UNAMUNO, EXPONENTE DE LA GENERACIÓN DEL ' 98

 

 

 

 

Jaime Tutusaus Lóvez

Prof. Peritaje Grafopsicológico de la Universitat Autònoma de Barcelona

 

 

 

 

D. Miguel de Unamuno, escritor y filósofo, nació en Bilbao en 1864 y murió en Salamanca en 1936. Se doctoró en filosofía en 1884 con la tesis titulada "Crítica del problema y prehistoria de la raza vasca". Se dedicó a la enseñanza universitaria, viajó por Europa y en 1891 obtuvo la cátedra de lengua griega en la Universidad de Salamanca, cuya cátedra ejerció en distintos tiempos y lugares.

 

Unamuno mostró una inclinación a valorar el carácter existencial de los hechos, la incapacidad de la razón para comprender al hombre en su realidad más profunda; reaccionó enérgicamente contra la postura racionalista determinando una total inflexión ideológica.

 

La muerte de un hijo suyo (Raimundo Jenaro) contribuyó a una desesperada e impagable sed de supervivencia personal más allá de la muerte. Se identificó especialmente con el torturado Kierkegaard, que él descubrió antes que nadie en Europa.

 

Unamuno experimentó un conflicto interior, nunca eliminable, entre la razón negadora y la fé, entendida como una apasionada "hambre de inmortalidad". Exponente de esto es su obra "La agonía del cristianismo" (1924) y otras obras que le siguieron.

 

Su estilo literario, inconfundible, era desnudo, incluso agresivo e irritante.

 

Unamuno habló del sentimiento de la vida continua: "¿No estaba acaso en el fondo de ella mi vejez de ahora?. Como en el fondo de mi vejez está mi niñez de entonces. Y esto es el sentimiento de la continuidad de la historia". En "Paz en la guerra" y "En torno al casticismo" se refiere a " la vida silenciosa de los millones de hombres que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna (...) viven estancados por la resignación, inconscientes del progreso, con marcha vital tan lenta como el crecimiento de un árbol".

 

Junto al Unamuno de la queja, rebelde, agónico – el del sentimiento trágico de la vida – se nos muestra el Unamuno que, inmerso en quietud, rutina cotidiana, monótona repetición y silencioso penar, vive resignado. La resignación presenta en Don Miguel dos formas: la pasiva y la activa. La primera es la resignación pura y simple, la de la indolencia e indiferencia ante lo cotidiano; es la aceptación de que "nada hay nuevo bajo el sol" (Eclesiastés). Es la alianza de la haraganería con la impotencia. La segunda, la resignación activa, "es sentir que todo es milagroso, que es nuevo cada sol ..., es experimentar la vida como una creación continua; es descubrir que la repetición y la monotonía pueden ser fuente de alegría ...".

 

En "Examen de conciencia" desarrolló la diferencia entre las dos resignaciones: "Es una filosofía que consiste en nuestro subsuelo y nuestra riqueza: ¡ si aprendiéramos a explotar esa misma filosofía de la resignación, convirtiéndola de activa en pasiva, de indolencia en paciencia". Dos años después sigue explicando: "La resignación activa, no la pasiva, no consiste en cruzarse de brazos, sino en no volver la vista atrás ni apesadumbrase, en comprender que el porvenir es el único reino de salud", (...)" La resignación activa es un acto de vigorosísima energía; es humana omnipotencia, presta osadía y a la vez, paciencia para luchar en el combate duro".

 

Biográficamente, quedó huérfano a los cinco años. Sus padres fueron severos con él. Se crió con una tía suya en un ambiente de catolicismo popular, legalista y culpabilizante, propio de la época.

 

Se identificaba mucho con la "imago materna". Estaba en constante conflicto consigo mismo, de ahí las dudas interiores, la tendencia a contradecir y a contradecirse, discrepando de si mismo y no aceptando imposiciones. Era escéptico, pero en constante lucha contra sí mismo; tendencias opuestas en tensión, espíritu atormentado; luchando su mente con el corazón. Se sentía abandonado, adoptaba una neutralidad beligerante y tenía una obsesiva preocupación por el más allá.

 

Su grafismo se caracteriza  por una inclinación "tumbada", jambas exageradas, angulosas en su base, compacta; poco articulada (espacio interlíneas insuficiente), puntuación exagerada y penetrante (acerada), aceraciones verticales y horizontales; puntuación recurvada, grueso -  acerada, en forma de acento, los finales son re-entrantes (ocultantes); los finales anulan cualquier margen a la derecha, el renglón desciende y da lugar a líneas "en cascada" o "cola de carro", guirnaldas combinadas con arcadas angulosas, finales caídos, "r" voladora (final), igual que en la letra "N" mayúscula, líneas en escalera descendente. Firma hiperligada alargada, iniciales desde la zona inferior, etc.

 

Son evidentes las exageraciones gráficas, las irregularidades de presión, el manejo defectuoso del espacio. También son evidentes los ángulos superiores en "A", "M", "N", y su orientación centrífuga.

 

Los finales son "lanzados" (r) o "re-entrantes" (s), pero el palote de la letra "t" está buclado en la zona media. La letra "d" es una letra plena, lírica y enriquecida.

 

A continuación procuraremos, sin agotar el tema, efectuar un retrato esencial del ilustre representante de la generación intelectual del 98.

 

Es una persona invasora, ávida de afecto y de contacto, si bien su abandono a los impulsos, afectividad y deseos, exige afectos exclusivos hacia sí mismo de parte de los demás. Es una exigencia de reciprocidad, producto de su egocentrismo.

 

Hay una irreconciliable lucha entre corazón y razón. Desea profundizar y racionalizar todas las cosas, pero lo hace con parcialidad, obstinación y unilateralidad. Necesita someter la realidad material al predominio de la razón, pero no puede evitar apasionamiento en sus ideas un tanto obstinadas y fijas.

 

Se proyecta hacia el futuro, vive el futuro anticipadamente, de ahí cierta impaciencia y el continuo interrogante de lo qué sucederá luego. Sabe que el destino le lleva hacia el futuro y lo acepta resignadamente, lo cual no excluye una necesidad de renovar. Es revolucionario hacia afuera, pero conservador en la intimidad (Bruni).

 

Es muy incisivo y penetrante en sus ideas. Descarga su agresividad en la esfera de las ideas que buscan hallar fundamentos sólidos. Polemiza con cierta medida de exaltación no siempre controlable. Ello no excluye la exigencia de precisión y el sentimiento del deber.

 

Es una persona lógica que pretende que sus premisas y conclusiones sean muy concatenadas, aunque pretenda, por otra parte, no ser dogmático, sino liberal en sus ideas....

 

Acusa dependencia afectiva e impresionabilidad, así como la fuerte influenciabilidad externa cuando siente "simpatía" por las ideas que satisfacen su curiosidad, deseos y egocentrismo. Es indudable la influencia materna que se manifiesta en un confinamiento en el mundo conocido y la preservación de su intimidad.

 

Temperamentalmente tiene dificultad para dominar su fácil excitabilidad, frenar sus impulsos y "extremosidades". Puede pasar del amor al odio con extrema facilidad. Puede experimentar la sensación de vaciedad y soledad.

 

Tiende a enraizarse, a buscar lo seguro para hallar certezas. Tiende a la "regresión" hacia su tierra de origen.

 

La excesiva acentuación de la lógica, así como la búsqueda de fundamentos racionales exclusivistas, dan lugar a mucho subjetivismo, actitudes obsesivas, preocupación y frustración.

 

Tiende a la reconciliación por nostalgia. No rompe con facilidad los lazos de amistad ni los compromisos. Persevera en los afectos y en los medios que conducen al fin, aunque lo haga con cierto encarnizamiento.

 

Es un tipo anal (según Freud), de ahí la testarudez, la agresividad y la necesidad de aprovechar el tiempo que pasa veloz. No se trata tanto de que tenga miedo a la muerte, sino de trascenderla, de ir más allá y de trabajar hasta el final, sin demora.

 

Su orientación exagerada hacia el futuro (que va "más allá"), su desproporcionado interés por lo racional (materialista) y su falta de perspectiva suficiente, le impiden ver claro y mantener ideas coherentes.

 

Tiende al desánimo y a adoptar actitudes fatalistas ("agónicas"). Se sumerge en el inconsciente en busca de lo positivo y verdadero, pero su unidireccionalidad le impiden ser objetivo e independiente en sus juicios por falta de la debida perspectiva, discriminación crítica y verdadera neutralidad.

 

Sus exageraciones psíquicas, que buscan la unificación y el equilibrio, no se compensan; están en continua guerra, tensión y contradicción. Su ambivalencia nace de su tensión amor – odio, razón – corazón, sadismo – masoquismo, inflexibilidad – influenciabilidad, etc.

 

Su estado de ánimo tiende a ser ciclotímico; pasa de la excitación a la depresión, a la dejadez y a la melancolía.

 

Tiende al ocultamiento y la represión de sus "cóleras" por decepción, frustración, desaprobación o insatisfacción de sus deseos inmediatos.

 

En el fondo, es una persona propensa a los celos. Puede jugar la carta del corazón y ser algo manipulador. Pretende tanto "atar" a los demás, como ser "dogmático" en sus ideas.

 

Posee una mentalidad muy asimilativa; procura "fundirse" con lo otro y asimilarlo para sí. No se excluyen fuertes preocupaciones crematísticas. Ciertamente, es creativo por la riqueza y amplitud de sus ideas e imágenes. Tal como afirma D. Palmiro Viñas en su artículo "Retrato grafológico de D. Miguel de Unamuno (29/9/1862 – 31/12/1936)" (Boletín nº 9, págs. 23 a 35), se trata de una personalidad con rasgos histriónicos; ciertamente, cabe destacar su imaginación creativa y descontrolada, la representatividad, el anhelo insaciable de excitaciones nuevas y la búsqueda de correspondencia afectiva.

 

Las irregularidades de presión ponen de manifiesto la dificultad de canalización de la líbido. El manejo dificultoso del espacio es su dificultad para hallar la seguridad en lo objetivo, lo reflexivo y lo ponderado. Sus reacciones temperamentales y coléricas tienden a ser teatrales o desesperadas, a veces arrebatadas e imparables.

 

En suma, se trata de una personalidad rica en contrastes, imaginativa, propensa a extremismos tanto sentimentales como ideológicos, y a buscar la lógica racional enfrentada a sus sentimientos vehementes, de ahí sus grandes contradicciones internas y externas.

 

 

Coordinación de Estudios: Pericia Caligráfica Judicial, Grafoanalista,  Criminalista.- E. Postgrau, Universitat Autònoma de Barcelona

 

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