica concede un fuerte simbolismo sexual al cabello. Y es que, el cabello, desempeña un papel importante en las mitologías clásicas y en el folklore. Autores conocedores de estos arquetipos, como R. Pellegrini, afirman el significado sexual del cabello. "La sexualidad de los cabellos se manifiesta ondulándolos (lo que constituye una práctica antiquísima), haciendo que caiga algún mechón sobre la frente de manera que permita voluptuosas, aunque no muy acentuadas oscilaciones; cubriendo a medias el pabellón de la oreja; dejando flotar el cabello al viento, algo alborotados  -como en el caso de la Brigitte Bardot, agregamos nosotros-; apartándolos mediante bruscos movimientos de la cabeza, evocando así la imagen psíquica de lo que en la intimidad ocurre, es decir, simbolizando de “esta manera una

serie de caricias" (Ver Pellegrini, Sexología, página 317).

 

        Siempre se ha atribuido al cabello el valor y la fortaleza de la virilidad en el varón y el poder de seducción en la mujer. Recordemos el mito de Sansón y Dalila y los castigos y humillaciones que sufrían los reclutas y los presos cuando se les rapaba el pelo. Antes, pelar a rape a un hombre era simbólicamente castrarlo, eliminar su virilidad. Pelar a rape a una mujer era humillar su capacidad de seducción. (en estos nuevos tiempos ha cambiado, ahora la moda masculina tiende al rapado.

 

        La nariz y el cabello tienen un mismo simbolismo sexual, pero el simbolismo erótico del cabello es más primitivo que el de la nariz. Las muchachas jóvenes y las no jóvenes, dedican gran cantidad de atención y dinero al cuidado de su cabello para resultar atractivas, así como también a la eliminación del vello en aquellas zonas, tapadas o no, que pueden afear su cuerpo. Pero, si bien el pelo largo, en una mujer, aumenta su atractivo sexual y da cierta gracia erótica a su figura, no ocurre lo mismo en el caso del varón. A los hombres les gustaba exhibir su vello como distintivo de su virilidad. Al menos, así era,  antes de feminizarse el varón y de atarse el cabello en la nuca. De todos modos, la moda del cabello largo, de los "melenudos" y de los "hippies", que tanto se extendió por los años sesenta, pasó a la historia por la dificultad que, con sus melenas, tenían los jóvenes de entonces para encontrar empleo.

 

        Si bien un cabello largo, en la mujer, despierta en el sexo opuesto un atractivo sexual agradable, el mismo cabello visto en un hombre, puede ser experimentado, por sujetos de sexualidad sana o normal, como una sensación  repulsiva, En este mismo sentido se expresa también Mark L. Knapp en su obra "La comunicación no verbal", Ed. Paidós Buenos Aires.

 

1. Abundancia de cabello en los DFH

        Cuando se da esta particularidad en la figura masculina, realizada por un varón, es un indicador de tendencias feminoides más o menos latentes, especialmente, si el cabello es menos abundante y menos cuidado en el DFH correspondiente al sexo opuesto.

        Un hombre que dibuje la figura masculina dando al pelo un estilo de "melenudo" o "hippie", si no supera los 25 años, puede señalar su identificación con algún ídolo musical o artista que admira. Si supera los 30 años, puede reflejarnos una mala adaptación o confusión sexual, o quizás una identificación con la mujer.

       

        Si se trata de una fémina y remarca la abundancia de pelo en el DFH de su propio sexo, indica con ello sus tendencias "cálidas, tiernas y femeninas", su deseo de ser atractiva y agradar, de atraer la atención hacia ella, seduciendo cautivando y captando, a través de su "sex-appeal".

        Pero, en el caso que la abundancia de cabello vaya seguida de una cabeza, en proporción, más grande que el tronco, con rasgos fisiognómicos detallados con vigor y las líneas de los contornos reforzadas por trazos firmes y seguros, ser  señal de la existencia, en la mujer, de tendencias genéticas masculinas de ambición y dominio, tendencias frías y duras del alma que recordar n la predominancia del "ánimus" (Jung) o el denominado "dur" de Szondi. Por tanto, en este caso, el sentido del cabello ya no tiene el significado de seducción y captación, sino el "afán de serlo todo", de "tenerlo todo" y "dominarlo todo", caso de Margaret Thacher y de "Ángela", la popular protagonista de la serie televisiva de Falcon Crest.

 

        En general, el hecho de remarcar y dar abundancia a los cabellos, expresa en un hombre la vanidad presuntuosa y donjuanesca de tipo narcisista.

Pero cuando lo que remarca es la barba y el bigote, nos expresa con ello el deseo de sobrevalorar su propia virilidad, o una búsqueda compensatoria de la misma, lo que es un indicio de como se siente a sí mismo.

 

        La excitación del cabello, tanto en un sexo como en el otro, suele aparecer en la edad crítica o pubertad cuando surgen los primeros impulsos sexuales. Esta excitación, en la pubertad, a veces alcanza un ímpetu abrumador seguido de los trastornos endocrinos propios de esa edad. También suele coincidir este signo en infantes con una sexualidad precoz. Los homosexuales, como ya puede suponerse, conceden mucha importancia al cabello, así como los individuos que tienen sentimientos de insuficiencia sexual o dudas acerca de su masculinidad.

 


2.  Poner mucho cabello, barba abundante y acentuar el bigote.

        Es típico de los adolescentes o de adultos con poca madurez y poco dominio viril de las situaciones. En otras palabras, los adolescentes que acentúan el cabello, la barba y el bigote en los DFH, muestran su deseo de alcanzar fuerza y vigor varoniles, ser hombres libres y gozar de independencia para no depender de la tutela paterna. Pero también puede señalar una fantasía gráfica compensadora de un complejo de inferioridad sexual.

 

3. Poner pelos sueltos repartidos por la cara

        Lo hemos observado en sujetos jóvenes con algunos problemas sexuales, entre ellos la eyaculación precoz o algún complejo de impotencia.

       

4. Ausencia de pelo (figuras alopécicas)

        La alopecia (calvicie, o falta de cabello), la Dra. Romano lo interpreta como "fallos profundos de personalidad, aunque socialmente y profesionalmente, los calvos se comporten con normalidad".

        La interpretación dada a este signo por la Dra. Romano, no es extraña, si tenemos en cuenta que, desde muy antiguo, se atribuye al cabello del varón un sentido representativo de la virilidad, de la masculinidad y de la fuerza vital del sujeto. Recordemos la mítica historia, según la cual, Sansón, el famoso juez de Israel, perdió su maravillosa fuerza cuando Dalila le cortó los cabellos mientras dormía.

        La Dra. Romano, se refiere también a la existencia, en los DFH alopécicos, de angustia profunda ligada a expresiones somáticas.

        En los casos observados por nosotros, se hicieron patentes los signos de preocupación por el aspecto físico y, en algunos casos, los complejos de inferioridad al entrar el sujeto, en competición con otros, frente a la mujer.

        La alopecia apareció también en los DFH del sexo contrario en dos individuos de tendencia homosexual, en el que las figuras masculinas de ambos sujetos estaban mejor tratadas que los DFH femeninos, a los cuales les faltaban los senos, en un intento, posiblemente inconsciente, de eliminar la competencia.

 

        El modo como resuelve el varón el cabello de la figura femenina, suele ser un buen indicio de cómo siente y vive el sujeto los atractivos femeninos.

 

5.  Poner pelo en el DFH femenino y sombrero en el DFH masculino.

        Cuando un hombre dibuja pelo a la figura femenina y pone sombrero al DFH masculino, puede indicarnos, bien sea un sentimiento de inferioridad con respecto a la mujer, sirviendo el sombrero de ocultación, de protección o camuflaje; o bien, si ambas figuras están cuidadas con cierto esmero, puede señalar el gusto por la representación social, por aparentar de cara a la galería. Pero, cuando las mujeres dibujan al varón con sombrero, suele estar expresando una necesidad de protección contra el embarazo.              Este signo lo hemos comprobado en algunos de nuestros protocolos.

        No debemos olvidar, que tanto la cabeza como el sombrero son, en sentido psicoanalítico, símbolos sexuales. La cabeza, en este caso, simboliza  al pene y el sombrero la vagina.

 

        En este, como en otros muchos casos parecidos, es necesario tener en cuenta todo el dibujo y cotejar con otras pruebas o con la técnica de la entrevista, para determinar el verdadero significado de los signos. Si actuamos de otro modo, podemos deslizarnos fácilmente por la vía que conduce al error.

 

 6. Cabellera abundante y cuidada dibujada por la mujer en el DFH femenino

        Expresa el deseo de jugar con el propio atractivo en busca de homenaje, de atención y satisfacción de la propia vanidad (coquetería) Con el intento de revalorización del aspecto físico más visible, lo que pretende es un reclamo de interés y de valorización, es decir, ejercer un dominio magnético sobre su entorno, especialmente ante el varón. Esta actitud de reclamo, ir  seguida, en algunos casos, del cimbreado del cuerpo al andar, de la exhibición elegante

de vestidos llamativos, de insinuaciones eróticas (escote bajo, minifalda, sonrisas insinuantes, posturas provocativas, modo de hablar dulce e intrigante, etc.). Con estas actitudes, las féminas intentan "atrapar" al varón.

        En otros casos, una cabellera abundante y cuidada, puede significar simplemente, la necesidad de agradar y la alegría de vivir y un cierto apasionamiento en las actitudes.

 

7. Cabellos espesos, caídos en cascada unidos a detalles de maquillaje, a exhibición de joyas y otros ornamentos

            Según Karen Machover, es propio de algunas muchachas que ya han tenido experiencias o incidentes sexuales. En nuestra experiencia personal, hemos encontrado estos DFH en jovencitas precoces sexualmente y en muchachas con ambiciones o aspiraciones especiales como, por ejemplo, hacer un casamiento de conveniencia económica, seducir al Jefe, o vivir bajo la protección de un magnate financiero. Sin embargo, hemos de observar que, no en todos los casos se han dado las anteriores aspiraciones. Últimamente, tenemos tres DFH correspondientes a féminas casadas y felices en su matrimonio, pero cuyas hijas les plantean problemas que ellas reflejaron dibujándolos en los DFH.

        

        En resumen: El dibujo del cabello, permite sacar alguna conclusión relacionada con la sexualidad, sea con el nivel de virilidad, en el caso de los varones; sea con el nivel de atractivo que la mujer desea tener, pues, de una manera general, el pelo es signo de masculinidad en el hombre y el cabello, signo de atractivo y coquetería en la mujer.

        Por tanto, cuando un varón dibuja barba y bigote en la figura masculina, nos está indicando su deseo que los demás le consideren viril.

               Si el dibujo con barba y bigote corresponde a un adulto, puede estar señalando cierto grado de inmadurez psicológica. Si los pelos andan sueltos por la cara, puede ser indicador de dificultades o problemas sexuales. La alopecia o calvicie, supone cierta pérdida de vigor sexual, aunque no afecte a las relaciones normales del sujeto con su entorno.

 

        Cuando la mujer presta un esmero detallista en el dibujo del cabello, seguido de otros detalles de maquillaje, de cuidado y atención al vestido, etc. debemos deducir que sabe jugar con su atractivo.

        Los narcisistas y los homosexuales, suelen prestar bastante atención al dibujo del cabello.

 

017-DYP

               

EL DIBUJO DE LA FRENTE EN LOS DFH

 

        Algunos antropólogos y fisiólogos, están de acuerdo que la dimensión y estructura de la frente podría indicar algún reflejo sobre las posibilidades del desarrollo de determinadas facultades mentales (siempre a nivel orientativo auxiliar y con las debidas reservas)

              La calidad de la actividad intelectual depende, sin embargo, de dos factores importantes: a) la herencia; y b) el aprendizaje.

La aportación genética, en ciertos casos, es importante. Hay familias, como por ejemplo, los Barraquer, en cirugía ocular y en el terreno artístico, y muy especialmente en la música, son numerosos los casos de la influencia de los factores de herencia. De todos modos, creemos que el aprendizaje, la cultura adquirida, es el factor más determinante del desarrollo intelectual.

 

a) Una frente alta y ancha, si coincide con un encuadre o marco de la cara y del resto de la figura amplio, suele ser un indicador del desarrollo y probada eficacia y rendimiento intelectual, propio de sujetos bien adaptados que tienden a desarrollar un "carácter oral".

 

 b) Una frente alta y estrecha, si el marco de la cabeza y del resto del cuerpo es también estrecho (figura alargada), puede señalarnos el predominio de las facultades conceptivas sobre las facultades realizadoras. En la realidad, los sujetos con una frente estrecha y alta, y cuerpo delgado, suelen tener un comportamiento propio del "carácter anal". He aquí la diferencia

de estos dos tipos de caracteres:

 

        El "carácter oral", viene de una fijación a la etapa oral del niño y representa una tendencia inconsciente a buscar satisfacciones en todo lo que se relaciona con la "succión", con la absorción de alimento y con todos los placeres que tienen como destino la boca y el aparato digestivo: hablar, comer, beber, morder, devorar, fumar, besar, etc.. El sujeto de "carácter oral" suele tener, positivamente, un comportamiento social flexible, comprensivo, adaptativo y disponible. Cuando la actitud es negativa y proviene de una etapa oral infantil, en la que el sujeto se ha sentido frustrado, el comportamiento refleja una fuerte ambición y avidez, una fuerte necesidad de recompensa y de reconocimiento, la tendencia al odio y a la envidia, seguido de una actitud agresiva, exigente y a veces tiránica (sentimientos sádico-orales impulsados a eliminar lo malo e inaceptable).

 

        El "carácter anal", proviene de la fijación del sujeto a la etapa infantil de "retención" de los excrementos, de negación, de oposición. de resistencia a obedecer, etc.. Determina, según Freud, tres tipos de comportamiento: a) un amor al orden que puede llegar hasta la pedantería y a las exigencias de limpieza, aseo y pulcritud excesivas, o su contrario, la tendencia al abandono y la suciedad; b) una tendencia excesiva al ahorro, a la tacañería, seguida de parsimonia o lentitud en decidir gastos necesarios, lo que normalmente degenera en la avaricia, en la obstinación, en la terquedad, en la "retención" de dinero o bienes materiales y en la oposición violenta; c) la necesidad imperiosa de cuidar los bienes propios o patrimoniales, desconfiando hasta de la propia familia, el apego rígido a las normas y  principios, y la perseveración en las actitudes tomadas.

 

c) Las arrugas o hendiduras horizontales de la frente. Si son bajas, se les atribuye un pensamiento objetivo, observador, realista y previsor,  propio de la madurez intelectual. Si son altas, se puede deducir el predominio del hábito de pensar, sobre todo si la frente es alta y estrecha, en cuyo caso el sujeto piensa más que realiza, de donde posibles olvidos, distracciones o vacilaciones a la hora de afrontar los problemas prácticos.

 

        No debemos olvidar que el concepto del Yo, la autoimagen, se centra, normalmente, en el dibujo de la cabeza y de los rasgos faciales. Por tanto, la frente representa al "Yo pensante". Esto nos invita a observar también en cual de las figuras (DFH masculino o DFH femenino) presenta la frente más alta o más ancha como signo indicador del valor de la inteligencia que el sujeto atribuye a su propio sexo y al de su contrario.

 

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LOS OJOS EN LOS DFH

 

        Los ojos, dentro de los sentidos físicos, son la puerta de entrada más importante de los órganos de la percepción. A través de los ojos tenemos una imagen clara de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Mediante la función visual podemos observar lo que hay más constante en la naturaleza de las cosas: las formas, los colores, la luz, la belleza o fealdad, el movimiento, la distancia de los objetos, etc.. Pero hay más, a través de los ojos podemos ver el grado de amor o de odio, la alegría o tristeza, la valentía o el temor, el dolor o el placer, la nobleza o la falsedad y, en fin, todos los matices afectivos que despertamos en el corazón de los demás.

 

        Los ojos traducen, además, el grado de evolución de las personas, su degeneración, sus enfermedades y sufrimientos, su salud, su vida y su  muerte. Los ojos son la parte del cuerpo más cantada por los poetas y son también los órganos más expresivos del cuerpo. Nuestros sentimientos de agrado o desagrado los expresamos, antes que de otro modo, con los ojos.

 

        Normalmente, cuando una persona nos agrada, la miramos más que cuando nos resulta repulsiva o desagradable. Las personas afectuosas y las que están necesitadas de afecto, miran más y lo hacen directamente a los ojos. Los sujetos orgullosos o aquellos cuya soberbia les hace creer que se bastan a sí mismos, ponen con los ojos una barrera distanciante entre ellos y los demás. Los orgullosos suelen mirar en torno a una órbita estrecha y muy cercana a sí mismos (egocentrismo), Viven demasiado pendientes de sí mismos.  Los individuos que suelen faltar a la verdad, los mentirosos, desvían la mirada de sus interlocutores, esconden el alma.

 

        Los ojos, pues, son elementos importantes en el dibujo de la figura humana. Son rasgos faciales relacionados con nuestro ser íntimo y con nuestra comunicación con los demás. Los ojos, están también relacionados con la amplitud de nuestros conocimientos, con nuestra cultura, con nuestra sensibilidad para apreciar matices, tanto en las personas como en los objetos. Los ojos nos sirven para informarnos y conocer a los demás seres y cosas de nuestro entorno y para vigilar los peligros que nos pueden venir de fuera.

 

        Los ojos, dice la Dra. Koppitz, "son a veces depósitos de incertidumbre, de vacilación, de temor. Pueden ser paranoides, o bizcos, en castigo de lo que han visto. El atractivo sexual de los ojos, añade, se distingue cuando se les adorna con largas pestañas. Como espejo del alma, los ojos pueden revelar una vida de autismo (de soledad) o de autoabsorción".

 

 1. Dibujar ojos grandes. Puede tener los siguientes significados:

       a) Si el rostro es alargado, es un indicador de facultades conceptivas, de imaginación y riqueza de ideas, de gustos selectos, de cultura refinada, de facilidad para crear. Einstein tenia unos ojos grandes. También puede ser signo de buena asimilación espiritual y religiosa y de idealismo.

        b) Si el rostro es, en proporción, más ancho que alto, parecer  que el sujeto toma la actitud de querer absorber el mundo con la vista. El carácter puede ser activo, inquieto, apasionado, práctico y realizador, si los rasgos  del rostro y del cuerpo están trazados con vigor y la figura tiene una actitud  de movimiento. Reflejar  un carácter pasivo, soñador, indolente, inclinado a la fantasía, si los trazos del del dibujo del rostro y del cuerpo son débiles, poco firmes y mal estructurados y se da a la figura una actitud estática.

 

2. dibujar ojos cerrados o pequeños   Las personas que dibujan los ojos pequeños y muy juntos, no parece que miren y juzguen las cosas objetivamente, ni con demasiada amplitud panorámica, es decir, suelen tener estrechez de miras y no aceptan sugerencias, consejos u opiniones de los demás. Su desconfianza y su actitud defensiva, les inclina a rehuir, rechazar o negar la evidencia de aquello que no conocen. Se trata, generalmente, de sujetos muy individualistas, con función pensar introvertida, pusilánimes, muy preocupados por su seguridad y por su deseo de independencia y no conectan suficientemente y con facilidad con su entorno. Esta actitud introvertida y desconfiada, desarrolla en estos individuos la tendencia al pesimismo, lo que les impide, generalmente, hacer algo bueno y espléndido, pues a menudo, cuando les llega una oportunidad favorable, les falta confianza en si mismos y la dejan escapar.

        Lo anteriormente expuesto debe confirmarse en otros signos, como por ejemplo, que los ojos cerrados o pequeños coincidan con una cara alargada trazada con líneas poco seguras, rasgos del rostro poco acentuados, cuerpo delgado y largo con piernas y pies mal estructurados o con trazos débiles y una actitud rígida o pasiva en la actitud de las figuras.

 

3. Dibujar los ojos saltones   Expresa lo mismo una sensibilidad embotada por la sensualidad (debilidad intelectual, lentitud, pesadez corporal del dilatado asténico), que una tendencia al "voyeurismo" (observar a escondidas mujeres que se desnudan o actos sexuales que excitan la sexualidad).

        Los ojos saltones son propios del tipo "basedowoide", que se caracteriza por su naturaleza tierna y sensual, por su fantasía activa y a menudo cambiante, por un carácter algo infantil con un humor jovial y animoso, pero con cierta incapacidad para un esfuerzo sostenido.

       

4. Ojos donde se omite la pupila   La pupila es el elemento de visión del ojo. Por tanto, dibujar los ojos sin pupila, parece indicar que el sujeto se limita a contemplar las cosas sin emplear los ojos, en sentido critico, o como elementos de discriminación objetiva. "Vaga percepción del mundo", dice Machover. Inmadurez emocional, propia de las tendencias histéricas y egocéntricas. Cuando se pintan botones en la ropa, confirma la inmadurez, el infantilismo, la dependencia materna y, a veces, la depresión.

        Puede indicar también, según Hammer, sentimientos de culpabilidad por practicar el "voyeurismo" (fisgar como alguna mujer se desnuda u observar a escondidas actos sexuales).

 

5. Ojos dibujados sin orbita ocular  Omitir las órbitas, refleja, según Karen Machover y otros autores, una apercepción limitada, parcial, incompleta, en los puntos de vista y en las cuestiones. Este signo es propio de ciertas personalidades de tendencia paranoide. Sabido es que los tipos paranoides, emplean generalmente los ojos como principal instrumento de defensa. Para el paranoico, todo lo observado visualmente, adquiere un significado que se relaciona exclusivamente con su Yo (egocentrismo - introyección). Esto explica que sólo pueda vivir tranquilamente en "su mundo" y que sólo confíe en "sus ideas".

 

6. Énfasis en el tamaño, en el contorno, en el sombreado, y acabado del dibujo de los ojos

        La persona que detalla y concede una importancia primordial a los ojos, parece que presta una atención especial a lo que los ojos representan para él o ella, generalmente para ella, pues se da este signo mucho más en los DFH femeninos. Si lo observamos en el varón, podemos deducir las tendencias homosexuales latentes o manifiestas.

        Si el ojo es dulce y la mirada contemplativa, admirativa o amorosa, nos estar  indicando la intención de cautivar a los demás con afectos tiernos.

 

        Cuando la mirada es fija, autoritaria y dominante, acompañada de un rostro duro y de una actitud corporal rígida, nos puede indicar el carácter duro, frío, desconfiado, incapaz de mostrar ilusión, entusiasmo o comprensión en las relaciones con los demás. En estos DFH, Karen Machover descubrió también ciertas afecciones genitales, la diabetes, algunas deficiencias glandulares y, por supuesto, tendencias paranoides.

 

7. Ojos con pestañas muy marcadas. Si el dibujo corresponde a un varón, indica la actitud "mariposeante" del sujeto que intenta agradar, buscando las posturas o las actitudes que cree adecuadas para impresionar (impresionar es también "retener" la atención de otros, "conservar" para sí a la persona o aquello que agrada) Se verá en el sujeto por cierto amaneramiento, por ejemplo, mesarse o arreglarse el  cabello, retocar su ropa, ponerse bien la corbata, mirarse al espejo, etc. Este exhibicionismo lo podemos definir como un "culto narcisistico del Yo". Este culto al Yo, es propio de algunas mujeres y de los homosexuales pasivos.

 

 8. Ojos y cara muy perfilados Como en el caso anterior, es un indicador de la necesidad acusada de impresionar, de exhibir una personalidad "atrayente y captativa" a través del cultivo del aspecto físico, de "una fachada externa" (narcisismo). El  sujeto, varón o fémina, es propenso a sentir celos y envidia por aquellos que destacan más o que pueden robarle atenciones y miramientos.

 

 9. Omisión de los ojos Encontramos este signo en sujetos que estaban en paro y con graves problemas económicos (dos casos), quizás en estos dos casos, estos sujetos intentaban ocultar el problema de sentirse humillados socialmente. En ambos casos, estos hombres habían tenido un rol profesional y social importante. Inconscientemente, no querían mirar, ni ser vistos.

 

  10. Ojos que miran de reojo  Si el dibujo fu, realizado por una mujer, puede expresar preocupación por detalles de su persona que pueden motivar comentarios críticos por el maquillaje de los ojos. Según la expresión del rostro, puede tratarse de un gesto de picardía y de habilidad para dibujarlo.

        Si el dibujo presenta distorsiones y está mal construido, puede expresar suspicacia, propensión a fantasear sobre la hostilidad o las malas intenciones de los demás. Posibles tendencias paranoides.

 

 11. Dibujar los ojos bizcos  Inconscientemente, el estrabismo supone una mirada distorsionada, tanto si es en sentido divergente como convergente, pues, en ambos casos, impide la coordinación en los puntos de mira. Es indicador que el sujeto no quiere ver las cosas en sentido coincidente con la opinión, o modo de apreciar los hechos que tienen los demás. Esta actitud de oposición, rebeldía o indisciplina, la encontramos en una muchacha cuyos padres la contrariaban constantemente en su relación amorosa con un hombre casado y con hijos. Con sus padres, adoptaba una conducta retraída, recelosa y susceptible. Se sentía mal integrada en su ambiente familiar, el cual se le aparecía como hostil y ante el cual estaba siempre en actitud defensiva.

        La Dra. Koppitz ha encontrado este signo en personas con frustraciones ocultas, llenas de rabia o rencor y también, en personas que temen un castigo, como expiación de algo que han visto y no debieron ver.

 

        En resumen: Los ojos, son los órganos que nos sirven como vía de conocimiento y de orientación en nuestros deseos y necesidades y nos sirven como sistema de protección en nuestras relaciones con el entorno, en nuestro caminar por la vida. Los ojos nos avisan de los riesgos, amenazas o peligros que pueden atentar contra nuestra integridad física, moral o espiritual. A través de ellos adquirimos cultura y formación profesional. Son también un medio que nos permite recepcionar las manifestaciones afectivas de los demás y a la vez expresar las nuestras. El poeta dirá que los ojos son las puertas del alma.

       

        No es extraño, pues, que desde Machover, todos los autores hayan dedicado, más o menos atención, a los ojos en el estudio de los DFH. Sin embargo, no nos cansaremos de repetir, que por importantes que nos parezcan los signos correspondientes a los ojos, siempre es necesario relacionar los signos aislados con el conjunto de las figuras, si queremos dar interpretaciones ajustadas lo más posible a cada caso. Con los simbolismos, es fácil cometer errores al etiquetar a las personas examinadas como neuróticas, psicóticas o con algún problema sexual, moral o de comportamiento.

 

019-DYP

             

EL DIBUJO DE LAS CEJAS EN LOS DFH

       

        En general, las cejas no tienen gran importancia psicológica en el dibujo de la figura humana, es decir, en el test de Karen Machover.

 

1) Cejas dibujadas con una línea horizontal firme. Puede ser un indicador de persona con un comportamiento claro, conciso y reflexivo, pero según el vigor y precisión de los demás rasgos del rostro, puede señalar también un carácter duro y varonil.

 

2) Ausencia de cejas. Puede indicar apatía, disminución del interés, de la atención y de la memoria. Debilidad de voluntad. Libido débil. Inhabilidad para dibujar.

 

3) Cejas descendentes. Puede significar reflexión, especulación, cálculo, concentración de la inteligencia en los objetivos a lograr (si los trazos son firmes) Podría indicar tendencia depresiva, pesimismo, encogimiento de espíritu, si los trazos son débiles.

 

4) Cejas ascendentes. Si los trazos son fuertes y están marcados de dentro a afuera, podrían ser un indicador de fuerza de oposición y decisión, de combatividad, de optimismo confiado. Si son débiles, intento débil de superarse a sí mismo.

 

5) Cejas cortas, pero bien curvadas. Animo alegre, adaptación sin conflictos.

 

6) Cejas muy pegadas a los ojos. Concentración, actividad mental. "Carácter anal".

 

7) Cejas angulosas. Actividad mental o corporal. Instinto combativo. El sujeto no cede a los cantos de sirena cuando se enfada.

 

8) Cejas altas y poco pobladas. Pueden indicar tendencia a fantasear, pereza, ensueño con los ojos abiertos. Libido débil.

 

9) Cejas muy arqueadas, en semicírculo. Ductilidad, amabilidad, actitudes tiernas. Puede reflejar también un carácter hipersensible y susceptible. Con rasgos de coquetería en los ojos, puede señalar tendencias insinuantes.  Si las cejas están muy separadas de los ojos, acentuarán la hipersensibilidad del sujeto.

 

10) Cejas curvilíneas, formando ondas. Pueden indicar inquietud interna, violencia en las reacciones, espíritu colérico, si el trazo es fuerte. Si el trazo es débil: tendencia a la evasiva ante posibles conflictos o responsabilidades.

 

 11) Cejas muy marcadas, muy pobladas. Fuerza de voluntad, energía. Libido fuerte.

 

12) Cejas con pelo revuelto o enmarañado. Tendencias pasionales fogosas, raptus de irritabilidad, carácter dominante y autoritario, pero sin mucho control y raciocinio en sus palabras y en sus actuaciones. Emotividad incontrolada.

 

        En resumen: Ninguno de los significados dados a las diferentes modalidades del dibujo de las cejas se debe considerar aplicable, sin relacionarlo con el conjunto de la figura. Las cejas son un signo aislado que carece de valor interpretativo, si no se le relaciona con los aspectos globales de los DFH.  Puede tener la misma significación que el pelo en cuanto al nivel de energía y potencia de la libido.

 

       

020-DYP

LAS OREJAS

 

        Las orejas son los órganos de la cara que menos atención se les suele prestar en los DFH. Sin embargo, las orejas ocupan un papel importante en la economía corporal y en la orientación del cuerpo y del equilibrio. Este órgano, relativamente pasivo, en apariencia, puede señalarnos tendencias de tipo paranoide, incluso reflejarnos, en los DFH, dificultades en este órgano.

       

        Al tener a veces las orejas un aspecto más bien poco estético, las mujeres, para darles atractivo, les cuelgan pendientes.

 

1) Orejas de tamaño proporcionado y normalmente dibujadas y ubicadas.

        Las orejas bien proporcionadas en relación con la cabeza y dibujadas sin retoques, sin asimetrías u otras anomalías, reflejan un buen equilibrio corporal y un buen sentido de la economía. El sujeto está bien adaptado y su comportamiento social es normal.

 

2) Orejas con distorsiones, retoques y anomalías en el dibujo.

        La mala ubicación, el tamaño excesivo o muy reducido, los retoques, la estructuración defectuosa, etc. en el dibujo de las orejas, puede estar en correlación con alteraciones del equilibrio auditivo y estados de inquietud, miedo, indefensividad o vulnerabilidad psíquica, por exceso de sensibilidad en este órgano. El sujeto puede temer las críticas del entorno, la hostilidad  de los demás hacia su persona en un delirio paranoide, más o menos acusado.

 


3) Omisión de las orejas.

        La omisión de las orejas no es un signo peyorativo. En la mayor parte de casos es normal que el sujeto omita este órgano. También es muy raro que las orejas aparezcan bien dibujadas o anatómicamente detalladas. En cambio, si es frecuente que se amplíe su tamaño y se quiera acentuar su presencia en el dibujo, en este caso es conveniente informarse sobre la posibilidad que el sujeto tenga alguna lesión o defecto auditivo que le preocupa. Si no es así, unas orejas grandes, en desproporción con la cabeza, puede estar señalando tendencias paranoides, es decir, un exceso de sensibilidad a las críticas.

 

4)  Énfasis o esmero en el dibujo de las orejas, destacando su tamaño y situación.

        Existe la creencia mágica que se puede dominar todo aquello que se puede nombrar. No es de extrañar, pues, que los sujetos que tienen defectos auditivos o que, de alguna manera, temen comentarios negativos acerca de su personalidad (preocupación por las criticas ajenas, por la opinión social, por el propio prestigio o por "el qué dirán"..., etc.), sientan la necesidad de dar una importancia especial a su aparato auditivo.

 

        La palabra, para estos individuos, tiene una fuerza psicológica mayor que en las personas normales. El "sentido mágico" del dominio de la palabra, alcanza, en los defectuosos de oído, una importancia atormentadora al sentirse impotentes frente a la posibilidad de ser "dominados" o "atacados" desde el exterior. Al no poder oír suficientemente, estos sujetos tienen la sensación de estar a merced de la hostilidad del entorno. Por esta razón, los disminuidos en la audición, tienden a desarrollar sospechas, recelos, desconfianza, susceptibilidad y otros rasgos de carácter propios de las personalidades paranoides.

 

        Las orejas más grandes de lo normal, pueden ser un indicador de la tendencia a escuchar a escondidas, secretamente, las conversaciones de otros para conocer la propia situación a través de lo que dicen los demás.

        Algunos autores relacionan las orejas grandes con la inflación del Yo, con la inafectividad, el inconformismo, la actitud crítica agresiva, los celos y otras tendencias propias del comportamiento poco integrativo. Las causas de esta conducta podrían proceder de estados de ambivalencia, de luchas interiores entre impulsos contrarios: amor-odio, atracción-repulsión, deseo-temor, etc.. Las orejas grandes, pueden estar en relación también con algún conflicto homosexual pasivo.

 

5) Orejas pequeñas.

        El dibujo de orejas pequeñas sin ningún detalle especial que las distorsione, se observa en sujetos que proyectan en el dibujo su mismo tipo de oreja, pero sin ningún tipo de problema auditivo apreciable o confesado. Sólo en uno de los sujetos examinados comprobamos un exceso de sensibilidad auditiva (hipersensibilidad), pero se trataba de un individuo muy nervioso y, por tanto, muy sensible también en otros aspectos.

 

        En resumen: Las orejas, como órganos de la audición y del equilibrio del cuerpo, suelen tener más importancia por las posibles anomalías que pueden reflejar, que por otros signos caracterológicos. Reflejan las tendencias paranoides y los comportamientos poco integrativos, así como determinadas alucinaciones relacionadas con la audición, y comportamientos contradictorios solapados y vinculados a la sexualidad.

 

 

021-DYP

LA NARIZ EN LOS DFH

 

        La nariz, bajo el punto de vista psicoanalítico, es menos importante que los ojos y las orejas, pero es igualmente un símbolo sexual, por ser aparte del pene, la única protuberancia del cuerpo en su línea media y, además, un órgano secretor. La nariz, pues, es un símbolo fálico masculino que, en los varones, pone en evidencia los conflictos sexuales.

 

1) Nariz destacada por trazos fuertes y seguros

        Se puede interpretar como una libido potente y enérgica que acentúa la virilidad y la fuerza de afirmación y capacidad de resistencia del Yo del sujeto. Cuando este signo de fuerza en los DFH coincide con los botones bien marcados, se puede sospechar la lucha interna del sujeto por compensar su inmadurez a través de una actitud viril machista. Si, además, los agujeros de la nariz están bien marcados, se confirmar  la actitud agresiva.

 


2) Dibujo de una nariz ganchuda

        (Se dibuja la nariz convexa, con lóbulo puntiagudo y descendente que cubre los orificios). Señala el freno u ocultación de las reacciones afectivas de ternura, lo que no impide, a veces, una profunda sensibilidad. El sujeto tiene una fuerte ambición seguida de tenacidad y de individualismo, es decir, tiene gran dificultad para trabajar con las ideas de otro, necesita sólo que le indiquen los objetivos y que le dejen buscar los medios y actuar de acuerdo con sus ideas. Sólo acepta sugerencias u opiniones cuando estas coinciden con sus propias convicciones. Con signos de distorsión, lateralidad, desproporciones u otros signos negativos, puede indicar fanatismo y dificultades de integración o adaptación.

 

3) Nariz ancha, abierta, enseñando los orificios nasales.

        Es un indicador de sensualidad, el sujeto absorbe el mundo por la nariz y muestra su fijación a la etapa oral. Si esta actitud es pasiva o activa depender  de la coincidencia con otros signos relacionados con la presión de los trazos y con la actitud y el dinamismo de las figuras.

 

4) Nariz muy larga

        Cuando el dibujo de la nariz se alarga adquiriendo proporciones ridículas, puede indicarnos alguna limitación, real o imaginada, en los valores personales o algún compleja de impotencia sexual. Suelen dibujar narices excesivamente largas --dice Machover--, los adolescentes que intentan afirmar su personalidad adoptando actitudes agresivas en su rol masculino y que se sienten inadaptados dentro de su propio ambiente. También observó Karen Machover este signo, en sujetos afectados de melancolía evolutiva.

 

5) Nariz sin forma definida

        Puede ser expresivo de un complejo de castración, de un miedo inmotivado a perder la integridad del cuerpo, el falo en el hombre (órgano representativo de su masculinidad) y el pecho en la mujer como consecuencia del cáncer de mama. Pero puede ocurrir también que se trate solamente de fuertes frustraciones en el terreno amoroso, de fallos o fracasos sexuales más o menos humillantes o interpretados de este modo por el sujeto. Estos complejos sexuales motivan a veces estados de ambivalencia en las relaciones amorosas y contradicciones de carácter generadas por el sentimiento de incompletud, por la insatisfacción sexual, por la inseguridad y pérdida de confianza en si mismo.

 

6) Nariz delgada, de trazo fino y delicado o indicada por un punto.

        Puede reflejar una vitalidad débil, con un exceso de sensibilidad en los sentimientos, timidez, vulnerabilidad interna, sentimiento de impotencia, etc., o algún estado de desaliento que inhibe más o menos la actividad y la confianza en sí mismo del sujeto.

 

7) Nariz sombreada u omitida

        Signo frecuente en varones adolescentes que tienen dificultades sexuales vinculadas a complejos de castración (Koppitz)

 

        Una nariz cortada en su parte superior, puede ser un indicador de complejos de culpabilidad y de castración en adolescentes o varones que practican más o menos frecuentemente la masturbación.

 

        Generalmente, allí donde encontramos omisiones, sombreados, borrones, tachaduras, retoques, amputaciones, etc. hay algo que falla en lo que representa esa zona. Este signo es equivalente a los "actos fallidos" en psicoanálisis, a los errores involuntarios, a las equivocaciones, etc., bien porque el sujeto se halle fatigado o indispuesto a causa de las pruebas o de otra causa, porque esté sobreexcitado o distraído, o porque hay una represión o una insinceridad que le perturba.

       

        En nuestra experiencia con sujetos normales, hemos visto más veces el efecto de la fatiga y del nerviosismo, por la cantidad de pruebas aplicadas y por lo que el sujeto se juega como aspirante a un empleo, que los efectos traumáticos o patológicos observados en los DFH por la mayor parte de autores. Bien es cierto, que esta prueba es una de las últimas que aplicamos en nuestra batería de tests y coge a los candidatos con una carga de fatiga importante.

 

        En resumen: La nariz es un apéndice saliente, situado en la mitad vertical del rostro. Por sus características de órgano secretor y saliente del cuerpo, se le atribuye un destacado simbolismo sexual. La nariz es un aparato principalmente destinado a la oxigenación del organismo y cumple una función muy vital, la de transportar aire limpio a los pulmones y desalojar el anhídrido carbónico.

 

        El desarrollo de la nariz es paralelo al desarrollo de la vitalidad  y a la fuerza vital del carácter. Esto hizo decir a un famoso escritor francés, que "todos los grandes hombres de Francia eran hombres de grandes narices"

 

        El aparato respiratorio, como demostró Sigaud y Mac Auliffe, está estrechamente hermanado con la función sexual. Por tanto, hay una relación biológica entre la nariz y los órganos de la sexualidad.

 

 

022-DYP

LA BOCA COMO EXPRESIÓN DE LA "ORALIDAD"

 

        La boca, debemos considerarla como un órgano erógeno con variadas funciones. Es el órgano de la palabra, de la nutrición y de ciertos placeres sensuales y sexuales. Con la boca comemos, bebemos, hablamos, fumamos, mordemos (acto destructivo) y besamos (expresión de cariño, de amor o amistad), etc. Pero la boca también se utiliza como estimulo importante de la sexualidad.

 

        La boca, dice Meili-Dworetzi, es el primero de los órganos relacionados con el Yo, es también uno de los órganos que mejor pueden reflejar los conflictos y fijaciones infantiles y expresar diversas formas de expansión, de sublimación y de concentración. "En algunas ocasiones, la boca

se proyecta en el dibujo, como un órgano especifico de ciertas perversiones sexuales y, en forma más moderada--dice Karen Machover-- como zona erótica y sensual. Los sujetos primitivos con tendencias regresivas, los tímidos con tendencias reprimidas, los alcohólicos y los niños, tienden a centrarse en este órgano y a marcar, más acentuadamente que otras facciones, los rasgos de la boca".

 

1) Insistencia acentuada en el dibujo de la boca

        Se puede interpretar, en general, como existencia de algunas dificultades en la nutrición, como posibles trastornos del lenguaje o como tendencia a emplear un lenguaje obsceno.

        El alcoholismo, la gula, el sadismo verbal (complacencia en herir con sarcasmos o críticas la sensibilidad de otros), la mentira agresiva, etc., pueden  proyectarse en los DFH por una boca muy recargada.

 

2) Boca en forma redonda, cóncava o convexa

        Es una boca receptiva que indica dependencia y pasividad y que puede conducir el carácter a la ociosidad o a la holgazanería.

 

3) Boca representada por una línea recta y fuerte

        Es un indicador de firmeza, de combatividad, de energía y decisión para poner en marcha las propias ideas, los deseos y proyectos.

        Si la línea está trazada de izquierda a derecha y termina en punta, se puede deducir la tendencia a la agresividad verbal.

 

4) Boca indicada con una línea horizontal o curva débil

        Puede ser un indicador de falta de comunicación por timidez (libido débil), o un signo de secretividad, de reserva, de desconfianza o decepción.

 

5) Boca con labios pintados o con detalles pueriles

        Cuando este tipo de boca ha sido dibujada por un varón, puede ser un indicador de tendencias feminoides o afeminamiento o tal vez de perversiones orales. Hemos visto este dibujo en un travesti. En cualquier caso, conviene no etiquetar, sin antes comprobar con otros signos o pruebas.

 

6) Boca de labios gruesos bien acentuados

        El sujeto tiende a incorporar a su Yo todo lo externo y placentero a través de la excitación de la concavidad bucal y de los labios, es decir, tiende a dar a su cuerpo los placeres apetecidos que se pueden centrar en la boca: comida, bebida y todo cuanto puede ser "succionado, paladeado, sorbido o engullido. "Carácter oral" de Freud.

 

7) Poner en la boca cigarrillos, pipas, palillos u otros objetos.

        Según la expresión que se desprenda de la figura, los objetos puestos en la boca, pueden expresar un instinto oral sádico (tendencia a la agresividad, a la destrucción del "objeto") Puede ser también un indicador de masturbación o de algún problema relacionado con la desviación sexual.

        En ciertos casos --dice A. Abraham--, puede expresar una especie de "consuelo que el sujeto encuentra en determinados objetos que le protegen, inconscientemente, del temor a perder el órgano fálico"

 

8) Boca en forma de arco.

        Este signo, parece estar centrado en una preocupación excesiva de tipo narcisista. Es frecuente en algunos adolescentes y en mujeres embarazadas. Tanto si se trata de un varón como de una f‚mina el narcisismo (centralización del amor y del interés únicamente en sí mismo), empuja al hombre a la búsqueda de una superioridad real o ficticia, como por ejemplo el culturismo y, a la mujer, a un cuidado excesivo de la belleza física y del vestuario.

 

9) Boca en curva cóncava o en guirnalda

        Puede expresar una atracción admirativa, receptiva o abierta, a todo  cuanto estimula de modo gratificante las necesidades sensuales y afectivas (caricias, mimos, besos, etc). Se trata, generalmente, de individuos de carácter alegre, eufórico, optimista y expansivo.

        Pero también, cuando esta línea curvada hacia arriba, recuerda la mueca del payaso, puede indicarnos cierta simpatía forzada o elaborada en busca de aprobación. El sujeto necesita encontrar eco en los demás para eliminar su inseguridad. Comprobar esta interpretación con otros signos.

 

10) Boca excesivamente oval, abierta y con labios carnosos

        Inclinación fervorosa hacia los placeres orales (comer, beber, saborear los alimentos, excitarse besando, placer de hablar, etc.). Esta inclinación, se hermana frecuentemente con tendencias "captativas" y con deseos de posesión y de ostentación, rasgos propios del tipo "oral" de Freud.

        Hemos encontrado este tipo de boca en personas muy sensuales y golosas y con poco freno en su expansión erótica. Recordamos a una fémina que se complacía en explicar a sus amigas sus lujuriosos sueños con toda clase de detalles, es decir, siempre contados de modo excitante, especialmente cuando se hallaban presentes los maridos de las asistentes a la reunión, lo que hacia ruborizarse, a veces, al propio esposo.

        Este tipo de boca, en el mayor número de casos, se da en sujetos de tipo oral pasivo o dependiente. Es conveniente, en todos los casos, cuando se quiere interpretar detalles aislados de las figuras, tener en cuenta el conjunto de los dibujos, su fuerza expresiva, sus actitudes, su posición estática o en movimiento, la fuerza del trazado y otros aspectos del conjunto, para determinar si la oralidad es pasiva o activa.

 

        La observación morfológica del sujeto, para ver si se trata de un "dilatado tónico" o de un "dilatado  tono" de Corman, aportar  orientaciones muy importantes para la interpretación de este signo y de otros parecidos.

 

11) Boca en "arco de cupido" o muy elaborados y con resto de las facciones muy detalladas y maquilladas.

        Si el dibujo es de una fémina, ser  un indicador del deseo de la misma de acentuar su "sex-appeal", es decir, del deseo de agradar y atraer hacia ella el máximo interés y atención exaltando los propios atractivos erotizantes. Es una señal de sexualidad precoz, cuando se trata de muchachas adolescentes.

 

        Si se trata del dibujo de un varón, expresar  ligereza de espíritu y tendencias homosexuales, latentes o en activo.

        Acentuar el centro del labio superior, es acentuar los deseos de placer correspondientes a este órgano, es decir, todos los goces que se pueden experimentar con la boca.

 

12) Boca mostrando los dientes en gesto agresivo.

        La boca en actitud de "morder", debe interpretarse como expresión clara de una agresividad destructiva, la cual puede ir desde una simple tendencia a ofender, insultar o injuriar, a la agresión física al "objeto molesto" que el sujeto odia, que puede centrarse también en alguna o algunas personas.

 

        Karen Machover y la Dra. Koppitz han observado este signo en esquizofrénicos simples, en adultos histéricos emocionalmente superficiales y en deficientes profundos.

 

13) Boca mostrando los dientes en gesto blando.

        Cuando el dibujo de la boca enseña los dientes en una actitud blanda, y con expresión no agresiva, acompañada de una actitud corporal pasiva, figura quieta, sin tensión dinámica y realizada con trazos poco enérgicos, este signo puede interpretarse como tendencia a la pasividad y a la relajación de la voluntad, como carácter dependiente y sumiso. Se da con frecuencia en

los dilatados  tonos de Corman que suelen ser sujetos orales dominados por la gula. En este caso, la acción de "morder", se utiliza sólo para destruir e ingerir el alimento, previo disfrute de su sabor.

 

        En resumen: Así como los ojos desempeñan, en gran parte, la función de comunicación social asignada a la cara y son una especie de centro nuclear de la propia alma y de la expresión de los sentimientos, la boca es donde se concentran todas las tendencias orales, en el sentido que el psicoanálisis da a este término: acción de "dar", "compartir", "lanzar", "expulsar", "morder", "destruir", "dispersar", "criticar", etc., verbos todos que señalan una acción de dentro hacia fuera las cuales acciones corresponden a una actitud activa sobre el entorno. Los términos: comer, beber, saborear el alimento, absorber, besar, etc. corresponden a una acción introyectiva, a un canibalismo físico o psíquico y entran también dentro de las tendencias orales, pero estos casos se trata de tendencias pasivas. Por esta razón, cuanta más importancia y magnitud adquiere la boca en los DFH, tanto mayor es el grado de oralidad. Y viceversa, cuanto más se reduce la boca, mayor tendencia tendrá  el sujeto hacia el comportamiento "anal".

 

        Las bocas dibujadas con pipas, cigarros, palillos u otros objetos, son símbolos de busca de una mayor virilidad y expresa la necesidad que tiene el sujeto de ofrecer a los demás una imagen de sus cualidades varoniles, de su fuerza física y moral, de su valor y prestigio, atribuido a la posesión de un falo.

 

        La boca, como cualquier otro rasgo del rostro o del cuerpo, no es por sí sola, demostrativa de las cualidades del carácter. Pensemos siempre que el individuo es eso: indivisible. Es un todo, no es la reunión separada de partes. A una persona se le puede transplantar un riñón, un ojo, un corazón o cualquier otro órgano; pero con un riñón, un par de ojos, un corazón, una boca y el resto de órganos del cuerpo, por separado, aún no se ha podido construir a una persona. No hagamos de Frankestein, tengamos siempre en cuenta que cada persona es un todo, es un "individuo", no es divisible. Para interpretar cada signo aislado, relacionemos esa parte con el "todo", con el conjunto.

 

 023-DYP

EL MENTÓN

 

        El mentón es la zona de la cara que expresa con mayor rotundidad la energía y potencia vital, la fuerza y solidez del carácter.

 

        Un mentón ancho y cuadrado, dibujado con trazos seguros, sugiere siempre fuerza y solidez de carácter, resistencia, tendencia a la imposición y al dominio o, simplemente, brutalidad, según el grado de tensión y angulosidad que tenga el dibujo en esta zona.

 

        Por el contrario, un mentón de trazado débil, estrecho y más bien puntiagudo, será revelador de debilidad, delicadeza, finura, flexibilidad o astucia, según los casos.

 

1. Mentón muy exagerado

        Si no tiene otros signos de fuerza en el trazado y en la actitud de la figura que avale su fortaleza, se puede deducir un intento de compensación de sentimientos de debilidad y de indecisión que empobrecen la personalidad. El sujeto puede fantasear con actitudes de orgullo, de presunción o de importancia personal su minusvalía. De este modo, interpreta un tipo de personalidad ficticia que compensa sus dolorosas deficiencias personales.    

 

2. Mentón grande y bien marcado, sin borraduras ni repetición de trazos.

        En dibujos de varones y sobre la figura del propio sexo, es señal de buena energía vital y de solidez de carácter. Esta cualidad entraña también una voluntad robusta seguida de ambición y dominio externo de las situaciones. Si las dimensiones del mentón son superiores a los otros dos tercios del rostro (tipo "Tierra") puede ser indicador de un materialismo egoísta, utilitario y práctico que rechaza todo tipo de idealismo y de teoría que no coincida con su estrecha visión personal.

 

        Si el DFH corresponde a una f‚mina que dibuja así su propio sexo, indica lo mismo, pero con un fuerte desarrollo del "dur" de Szondi y del "animus" de Jung. Si los trazos del dibujo son débiles, puede expresar el deseo de sentirse protegida o amada por un hombre fuerte y dominante.

 

3. Mentón grande con retoques o repetición de trazos débiles e indecisos.

        Al sujeto le cuesta realizar el dibujo de esta parte del rostro y lo logra con dificultad, o lo malogra. Este es el caso de individuos que quieren aparentar una fortaleza de carácter que, en realidad no poseen. Como en el caso citado anteriormente en "Mentón muy exagerado, pero con líneas débiles", el sujeto tiende a fantasear una seguridad e importancia ficticia como mecanismo de defensa contra sus complejos de inferioridad. En la realidad, estos sujetos se debaten en dudas y en frustraciones internas sobre su capacidad de "poder y dominio" para alcanzar logros  que están en desproporción con sus posibilidades.

 

4. Mentón pequeño, estrecho, débil y puntiagudo

        Posible debilidad constitucional, astenia fragilidad vital. Esta debilidad condiciona determinados rasgos de carácter, por ejemplo, la timidez, la indecisión, la influenciabilidad o vulnerabilidad interna, la excesiva delicadeza, la hipersensibilidad y la inestabilidad. El sujeto está más preparado para la actividad intelectual que para la actividad física.

 

5. Mentón cuadrado y fuerte

        Sólida y potente vitalidad, energía, fuerte resistencia, brutalidad o amabilidad restringida. Voluntad resistente y terca en las posiciones o actitudes tomadas. Materialismo utilitario en las ideas. Puede ser también la expresión de un deseo de compensar la propia debilidad interior.

 

6. Mentón de base redonda o redondeada

        Si las líneas son firmes y la actitud de la figura expresa movimiento, el sujeto suaviza su actitud al tomar contacto con los demás. La voluntad puede ser fuerte, pero adaptativa. Si el trazado es débil, blando o vacilante, señalar  la debilidad de carácter, la permeabilidad a las influencias externas, la blandura, la pasividad, la dependencia-sumisión, es decir, la poca potencia y resolución del carácter.              



[1] La "semiótica" es la ciencia o lenguaje de los signos

        2 - Deben interpretarse los DFH, en "sentido negativo", cuando presentan los siguientes signos:

 

a)       Dibujos pobremente integrados o con múltiples fracasos en los intentos de estructuración.

b)       Cuando los DFH presentan sombreados, transparencias, desproporciones o discordancias, roturas o cortes en el dibujo de las parte del cuerpo, por ejemplo, un cuello que no enlaza con el  tronco  o unas manos cortadas a nivel de las muñecas.

c)       Falta de coherencia en la organización de las partes del cuerpo o en los movimientos, por ejemplo, unos pies orientados en distinta dirección a la del cuerpo, un pie en una dirección y el otro en otra, ojos con estrabismo muy pronunciado, rasgos del rostro fuera de su lugar correspondiente, etc.

d)       Figuras pequeñas, inclinadas y ubicadas en el cuadrante izquierdo y bajo de la página. Aspecto deshumanizado o siniestro en los DFH. Exceso de rigidez en la postura de las figuras.

 

Figuras excesivamente grandes que no caben en la página. Lateralizaciones. Omisión de partes importantes de las figuras, etc.   (Ver más detalles en el capitulo de "Los síndromes patológicos")

 

[3] En la filosofía china y taoísta, el principio masculino es vertical, simétrico y dinámico y se representa con un trazo vertical seguido, no roto. El principio femenino, se representa en forma de un trazo horizontal roto o con un corte en el centro. El simbolismo de la verticalidad y horizontalidad, ha sido tratado con su habitual ingenio, erudición, y humor filosófico, por Don Salvador de Madariaga, en su obra "Retrato de un hombre de pie,", prologada por el ilustre psicólogo y psiquiatra Dr. Juan Rof Carballo.

 

 

               

Segunda Parte

                    

  024-DYP

       

EL CUELLO

 

        El cuello, en los DFH, suele ser un área donde se registran importantes conflictos, ya que el cuello, simbólicamente, es el puente que enlaza la cabeza (centro regulador del Yo) con el tronco y resto del cuerpo (órganos receptores y ejecutores de los impulsos procedentes del cerebro) Por otro lado, así como la cabeza es la parte que aparece "desnuda", aunque más o menos cuidada o maquillada, de cara al exterior, el resto del cuerpo se suele vestir para ocultar las zonas erógenas y cubrir las costumbres y apariencias sociales.

 

        En sentido psicoanalítico, el cuello enlaza el Yo con el Ello. El cuello es una vía de paso entre las funciones cerebrales de control, de racionalización, de integración y sublimación, propias de la cabeza, y el cuerpo, siempre cargado de impulsos y necesidades biológicas por expansionar y por satisfacer.

        Al tener el cuello ese papel de puente de enlace entre la cabeza y el resto del cuerpo, cualquier anomalía que se perciba en esta zona, puede ser un indicador de perturbaciones, bloqueos, estrangulación de impulsos, dificultades o problemas entre el Yo y el Ello o, simplemente, indicio de trastornos asmáticos, de cardiopatías o fragilidad en cualquier otro órgano o aparato localizable en esa  área.

 

        Por esta razón, no sólo se debe prestar atención a los accidentes gráficos del cuello y del tronco, sino también al modo de tratar los hombros, los brazos y las manos, el área del aparato sexual, las piernas y los pies.  Como veremos después, las distorsiones o anomalías en el dibujo del cuello, del tronco y sus apéndices, son indicadores de dificultades, de fragilidad, de trastornos, etc. en la resolución de los conflictos  entre la mente y las vivencias afectivas, o entre el Yo y el Ello. Y, del mismo modo, como también veremos, los accidentes del dibujo en las piernas y en los pies, suelen coincidir con problemas relacionados con la locomoción o con conflictos derivados de las necesidades sexuales.

 

1. Cuello fuerte, ancho y corto

        Implica acumulación de fuerza, resistencia física, terquedad, aferramiento a las propias actitudes, enfurecimientos bruscos (si la expresión de las figuras es agresiva) Por tanto, refleja la falta de delicadeza y de refinamiento, la tosquedad, el materialismo utilitario y la objetividad convencional y rutinaria, propios del "tipo Tierra".

 

2. Cuello largo y débil

        Libido débil o sublimación de impulsos instintivos, idealismo, delicadeza de gustos, sensibilidad vulnerable e influenciable. Oclusión o dificultad en el control y dirección de los impulsos sexuales o de otros impulsos instintivos relacionados con la alimentación.

        Puede indicar también algún problema en las cervicales, en la laringe, o en cualquier otro órgano de esa zona.

 

3. Cuello extremadamente largo

        Si la cabeza aparece destacada por su volumen o por el énfasis de los rasgos faciales, el sujeto desea "sobrealzar" su propia figura, hacerla destacar sobre los demás (orgullo, necesidad de sentirse importante, ambición de superioridad y de rango, de prestigio, de valorización, etc.) como intento de supercompensación a sus complejos de inferioridad

.

        Bajo el punto de vista somático, algunos autores médicos han encontrado este signo en personas con problemas en el aparato digestivo (dificultad para tragar los alimentos, globo histórico, afecciones de la laringe, etc)

       

        Un cuello estrechado y alargado, sin exageración, según la calidad del dibujo, puede ser un signo de distinción en los modales, de elegancia e idealismo. Al sujeto le gusta sentirse revalorizado. Si el trazado es enérgico, la revalorización del Yo va seguida de actitudes de orgullo, arrogancia y pedantería que, a veces tienen como transfondo tendencias homosexuales reprimidas. Suele darse en sujetos inclinados a la paranoia.

 

4. Cuello de forma trapezoidal

        Los instintos, tendencias y necesidades pasan la "censura consciente" sin grandes problemas en busca de su expansión, si el cuello no se estrecha demasiado a nivel del mentón. Instintos fuertes, control débil.

 

5. Cuello triangular

        Cuando el cuello se ensancha a nivel del mentón y se estrecha en su enlace con el tronco, el autocontrol, la "censura" actúa ocluyendo o frenando la expansión instintiva.

 

6. DFH sin cuello

        Falta de buena coordinación entre el Yo y el Ello, entre el espíritu y los instintos más biológicos. Bloqueo de impulsos instintivos o afectivos.

        En algunos casos, se da en sujetos cuyos pensamientos o actuaciones pierden su relación de lugar, de tiempo y continuidad, con los pensamientos o actos que les anteceden o preceden.

 

7. Cuello muy apretado

        Dificultad de adaptación a las normas sociales. Estrangulación de impulsos afectivos e instintivos.

 

8. Cuello destacando la nuez de Adán.

        Deseo de destacar la propia virilidad. Es un signo que se da generalmente en los jóvenes o adolescentes que quieren destacar su personalidad.

 

9. Diferencias notables entre el cuello masculino y femenino.

        Cuando el varón dibuja el cuello femenino más largo, expresa sus tendencias feminoides, su carácter dependiente y oralmente pasivo. Si es la mujer quien dibuja su propio cuello mas largo que el del varón, indica su deseo de sentirse dependiente, protegida y revalorizada a través del varón.

 

        En resumen: La forma y los accidentes gráficos del cuello, tienen gran importancia en el análisis de la expansión instintivo-afectiva del sujeto. El cuello puede detectar los fallos y luchas que el sujeto sostiene entre la cabeza (control) y el cuerpo (impulsos), entre el "ángel" y la "bestia", entre el "freno" (conciencia racional y reflexiva) y el "acelerador" (pulsiones instintivas en busca de expansión y satisfacción)

 

025-DYP

EL TRONCO

 

        El tronco está relacionado con el Ello, es decir, con el almacén o depósito pulsional de la personalidad. El Ello, es para Freud, "el reservorio primario de la energía psíquica. Desde el punto de vista dinámico, el Ello puede entrar en conflicto con el Yo y el Super-Yo; desde el  ángulo genético, el Ello, es lo que hay en nosotros de impersonal y heredado, necesario para la vida biológica, para la conservación y para la defensa de nuestro ser".

 

        El tronco es lo más ligado a las capas más profundas del cerebro. Alberga todos los instintos, pulsiones, necesidades y tendencias desarrolladas a partir de la gestación. El contacto con el entorno, desde el momento del nacimiento, ir  acomodando o reprimiendo, mediante la educación y las experiencias agradables o desagradables, los impulsos más primarios. Estos impulsos o pulsiones dinámicas inconscientes, viven en el Ello en pleno desorden, sin ningún tipo de organización en el tiempo ni en el espacio y pueden  proyectarse en los DFH sobre cualquier área del cuerpo en forma de impulsos descontrolados, o maquinales, en forma de fallos, de errores, de olvidos o de cualquier otro fenómeno dinámico que pasa el control de la "censura", el control del Yo y del Super-Yo, a menudo en forma perturbadora para la conciencia.

 

        Las distorsiones, retoques, desproporciones, fallos y demás anomalías de los DFH son siempre indicadores de algún fallo de la personalidad.

 

        Siendo el tronco el depositario de los órganos vitales (corazón, pulmones, aparato digestivo, y reproductor, etc.) y la base que sostiene la cabeza, los brazos (órganos de expresión, agarre y rechazo) y las piernas y pies (órganos de la locomoción), cualquier anomalía en el dibujo de esta zona del cuerpo, debe ser vista con interés.

        Normalmente, con la edad y las incidencias de la vida, el tronco suele variar más que la cabeza. Esta es la razón por la que con frecuencia vemos fragmentaciones, esquematizaciones, cortes o interrupciones, sombreados, etc. al nivel de ciertas áreas, especialmente en los hombros, en la zona del aparato sexual, en los brazos y las manos, etc.

 

        No debemos tampoco olvidar la importancia de los senos en los DFH femeninos, ni los retoques o insistencia de líneas, los vacíos interiores, las roturas, el modo de tratar el traje o el vestido, los sombreados, etc. en la forma de dibujar el tronco.

 

        Los hombros, por el hecho de ser el punto de arranque de los brazos y las manos (órganos ejecutores del pensamiento), suelen tener, bajo el punto de vista clínico, un significado especial.

 

1) Tronco ancho y robusto dando la impresión de fuerza

        Cuando los DFH están realizados con trazo vigoroso y las figuras están en movimiento, podemos ver cierta preocupación por mostrar la fuerza y capacidad de dominio externo y la energía de carácter para enfrentarse a los problemas vitales y a los demás y la capacidad de resistencia frente a las presiones de otros.

        Esta exhibición de solidez y energía, ser  fantaseada, idealizada o ficticia, cuando el trazado presenta poca decisión, truncados, sombreados u otras anomalías y la figura está en posición estática.

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2) Tronco estrecho o débil en relación con el conjunto

        Como sabemos, la capacidad pulmonar está estrechamente ligada con las funciones de oxigenación y con el nivel de vitalidad física del cuerpo. Cuando los DFH presentan un estrechamiento anormal del tronco en relación con el resto del cuerpo, podemos deducir, sea que el sujeto se siente descontento de su aspecto físico en esa zona o que proyecta, inconscientemente su sentimiento de fragilidad o debilidad orgánica (astenia física), lo que llevar, posiblemente, el corolario de fatigabilidad precoz, excesiva sensibilidad nerviosa y psíquica y otros rasgos de carácter relacionados con su real o imaginada deficiencia toráxica.

 

3) Tronco redondeado en los extremos.

        El predominio de las formas curvas en esta área del cuerpo, se interpreta, en los DFH realizados por varones, como signo de feminidad o de tendencias homosexuales si las formas curvilíneas coinciden en el dibujo del propio sexo. Las mujeres que dibujan el tronco con curvas suaves, en las figuras de su propio sexo, acentúan su naturaleza femenina.

 

4. Tronco cuadrado

        Hacer el tronco cuadrado es, frecuentemente, un indicador de poca habilidad para el dibujo. Suele darse en sujetos con inmadurez psicológica, incluso en deficientes mentales. Lo hemos encontrado en adultos con un C.I. (cociente de inteligencia) por debajo de los doce años.

 

5. Tronco sombreado en la figura del sexo contrario.

        Es un signo de agresión al otro sexo. Se observa en homosexuales.

 

 

026-DYP

LOS HOMBROS

 

        Los hombros, por su forma y tamaño, suelen poner en evidencia el grado de masculinidad o feminidad (predominio del " animus" o del " anima") de la persona testada.

 

        Las asimetrías en los hombros, sobre todo cuando coinciden con otros signos de perturbación (dibujos pobremente integrados, sombreados, figuras pequeñas e inclinadas, manos, pies y órganos de la cara omitidos, etc.) son un indicador de fuertes desadaptaciones sociales. La Dra. Koppitz, vio este signo en sujetos con enfermedades psicosomáticas, en individuos que dirigían su hostilidad hacia sí mismos o hacia los demás, en casos de ansiedad neurótica y, en general, en sujetos con desequilibrios y conflictos psíquicos.

 

1. Hombros grandes dibujados con trazo seguro.

        Si el cuello es igualmente robusto y proporcionado y la figura está en movimiento, expresa seguridad y confianza en si mismo y quizás tendencia a hacer ostentación de su capacidad física, de su fuerza y eficacia realizadora, de su voluntad audaz y de su carácter emprendedor. En este caso debe haber un cierto equilibrio en las figuras, aunque no están correctamente dibujadas. Si fallan los signos de equilibrio, la actitud del sujeto puede ser una especie de espejismo de sus propias cualidades.

 

 

2. Hombros grandes, pero con retoques o líneas repasadas.

        Intento de camuflaje de las deficiencias personales  a través de una actitud elaborada, fantaseada, en virtud de la forma como el sujeto quiere ser visto. Actitud compensatoria a sentimientos de inferioridad que el sujeto quiere ocultar.

 

3. Hombros de tamaño exagerado en relación con el resto del cuerpo.

        Cuando un varón dibuja el DFH masculino de este modo, nos puede estar indicando cierta ambivalencia sexual o bien una inseguridad con respecto a su propia masculinidad. El hecho de querer destacar los hombros excesivamente es una especie de deseo de supercompensación a la inseguridad e inadaptación sexual. Exagerando los signos de virilidad el sujeto intenta librarse de la angustia que le impide desarrollarse en su rol de varón.

       

        Si es una fémina quien dibuja así los hombros en su propia figura, se puede deducir que expresa de este modo sus tendencias viriloides, sus ansias de dominio. Suele ser el caso de algunas mujeres "receptivo -frustradas" que no han llegado a sentir la necesaria satisfacción en sus  ansias de incorporar al Yo muchos de sus deseos y apetencias y por cuyo motivo desarrollan reacciones agresivas de dominio y de rechazo. Este estado neurótico, se encuentra muy frecuentemente entre las mujeres "feministas" exaltadas.

 

        Cuando es el varón quién dibuja los hombros más anchos a la figura femenina, puede ser un indicador de dependencia de la mujer (madre dominante o castrante), o un deseo de sentirse apoyado y protegido por la fémina elegida como amiga o partenaire. En cualquier caso, es un síntoma evidente de dependencia -sumisión, de necesidad de afecto, de apoyo y consuelo en un hombre pasivo.

 

4. Hombros grandes en dibujos de adolescentes.

        Suelen ser indicios de sexualidad ambivalente con la que se sobrecompensan ciertos sentimientos o complejos de insuficiencia reales o imaginados.

        En las muchachas, como queda indicado, se refleja el predominio del "animus", es decir, el desarrollo de reacciones agresivas de dominio y rechazo.

 

5. Hombros estrechos o débiles

        Indica, posiblemente, una libido débil, una fuerza deficiente en las pulsiones instintivas y en la autorrealización, lo que determina el desarrollo de los mecanismos psíquicos de defensa del Yo (la represión, la negación,  la realización imaginaria de los deseos, la proyección y la racionalización inhibidora de la decisión)

 

6. Ausencia de hombros

        La interpretación dependerá  de la estructura del dibujo. Generalmente, es la expresión de una percepción limitada, parcial o incompleta de los objetos, de las cuestiones o de los problemas e incluso de la propia situación del sujeto frente a su entorno. Es un signo de inmadurez psicológica. Puede ser, como en el caso anterior, un indicador de una libido débil que arrastra todas las consecuencias indicadas más arriba.

 

         Si el dibujo de la figura es esquemático, se puede interpretar como un intento de evasión de la realización de la tarea. El sujeto escapa de este modo infantil y humorístico, al reto de probarse a sí mismo.

Esta escapatoria puede traducirse como falta de confianza en las propias facultades y temor al ridículo.

 

 

027-DYP

EL PECHO Y LOS SENOS

 

        El pecho, cuando nos referimos al tórax, como ya queda indicado mas atrás al plantear el simbolismo del tronco, refleja el nivel de fortaleza física. Sin embargo, en el dibujo de las figuras femeninas, al ser el área donde se albergan los senos, esta zona del cuerpo puede tener especial importancia, ya que los senos representan alimento, ternura, seguridad, protección, placer erótico, etc.

        El estudio psicoanalítico de los sujetos que padecen complejos de postergación o de abandono, por ejemplo, ha mostrado que se trataba de individuos a los que la madre había suspendido el pecho prematuramente. Estos sujetos suelen dibujar la figura de la mujer con grandes pechos o sin ellos.

 

        1. Figuras femeninas con pechos grandes.

        Suele indicar necesidades "orales" como, por ejemplo, el deseo vehemente de recibir atenciones, de estar en contacto con personas a las cuales el sujeto dispensa un afecto incondicional con tal de mendigar su aprecio. Se trata, por supuesto, de sujetos con una oralidad pasiva, pero con una sensibilidad egocéntrica, vinculada con tendencias infantiles egoistas. La independencia no es propia de estos sujetos, pues están siempre necesitados del apoyo y protección de otros, como extensión de la dependencia materna.

 

        2. Senos grandes y caídos.

        Indican, igualmente, la inmadurez y la dependencia.

 

        3. Colocar bolsillos en el lugar de los senos.

        Suele ser indicador de sujetos que no han alcanzado un buen nivel de adaptación (reacciones impropias de la edad, inmadurez) El origen de esta inmadurez puede estar en un rechazo de la madre y una fijación al padre o a otra persona del propio sexo (homosexualidad latente o manifiesta)

 

 

028-DYP

LAS CADERAS

               

        Las caderas, como el tórax y los hombros, son un indicador del grado de masculinidad o feminidad de las tendencias. Gregorio Marañón hablaba de mujeres "multíparas" cuando ‚estas tenían las caderas anchas. Por esta razón no podemos encontrar extraño que diversos autores señalen tendencias homosexuales a los sujetos que dibujan la figura masculina con las caderas y las nalgas grandes, principalmente si el tronco es redondeado y la cintura de avispa.

 

1. Caderas amplias dibujadas por mujeres sobre su propio sexo

       Si las formas  son trazadas con curvas suaves, son un indicador de feminidad y, a la vez, de deseo de maternidad o propensión a la maternidad.  Si las formas son cuadradas, rectangulares o trapezoidales, dominando las líneas rectas o angulosas sobre las curvas, expresan en la mujer tendencias masculino idees, en cuyo caso, el carácter es dominante, agresivo e ingobernable. Los juicios y apreciaciones de estas mujeres, suelen tener el aspecto sombrío de una crítica siempre peyorativa y despreciativa de los actos y del pensamiento de los hombres.

        Lo curioso de estas féminas, es que su conducta es muy a menudo contradictoria. Tan pronto se comportan como  ángeles o héroes, que como demonios y tiranas; tan pronto son unas amantes tiernas e ideales, como partenaires odiosos, furiosos y repugnantes.

 

        Como ya hemos dicho más atrás, las caderas anchas dibujadas por varones en el DFH de su propio sexo indican tendencias homosexuales, principalmente si coinciden con otros detalles como, por ejemplo, el dibujo de corbatas flotantes, poner las figuras de espaldas, omitir los senos en los DFH femeninos, dibujar bien los labios y poner pestañas a los ojos, etc.

 

2. Dibujo de figuras con la cintura seccionada o cortada

        Cortar el tronco por la cintura a base de líneas, cinturones u otros recursos, es un indicador de problemas en la esfera sexual.

       

        En los DFH, la cintura es simbólicamente la línea que separa los impulsos sexuales primarios de la esfera de la sexualidad sublimada, es decir, del corazón y los sentimientos. Cuando se aísla, se secciona o se corta esta zona mediante líneas, cinturones o con cualquier otra excusa gráfica, es una señal de guerra entre la sexualidad primaria y la sexualidad sublimada, entre la bestia y el ángel. Las pulsiones instintivas presionan por un lado y la ética del Super-Yo por otro. Este signo se acentúa cuando el seccionamiento de la cintura va acompañado de sombreados, retoques, líneas profundas, etc.

 

        En algunos casos, el sujeto expresa, con este signo, que tiene problemas de control o de rechazo del propio sexo, como ocurre en los homosexuales y en las lesbianas, en cuyo caso, en la figura del sexo opuesto no suele haber la cintura seccionada, sino más bien cuidada.

 

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DFH  CON TRANSPARIENCIAS

Donde aparecen con claridad anatómica, los órganos internos (el corazón, los pulmones, el estomago, el aparato sexual, etc), como si  la pared del tronco fuese transparente.

 

        Nosotros no hemos presenciado más que un caso en un adolescente con síntomas esquizofrénicos, según el historial médico. Karen Machover, ha observado esta particularidad en los DFH, en algún médico o pintor que solían dar a estos dibujos un esquema o ilustración especial. Lo más normal, dice la Dra. Machover, es que se trate de enfermos maniacos o de esquizofrénicos.

 

DFH FEMENINO CON BARRIGA O EMBARAZADA

 

        Preocupación por la maternidad. Deseo de tener hijos. Hemos observado algún caso en personas de ambos sexos en donde la figura femenina aparecía de perfil y con barriga de embarazo. Cuando consultamos a estas personas manifestaron su deseo de paternidad. En tres de los casos consultados, la pareja no podía tener hijos o, por causas desconocidas, no  habían llegado a tenerlos.

 

 

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LOS BRAZOS

 

        Los brazos y las manos son las partes del cuerpo extensibles que sirven para acompañar a las palabras y expresar, mediante gestos, nuestros deseos o nuestros estados afectivos, es decir, lo que pensamos, sentimos y queremos. Los brazos y las manos son los órganos que el cerebro utiliza para actuar, como por ejemplo, para alimentarnos, para entrar en contacto con personas y objetos, para manipular los útiles de trabajo, para defendernos de los peligros externos, etc. Sin las manos, nos seria imposible vivir si otras personas no nos facilitan, por ejemplo, la alimentación necesaria. Necesitamos las manos para adecuar el medio ambiente a nuestras necesidades de todo tipo, incluso para hacer el amor.

 

        Los brazos y las manos son el principal medio de aprendizaje que nos permite evolucionar y adquirir la madurez necesaria para ser adultos y mantener nuestra propia independencia y nuestro equilibrio adaptativo.

 

        Por estas razones, la omisión de los brazos y de las manos en los DFH, es casi siempre un indicador de dificultades de integración, de incompletud en el desarrollo evolutivo y puede darse lo mismo en sujetos depresivos o ansiosos, en personas en crisis profesional o matrimonial, en crisis económicas o en sujetos con tendencia esquizoide o ya con claros síntomas de esquizofrenia. Esto último requerirá diagnóstico médico.

 

1. Brazos cortos y con trazos poco firmes

        Parece reflejar cierta dificultad para entrar en contacto con el mundo circundante: timidez, retraimiento, pobreza de recursos para abrirse camino en la vida y adaptar el medio ambiente a las propias necesidades.

Puede indicar también libido débil, tendencia a encerrarse en sí mismo,  dependencia-sumisión, etc..

 

        Los brazos cortos y débiles, especialmente si faltan las manos o están poco indicadas, no pueden reflejar gran confianza del sujeto en sí mismo, ni la posibilidad de una fácil y buena autorrealización.

        Con frecuencia, los brazos cortos, débiles y mal dibujados traducen una conducta inhibida por una educación castrante, autoritaria y agresiva. El sujeto padece un sentimiento inconsciente de la propia debilidad e impotencia frente a una realidad que no puede dominan en la medida que desea y con respecto a la cual se halla como empobrecido.

        En algunos casos, el sujeto renuncia o rechaza ser "líder", cuando debería serlo en razón de su experiencia y conocimientos, pero tampoco renuncia a seguir escalando metas de superioridad en sus conocimientos y experiencia para compensar de algún modo sus complejos de inferioridad.

 

2. Brazos largos en figuras con movimiento

        Los brazos largos en figuras con movimiento, suelen ser un indicador de impulsos agresivos contra el propio ambiente, especialmente si las manos se dibujan con dedos angulosos y puntiagudos. En algunos casos, lo hemos observado en sujetos muy ambiciosos, con afán de grandes logros, de grandes adquisición

 Incluyendo la búsqueda incesante de aventuras amorosas y de afecto.

 

        El brazo largo es, de algún modo, una extensión del cerebro en busca de contacto con el entorno. Este impulso puede ser agresivo (impulso de prensión, de agarrar, de destruir) y puede ser ofertante (impulso a entregarse, a unirse, a acariciar, etc.), lo que depender  de la actitud de las figuras y de la forma de las manos. Dos manos que se cogen amorosamente. No es lo mismo que dos manos con dedos puntiagudos y un rostro agresivo

              En las figuras quietas, la extensión de los brazos y de las manos, puede reflejar la necesidad de agarrarse a algo o a alguien para sentirse seguro o protegido, pero también puede señalar una ambición contenida por falta de confianza y seguridad en sí mismo.

 

3. Brazos pegados a los costados del cuerpo

        Esta es una actitud pasiva de reserva, de espera o de retraimiento. Con esta actitud, más o menos rígida, el sujeto intenta controlar la situación interna o resistir pasivamente las presiones del exterior (falta de flexibilidad, dificultad de adaptación fuera de los ambientes donde el sujeto se siente seguro) Puede asociarse esta actitud con fallos en la comunicación con los demás, con poca facilidad para hacer amigos, sea porque el sujeto teme la hostilidad del ambiente e intenta protegerse contra posibles ataques, o porque cualquier conflicto, profundamente arraigado, impide al sujeto autocontrolarse adecuadamente y responder serenamente a preguntas y situaciones nuevas.

 

        Cuando a los brazos largos, pegados al cuerpo, se añade una nariz grande, la inseguridad, la desconfianza, la timidez y las dificultades para la comunicación pueden ser más evidentes. En algunos casos, dicen algunos autores, la masturbación excesiva puede ser la causa responsable de la inhibición social y del miedo a la hostilidad de algunos individuos.

 

4. Dibujo de brazos largos con trazos débiles.-

        Al ser los brazos los miembros ejecutores del cerebro, unos brazos largos sin fuerza, serán un indicador de mucha ambición, pero de poca capacidad ejecutiva y aprensiva, por lo que se acostumbra  a pasar a otro la posibilidad de fracaso en la acción y en las decisiones. Si la actitud de la figura es quieta, pasiva, el sujeto intentar  encontrar apoyo en su entorno a su inseguridad interior. Facilidad para el resentimiento, si los demás le niegan el apoyo y favores que el sujeto espera.

 

5. Brazos apretados contra el cuerpo y manos en los bolsillos.-

        Así como los brazos extendidos en una figura en movimiento, son un indicador de actividad, de movilidad, de ambición y expansión, en general, los brazos pegados al cuerpo, principalmente cuando están a la espalda o metidos en los bolsillos, en figuras de apariencia quieta, son indicadores de actitud pasiva, inhibida o coartada. El sentido de esta inhibición hay que buscarlo en otros signos.

 

        Esta poca disposición a actuar, esta reducción de los intercambios con el exterior, en el sentido de "ir a la busca de...", o de "enfrentarse con...", supone que el sujeto espera que las cosas se resuelvan por si solas, o que sean los demás los que las resuelvan o vengan a proporcionarle lo que él desea o espera. Esta actitud de inhibición, determina una cierta indiferencia frente a problemas, asuntos o situaciones que afectan a los demás pero que, indirectamente, pueden afectarle también a sí mismo (no participación en asuntos de riesgo) Si los trazos del dibujo son poco acentuados, ser claro indicador de falta de voluntad y debilidad de carácter. El sujeto no hará ningún esfuerzo por dominar y dirigir el curso de los acontecimientos.

 

        Si, además, los ojos aparecen dibujados en blanco, sin pupilas, pueden señalar que esta actitud inoperante y poco resuelta se debe, posiblemente, al fracaso en el intento de desarrollar las aptitudes necesarias para un "ajuste" a las exigencias biológicas (complejos sexuales, sociales o profesionales)

 

6. Brazos largos con las manos en posición de tomar contacto con persona  u objetos

        Es un indicador de deseo de comunicación, de contacto externo, de amistad y afecto. Según la actitud de la figura y la posición de la mano, puede indicar ambición, avidez, deseo de acaparar dinero, bienes, popularidad o atenciones especiales, por ejemplo, un ardiente deseo de alcanzar ‚éxito profesional y social. Actitud vital extravertida. Tipo "oral" de Freud.

 

7. Brazos dibujados ocultando las manos, sea en los bolsillos o en la espalda 

        (Ver también "MANOS OCULTAS")

        Si las manos están colocadas en los bolsillos, es indicador, como antes hemos comentado, de inhibición de las tendencias activas, de pasividad, de reducción de los intercambios con el exterior (ver más atrás).

 

        Si los brazos están dibujados de modo que las manos quedan a la espalda y no son visibles, además de la tendencia del sujeto a evadirse de los problemas que le plantea la realidad, racionalizando, más o menos el desinterés o la inhibición, puede indicar la angustia o temor al fracaso personal. Esta fuga ante el enfrentamiento con los problemas, cuando estos se presienten conflictivos, indican que el sujeto en determinadas situaciones, no sabría como reaccionar. Inhibiéndose, salvaguarda su Yo de las contingencias y fracasos, de posibles derrotas o pérdidas de prestigio ante los demás y ante sí mismo. Este mecanismo de defensa, puede empujar al sujeto hacia el cultivo de un mundo ideal inexistente o utópico, como ocurre con ciertos políticos y con sujetos obsesivo-compulsivos. También puede reflejar los complejos de culpabilidad de algo hecho con las manos.

 

  

   Las manos a la espalda y los brazos cruzados, es una actitud muy frecuente en los políticos. Con esta actitud, reflejan una cierta ausencia, despegue o deseo de evasión, de las situaciones problemáticas del momento.

 

8. Brazos ondulantes

        Suelen dibujar este tipo de brazos los asmáticos o los sujetos propensos a trastornos respiratorios.

 

9. Brazos de una figura más grandes que en la otra

        La figura masculina con brazos más largos, en dibujo realizado por una fémina, indica en personas casadas, que la esposa vive a costa del marido. En los novios, indicar  las conveniencias económicas o sociales de la mujer.

 

  10. DFH femenino con brazos más largos que en el varón

        Si el DFH ha sido realizado por un varón, puede indicar boda o relación por interés. Se da este signo en sujetos que viven a expensas de la madre o de la mujer (dependencia materna).

 

11. Brazos que se balancean sobre la marcha alejándose de la zona genital.

        Este detalle de los brazos puede reflejar tendencia a la masturbación. Pero si la figura tiene mucho movimiento, ser  un simple signo de actividad o de evasión física de los ambientes que el sujeto no puede soportar.

       

12. Brazos en los que se detallan las articulaciones

        Se puede pensar en alguna deficiencia o en un sentimiento de falta de integridad corporal, lo que le da a la figura un aspecto mecánico que en la realidad no tiene. Puede señalar la tendencia a actuar por impulso de fuerzas internas o estímulos externos en contra de las propias convicciones, como ocurre en los sujetos con neurosis obsesivo-compulsiva, en cuyo caso, este rasgo se nota también en otros aspectos de los dibujos.

        Se observa, a veces, en personas dependientes, inseguras, que necesitan apoyos de criterio familiares para sentirse tranquilas.

        Machover y otros autores han observado estos signos en sujetos convulsivos, epileptoides o con parálisis corporales.

 

        En resumen: El dibujo de los brazos es uno de los signos que con mayor carga de sentido psicológico hallamos en los DFH. Al ser los brazos y las manos los órganos ejecutores que adaptan el mundo externo a las propias necesidades biológicas, sociales y profesionales, el modo de tratar estos órganos en los DFH, nos indican el modo como influye el medio ambiente en el sujeto y el modo como el sujeto influye sobre su medio ambiente.

 

              

031-DYP

L A S   M A N O S

 

        Las manos, como antes hemos comentado, son después de la cabeza, los principales órganos externos del cerebro y los instrumentos de la acción. Son los órganos ejecutores del pensamiento, los instrumentos destinados a proveernos del alimento necesario a nuestra conservación, los instrumentos de aprendizaje que nos permiten manejar objetos, crear objetos nuevos, atacar y defendernos frente a las contingencias del mundo que nos rodea.

 

        Los brazos y las manos se relacionan, íntimamente, con el núcleo de la personalidad y son, por decirlo así, el instrumento nuclear de la personalidad externa. En las manos, si no está escrito el destino, como pretenden los quirólogos, si que dependen de ellas gran parte de la evolución y del destino humano, pues, se piensa con el cerebro, pero se actúa con las manos y es en las manos donde tiene el hombre su destino personal, familiar, profesional, social, etc. y, sino, quitémosle las manos, ­a ver que queda!.

        Sin las manos, seriamos unos seres inútiles, incompletos, indefensos e incapaces de sobrevivir. De aquí la importancia que debemos prestar, en los DFH, al dibujo de los brazos y las manos.

 

        En la manera de tratar en los DFH los brazos y las manos, se revelan importantes aspectos de la personalidad, tales como: la manera de entrar en contacto con el entorno (agresiva, cordial, generosa, tímida, coartativa, etc.); el grado de destreza y eficiencia en la actividad; las aspiraciones;  la confianza en si mismo; los complejos de culpabilidad relacionados con las manos (apropiación ilegitima, masturbación, rotura de objetos que se quiere ocultar, etc.); las cualidades artísticas y otros aspectos relacionados con el cuerpo, con los sentimientos o con el espíritu.

 

1. Manos grandes con palma ancha y larga

        Exteriorización de las necesidades de contacto y de acción referidas a todo cuanto puede hacerse con las manos: manipular objetos, relacionarse con otras personas, pegar, castigar, matar, apropiarse de algo, etc.

        De algunas de las acciones que pueden realizarse con las manos se pueden derivar complejos de culpabilidad. La Dra. Koppitz observó complejos de culpabilidad en sujetos dados a apoderarse de lo ajeno y en muchachos que practicaban la masturbación.

        Levy, dedujo de las manos grandes la dificultad o incapacidad para entablar nuevas relaciones, ligado a torpeza o insuficiente destreza manual.

Nosotros, hemos visto figuras con manos grandes en sujetos con sentimientos de inferioridad y dificultades de adaptación, pero con deseos de compensar su bajo nivel en el C.I. con alardes de fuerza.

 

        Unas manos grandes las tenía el célebre revolucionario Pancho Villa, responsable de centenares de asesinatos y de crímenes. También las tenía Adolfo Hitler. Y José Salín, famosos por sus tendencias sanguinarias. Para estos dictadores, matar era más fácil que persuadir. "Así como los dedos -dice Charlotte Wolff- se desarrollan paralelamente con la inteligencia y son el índice de la mente consciente, la palma tiene un sentido atávico y refleja la potencialidad de las tendencias subconscientes". La palma de la mano grande y la mandíbula fuerte, grande y ancha, tienen el mismo significado: predominio instintivo, rudeza, carencia de refinamiento moral, materialismo, primitivismo, brutalidad, etc.. Ambas características eran comunes a estos dictadores históricos mencionados...

 

2. Manos pequeñas y dedos finos

        Son expresión de delicadeza, de refinamiento, de destreza manual y de inteligencia intuitiva y de idealismo, si el dibujo de las figuras es equilibrado, si no hay rasgos negativos.

        Con distorsiones, sombreados, lateralizaciones y otras anomalías, puede indicar tendencias inestables, celos, envidia, curiosidad malsana, aspiración a saber más que nadie de las personas y de las cosas. Tendencia a la intriga y a querer triunfar sobre los demás con o sin honor.

 

3. Manos imprecisas o seccionadas

        En los dibujos faltan los dedos de las manos, están cortados o indicados de manera imprecisa. Suele ser un indicador de complejos de culpabilidad, de sentimientos de insuficiencia o de incapacidad para adaptarse adecuadamente a la convivencia con los demás o a situaciones nuevas o inesperadas.

        Indica también, preocupación por las propias faltas o deficiencias personales, lo que lleva a estos sujetos a estados de ansiedad, a sensibilizarse en exceso frente a las contrariedades (facilidad a la frustración, timidez, coartatividad, conducta inhibida, constreñida, preesquizoide).

 

4. Manos que se ocultan tras la espalda o en los bolsillos

        (Ver también más atrás: "BRAZOS QUE OCULTAN LAS MANOS").- Ocultar las manos es un indicador de ansiedad y de culpabilidad, relacionado con algo indeseable o reprobable que han hecho las manos y que se desea ocultar. A menudo, es un recurso para ocultar la inhabilidad del sujeto para resolver el dibujo de las manos o para ocultar su dificultad para relacionarse  con los demás.

        La actitud de defensa expiatoria frente a complejos de culpabilidad, no siempre es fácil de hallar en los protocolos normales. En cambio, nos ha sido posible verificar algunos casos donde el sujeto deseaba ocultar o controlar impulsos agresivos que le hubieran llevado a situaciones de conflicto desagradables en el ambiente familiar o profesional. Esto nos hace pensar que debemos interpretar, en primer término y en sujetos normales, las manos ocultas como signo detector de huida o evasión de situaciones o problemas conflictivos con la familia o en el ambiente profesional.

        También, en los protocolos de sujetos normales, no enfermos psíquicos, ni delincuentes, puede tratarse de actitudes de indiferencia, desconexión, falta de interés, etc. en la participación social o comunitaria de ciertos actos o reuniones que carecen de atractivo e interés para el sujeto.

        En general, las manos ocultas son la expresión de una actitud de defensa del Yo frente a reuniones o actos comunitarios o ante sentimientos inconscientes de inseguridad, de culpabilidad o de indiferencia.

 

        Karen Machover y otros autores que han trabajado sobre enfermos psíquicos y delincuentes, han encontrado las manos ocultas, bien sea en delincuentes de todo tipo, en psicópatas, en sujetos inclinados al ocio, a la masturbación, al empleo del revolver (atracadores) y en otros desadaptados sociales.

 

        Nosotros, en nuestras tareas de selección y promoción de personal hemos trabajado, generalmente, con sujetos relativamente adaptados y con problemas psicológicos más bien normales. Estos sujetos eran elegidos de acuerdo con un ex men grafológico previo. Por esta razón, los casos de desadaptación social han sido mínimos, es decir, hemos vivido pocos casos anormales. Es por esta razón que aconsejamos, antes de etiquetar a cualquier persona analizada, comprobar con otras pruebas y con la técnica de la entrevista, la posibilidad de síndromes patológicos o de una conducta antisocial.

 

        No es aconsejable utilizar cada interpretación al estilo de un recetario de cocina, consultando cada signo  -como dice la Dra. Koppitz-  tomando su  significado al pie de la letra y saliendo con el diagnóstico "listo para llevar", sin considerar la figura total, sin tener en cuenta el sexo del examinado, la edad, el estado civil, la profesión, el contexto socio-cultural y la situación actual en que se encuentra el sujeto. Proceder de este modo en los psicodiagnósticos seria una forma de actuar irresponsable.

 

5. Dibujar las manos con el puño cerrado.

        En general, indica tendencias agresivas reprimidas. Para aclarar más el sentido de la agresión, conviene observar la expresión del rostro y hacia donde mira la figura.

        Si la cara expresa dureza y la figura mira hacia la izquierda del papel, la agresión es masoquista, se dirige hacia sí mismo y tiene un sentido destructivo o de autocensura. El sujeto, sea por complejos de culpabilidad, por descontento de sí mismo, o por el fantaseado de su complejo de castración, se está infligiendo daño y, de este modo, descarta la culpabilidad, se venga de sus imperfecciones, o intenta anularse a sí mismo.

        Puede también, por complejo de Edipo no liquidado, sacrificar una parte de su personalidad, de sus gustos o de su patrimonio, para liberarse de la angustia de la castración o de la culpabilidad.

        Si la figura con el puño cerrado mira hacia la derecha del papel, la agresión puede estar dirigida a los demás. El puño cerrado de los marxistas es un claro símbolo de ataque a la burguesía. El puño cerrado con expresión  del rostro dura, se observa en adolescentes rebeldes, contrarios a toda disciplina, a todo signo de autoridad y a todo orden jerárquico. Se trata, en este caso de muchachos desadaptados, capaces de rebatir todo argumento socialmente útil (represión de ternura, con reforzamiento agresivo sádico). Se están viviendo actualmente muchos casos de este tipo, protagonizados por los denominados "cabezas rapadas" y neo-fascistas.

 

        Este signo se acrecienta en agresividad, si en el dibujo de la cabeza se enseñan los dientes, si la mandíbula es cuadrada, alta y ancha, en cuyo caso el sadismo puede llegar a ser un signo muy agresivo.

 

        El puño cerrado con el pulgar metido hacia dentro (lo mismo en los dibujos de las figuras que en un gesto) traduce una actitud de defensa de reserva, de terquedad y, según qué casos, si el trazado es  de presión débil, puede expresar timidez y tendencia a la claudicación. El pulgar es representativo del Yo y de la conciencia de sí mismo, ocultarlo, es de algún modo el deseo de preservar al Yo de un riesgo, de un peligro o amenaza. El pulgar hacia arriba, es símbolo de vida, de ascensión, de éxito. El pulgar hacia abajo, es señal de muerte, de hundimiento, de fracaso.

 

 6. Sombreado excesivo de las manos

        Se interpreta normalmente como sentimiento de culpa de algo realizado con las manos. Algunos psicoanalistas interpretan este signo como una defensa contra la castración. El complejo de castración, como sabemos, es un complejo nuclear que reviste gran importancia en la infancia porque es uno de los miedos más frecuentes de los niños. Generalmente, el complejo de castración desaparece al ser reprimido, para volver a aparecer al menor síntoma de neurosis.

         Todos los complejos son potentes fuerzas dinámicas albergadas en el inconsciente y rechazadas por la conciencia, pero los complejos tienen un funcionamiento arbitrario y autónomo, una existencia aislada, oculta, camuflada.

Los complejos son una especie de ETA o de "comando revolucionario" que puede aparecer en cualquier instante y perturbar la actividad consciente.

        Los complejos de culpabilidad y de castración, pueden provenir de la manipulación autoerótica o de actividades que impliquen contactos carnales ilícitos, clandestinos o no permitidos. El sujeto que realiza estos actos, sufre frecuentes estados de ansiedad, de inquietud y de remordimiento. La tendencia a la contradicción, la agresividad verbal, el negativismo, las respuestas inadecuadas, etc. suelen ser rasgos de carácter propios de sujetos que padecen estos complejos.

 

        Si las manos sombreadas coinciden con los brazos pegados al cuerpo, la ansiedad de la afectividad del sujeto es de tipo pasivo-defensivo, es decir, se caracteriza por la resistencia, por la obstinación en sus actitudes y no admite ninguna clase de sugerencia o razonamiento (actitud perseverativa). Este tipo de sujetos no es apto para tareas que exijan cambios rápidos de actitud y adaptaciones continuas a nuevas realidades.

 

7. Manos con dedos, uñas y articulaciones marcadas con esmero

        Puede señalar la tendencia a realizar actos contra los propios convencimientos racionales, como ocurre en sujetos con neurosis obsesivo-compulsiva.

Repitiendo estos actos sin sentido, les parece a estos individuos que atenúan o calman su angustia neurótica. Por ejemplo: "Si salgo con el pie derecho a la calle, tendré un buen día". "Si no piso ninguna raya del terrazo hoy no tendré jaqueca", "Tengo que lograr tres números capicúa esta semana para que me toque la lotería y pueda comprarme un coche". "Si no limpio cada media hora la cocina, me invadirán los microbios", etc.

        El neurótico obsesivo-compulsivo -como digo en mi "Diccionario de términos psicológicos"- lucha interiormente contra pensamientos indeseables, contra ideas e impulsos a realizar actos absurdos, ritos conjuratorios, escrúpulos permanentes, dudas, aprensiones, etc.

 

        Las manos con dedos donde se dibujan las uñas y las articulaciones, fueron vistos por Karen Machover en algunos enfermos de esquizofrenia precoz. Nosotros pudimos comprobar un caso, pero también encontramos este signo en personas que tenían dificultades en relación con el cuerpo y donde las manos recibían un especial cuidado.

 

8. Manos con las uñas pintadas.-

        Es propio de muchachas jóvenes con deseo de agradar y de atraer sexualmente. También hemos visto este signo en muchachas con la costumbre de morderse las uñas. Sin embargo, la poca frecuencia del signo, no nos permite determinar con seguridad cual de los dos significados debemos elegir.

 

 9. Omisión de las manos

        El hecho de omitir las manos parece relacionarse con algún sentimiento de culpa, de vergüenza o de agresión reprimida. SE ha observado en sujetos que se comen las uñas y que tienen un gran espíritu de contradicción, así como en sujetos inmaduros y poco evolucionados. En este último caso, los dibujos son un intento torpe de dar estructura a las figuras. A veces, el sujeto no se atreve a dibujar las manos y las sustituye por una especie de muñón que indica su inhabilidad gráfica.

 

 

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LOS DEDOS DE LAS MANOS

 

        Los dedos de las manos, son representativos de la evolución de nuestra inteligencia, de nuestra conciencia y de nuestro bagaje cultural. El pulgar y  el índice, según la Dra. Wolff, "dominan la zona radial y son dedos de la orientación con los que se construye el conocimiento del entorno y así se desarrolla la conciencia y gradualmente la noción de la propia identidad."

        El Dr. Vaschide, del Laboratorio de Psicología Patológica de la "Ecole des Hautes Etudes" de Paris, refiriéndose a los dedos pulgar e índice dice: "Si la mano, en su conjunto, es el sismógrafo de las reacciones emocionales, los dedos pulgar e índice son la expresión del pensamiento".

        Los dedos, en cuanto extremidades y puntos de contacto, son los órganos que, aparte de los rasgos faciales, pueden expresar mejor nuestra actitud interna con relación a lo que puede ser "tocado" o "manipulado" y los que pueden expresar con mayor espontaneidad el peso de la culpabilidad por algo indebido, hecho con las manos. Y también pueden reflejar muy bien, la inseguridad y el temor por algo investido de riesgo, que se debe hacer con ellas.

        Los dedos, en los dibujos, pueden variar en cuanto a su forma, tamaño, dirección, expresividad, etc. Pueden aparecer en forma de alambres, de pinchos, redondeados de manera infantil, dispuestos en forma de p‚talos o con trazos irreconocibles. Pueden tener un carácter agresivo por sus puntas angulosas o aceradas; pueden ser largos en forma de lanza; como garfios; muy sofisticados; Inexistentes, etc.. Un dedo puede sobresalir considerablemente por su longitud, mientras que otro puede ser demasiado corto, quizá  como expresión de complejo de culpabilidad engendrado por las prácticas masturbatorias.

        Los dedos de la mano, pues, especialmente el pulgar y el índice, son bastante expresivos en los dibujos, aunque en la mayor parte de casos los dedos parecen todos iguales.

 

1. Ausencia de dedos o dedos como amputados

        Puede ser indicador de un estado de regresión (mecanismo de defensa consistente en el retorno de un instinto o de una componente instintiva a una fase de desarrollo o estadio de evolución anterior).

        Como ya hemos dicho anteriormente, la mano y muy especialmente los dedos, representan la actividad de la mente consciente, el desarrollo de la inteligencia a través del aprendizaje constante. Por tanto, cuando en una mano no hay dedos o estos aparecen como amputados es porque expresan un sentimiento o complejo de fracaso en la lucha por la existencia o porque hay una cierta inmadurez en la evolución de la personalidad, que también puede coincidir con una autoimagen negativa

 

2. Cuando los dedos se dibujan en forma de garra.-

        Generalmente indica tendencias posesivas. El sujeto pretende mantener a toda costa aquello de que es poseedor, o controlar en exclusiva lo que pretende que es suyo o cree que le pertenece. No se halla dispuesto a compartir con otros lo que posee o desea poseer (egoísmo, avidez, avaricia codiciosa).El carácter ser  propenso a los celos, a la desconfianza y a la agresividad  por defender su patrimonio personal o lo que es de otros, pero se le ha confiado el control o administración. En resumen, los dedos en forma de garra, es propio de sujetos que disfrutan acaparando y reteniendo aquello que desean poseer.

 

3. Dedos ocultos mediante guantes.-

        Los guantes, dice el Dr. Pellegrini, "tienen, cuando están puestos, su máxima fascinación en el hecho de hacer más evidente la desnudez que hay bajo ellos; por otro lado, el arte de ponerse los guantes, si se hace con lentitud y con acariciamiento de arriba a abajo de los dedos, es un símbolo de acción erotizadora táctil. El guante, añade, tiene un significado sexual de la mujer para el hombre, pero no a la inversa".

 

        Cuando los guantes los dibuja la mujer en la figura de su propio sexo es un indicador de deseo de relaciones sexuales, de deseo de ser acariciada camuflado detrás de la pantalla del vestido. Cuando es el varón quien dibuja guantes en su propia figura, puede indicar deseos sexuales reprimidos, timidez, falta de confianza en su virilidad y evitación, por este motivo, de las relaciones sexuales con el otro sexo.

 

  4. Dedos muy angulosos o muy puntiagudos.-

        Expresan un espíritu crítico o mordaz. Pronta irritabilidad, indignación o respuestas airadas frente a las frustraciones, las oposiciones, los deseos contrariados, etc.. Los dedos puntiagudos son siempre un indicador de manos agresivas contra objetos o personas.

 

5. Dedos en forma de pétalos

        Suele ser un signo feminoide. Predominio del " anima". Comprobar con otros signos.

 

6. Énfasis en el dibujo de los dedos, que son muy remarcados.-

        Si se trata de un adolescente varón, puede indicar algún problema relacionado con la masturbación. Si se trata de jovencitas: narcisismo de las manos a las cuales se les presta un cuidado excesivo. Observamos este signo en una mujer de 42 años, soltera y con abundantes rasgos obsesivos que, constantemente se lavaba y cuidaba las manos.

 

        En resumen: Los dedos, en los DFH, tienen una clara significación psicológica, prueba de ello es que los niños suelen hacer primero los dedos que la mano o los pies. El pulgar escondido en el puño cerrado parece ser un indicador de un deseo inconsciente de regresión a la infancia en busca de protección. Puede reflejar también cierta fatiga interna y deseo de abandonar la lucha activa contra obstáculos y dificultades que el sujeto encuentra en su vida. En este caso, la busca de protección seria un deseo de comodidad y de liberación de esfuerzos que el sujeto no puede, o no desea, mantener. La ausencia del pulgar, puede estar relacionada con estados de ansiedad o depresión. Por el contrario, los pulgares alzados, especialmente de la mano derecha, según se mira la figura, puede expresar voluntad, sentimientos de autoestimación fuertes, independencia de carácter y confianza en el propio éxito y en alcanzar metas ambiciosas.

 

 

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LAS PIERNAS Y LOS PIES

 

        Las piernas y los pies son los órganos que utilizamos para nuestros desplazamientos y para aproximarnos a los objetos y a las personas de nuestro entorno. La forma como se dibujan estos órganos o extremidades, expresan el modo como cada sujeto se "mueve" para relacionarse con su ambiente, para satisfacer sus necesidades biológicas y de todo tipo y para alcanzar objetivos de valor en el terreno social y profesional.

 

        Por otro lado, son las piernas y los pies lo que nos permite "mantener una actitud" y asegurar la estabilidad del cuerpo, es decir, "tocar bien de pies a tierra". Este hecho es el que hizo pensar al psiquiatra alemán Erwin W. Straus, que "la situación básica que permite las acciones morales, es la posición de pie".

 

        Sea porque las piernas y los pies son la "base vital" donde se apoya nuestro cuerpo, sea porque nos permite la facultad de movernos sobre el entorno, o por lo que significa mantener el equilibrio y "tocar de pies a tierra, "tomar una actitud" frente a cuanto nos rodea, lo cierto es que, en los dibujos de los pies y de las piernas se observan con frecuencia las fuentes de conflictos internos, lo mismo si se relacionan con las necesidades sexuales, que con las relaciones sociales, familiares y profesionales.

 

        Ciertos individuos, afectados por problemas sexuales, tal como observó Karen Machover y también nosotros, no logran pasar en sus dibujos más allá de la cintura, omitiendo el área que pone en descubierto la zona en la que gravitan sus dificultades o sus complejos de impotencia o minusvalía.

 

        Otros individuos, a menudo descorazonados, deprimidos o con una timidez e inseguridad castrante y tal vez con una neurastenia sexual más o menos importante, suelen dibujar las figuras sentadas cuando no omiten las piernas y los pies (ver después "Figuras sentadas o encogidas").

 

1. Dibujar las piernas juntas e inmóviles

        En razón de la "inmovilidad" y "cierre" de las piernas, éste signo parece estar relacionado con la contención o represión de impulsos sexuales. Este control o represión, más o menos rígido, de las pulsiones sexuales se une frecuentemente a fuertes tensiones emocionales internas. Naturalmente, cuanta mayor rigidez se observe en las figuras, mayor ser  el grado de tensión, de ansiedad, de timidez sexual y de rechazo de los impulsos.

 

        La Dra. Koppitz observó este signo en niñas que habían estado expuestas a ataques sexuales de hombres mayores, expresando así su "miedo a sufrir un ataque sexual". También la Dra. Machover, creadora del test, interpreta las piernas juntas y rígidas como "un rechazo a la aproximación sexual".

 

2. Dibujar con las piernas cortadas

        Las mutilaciones pueden ser agresiones al propio Yo o agresiones a los demás, si se realizan sobre figuras que en los historiales sobre las mismas no se identifican con el Yo. Pero también pueden ser un indicador del sentimiento de inseguridad del sujeto en su "caminar por la vida", su falta de bases de apoyo, su complejo de abandono o su complejo de postergación.

        La neurastenia sexual puede estar presente en este signo, en cuyo caso, la rabia hacia sí mismo, el sentimiento de impotencia, puede ser proyectado  hacia fuera en forma de criticas hacia el entorno, negativismo, oposición y un sentimiento de insatisfacción permanente.

 

        Kronfeld, cita el caso de un sujeto con tendencias fetichistas, que lograba excitaciones sexuales provocadas por el fantaseo imaginativo de mujeres inválidas con muletas y abrigos de pieles.

 

3. Dibujar los pies grandes